Opinión

  • | 2017/12/01 00:01

    "Deja que los perros ladren, Sancho amigo"

    No se trata de una simple encuesta “populista” a la ciudadanía para “fijar prioridades” de investigación, como algunos han intentado mostrarlo al país a través de la crítica.

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Al inicio de este siglo, el sistema de Naciones Unidas convocó a la humanidad alrededor de los entonces llamados ODM´s (Objetivos de Desarrollo del Milenio). Cumplidos los primeros 15 años de los ODM´s y evidenciados grandes rezagos en el logro de esos objetivos, se estructura la hoy llamada agenda post 2015 en la que se renueva y reformula la ruta global de desarrollo sostenible adoptando un nuevo conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la paz y la prosperidad para todos, a través de la revitalización de una gran alianza mundial para el desarrollo sostenible integrada por múltiples, diversos y complejos actores.

En el documento de trabajo de la conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible de Junio de 2012 se insiste en que este tipo de metas de desarrollo se caracterizan por ser "globales por naturaleza y universalmente aplicables a todos los países, mientras tienen en cuenta las diferentes realidades, capacidades y niveles de desarrollo nacional".  Sin embargo, reconocer que el desarrollo sostenible existe en todos los países, independientemente de su nivel de ingresos, no significa que una fórmula sirve para todos o que la soberanía nacional se debe dejar de lado. La adaptación de una agenda global a un nivel nacional y local sigue requiriendo aún importantes ajustes, una mayor apropiación por parte de toda la sociedad y de sus organizaciones: públicas o privadas, nacionales o internacionales, con ánimo o sin ánimo de lucro, independientemente de su tamaño, actividad o sector, y sobre todo, altos niveles de creatividad e innovación para que dicha apropiación social redunde en el beneficio de la sociedad a través de la respuesta adecuada a los problemas, retos y desafíos reales y concretos de las comunidades.

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Por esta razón, y aunque todos los objetivos son igualmente importantes y relevantes, el último de ellos, el número 17 que gira sobre la importancia de “Revitalizar la Alianza para el Desarrollo Sostenible” entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil resulta especialmente relevante en la coyuntura actual del mundo, para que esta agenda de desarrollo sea realmente eficaz, pertinente y eficiente. Para lograr esta revitalización, las alianzas multiactor deben construirse bajo criterios de confianza en el marco de principios y valores comunes y de una visión compartida y apropiada culturalmente sobre el gran propósito superior de desarrollo global con impactos locales.

Pero todo este discurso no puede quedarse en bonitas intenciones retóricas, ni en elegantes fotos sociales de espacios de “compromiso con el desarrollo”, no. Tiene que traducirse en nuevas y retadoras formas de involucrar a toda la sociedad en la construcción de políticas (públicas y privadas) más pertinentes. Por eso celebro el liderazgo que, alineado con esta gran agenda global de desarrollo, ha querido asumir Colciencias en la construcción de una nueva propuesta de política de ciencia e innovación para Colombia.

No se trata de una simple encuesta “populista” a la cuidadanía para “fijar prioridades” de investigación, como algunos han intentado mostrarlo al país a través de la crítica (no siempre constructiva como de costumbre). Se trata de un esfuerzo serio y continuado que ha involucrado la colaboración con diversos actores, incluidos la Science Policy Research Unit – SPRU, agencias públicas de ciencia e innovación de países aliados, investigadores, analistas, empresarios y, claro por supuesto, también la propia ciudadanía, abriendo diálogos y conversaciones transformadoras a través de diferentes canales. Los resultados de este proceso serán presentados en el primer trimestre del 2018 en un Libro Verde de la ciencia y la innovación en Colombia que contribuya a la solución de los grandes desafíos del desarrollo sostenible en esa agenda post 2015 ya mencionada.

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Este Libro Verde (a la usanza del modelo europeo de construcción normativa) planteará orientaciones de política pública de ciencia, tecnología e innovación de largo plazo para implementar la agenda post 2015, y  supone entonces:

  1. La comprensión de los ODS como un reto de política pública y posibles formas innovadoras de intervención.
  2. La posibilidad de contribución de la ciencia, la tecnología y la innovación a la agenda global de desarrollo.
  3. Un diálogo amplio e incluyente con representantes de la academia, la sociedad civil organizada y el sector privado.
  4. La aplicación  de conocimiento científico y tecnológico ya generado con potencial para contribuir a los ODS.
  5. La apropiación y participación de la ciudadanía para entender las preocupaciones más urgentes relacionadas con los ODS y explorar posibles contribuciones de la ciencia, la tecnología y la innovación a los mismos.

No se trata de un ejercicio de priorización, porque evidentemente todos los ODS son importantes y están relacionados entre sí. Se trata de escoger puntos de partida que nos lleven a avanzar en todos los objetivos con visiones compartidas de todos nosotros como ciudadanos reconociendo la necesidad urgente de movilizar, reorientar y aprovechar de manera más inteligente y eficiente, los recursos disponibles para generar transformaciones sociales por encima de los egos personales e institucionales.

Debemos superar ese estilo (muy colombiano) de destruir con la crítica: lanzando piedras, por exceso y por defecto, hacia allí donde se oye rumor de trabajo, iniciativa y rigurosidad. Curiosamente las piedras más grandes provienen de quienes, de una u otra forma, otrora tuvieron en sus manos y bajo su responsabilidad directa, la posibilidad de formular la política, dirigir el rumbo institucional y transformar la realidad, con poco éxito, a juzgar por el contenido mismo y por el tono de sus críticas al sistema y su evolución.  

No podemos, en todo caso, permitir que se pierda el entusiasmo y la confianza de que se avanza por un camino correcto y bienintencionado. Cuando, por motivos de mi trabajo, presencio la crítica feroz y destructiva, recuerdo siempre esa famosa frase atribuida a Don Alonso Quijano – aunque en realidad es una interpretación de Don Miguel de Unamuno – cuando el caballero de la triste figura le decía a su fiel escudero: "Deja que los perros ladren Sancho amigo, es señal de que vamos avanzando."

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