Opinión

  • | 2015/03/09 17:30

    Dólar: ¿en más de $2.600?

    Como si se tratara de un gran escenario, hoy el dólar ocupa a todos los reflectores por una razón de peso: ya casi alcanza los $2.600 y las probabilidades de nuevos incrementos empiezan a aumentar. Opinión de Wilson Tovar.*

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Como si se tratara de un gran escenario, hoy el dólar ocupa a todos los reflectores por una razón de peso: ya casi alcanza los $2.600 y las probabilidades de nuevos incrementos empiezan a aumentar.

En medio de la coyuntura, llama la atención que esta divisa ha estado en el ‘ojo del huracán’ en febrero de diferentes años.

¿Cómo olvidar la debacle de las punto com en 2003, cuando justamente en febrero de ese año llegó a ‘pisarle los talones’ a los $3.000, con sólo 30 pesos de diferencia? Luego, con la recuperación de la seguridad y el regreso de la inversión extranjera al país durante los cinco años siguientes, permitieron una época única en la que la revaluación (tendencia bajista en el precio) fue la constante para alcanzar la tasa mínima reciente de $1.650 por dólar.

Tiempo después, que el endeudamiento excesivo de los norteamericanos y que llevó a que el mercado de vivienda motivara la peor crisis económica del siglo, la moneda volviera a sus ‘andanzas’. Cerca al 2009, apareció de nuevo el fantasma de la devaluación del peso, al llevar la divisa a $2.600.

De nuevo retornó la calma. Este máximo histórico fue revertido gracias al ‘boom’ petrolero de los años recientes, el cual permitió que la tasa regresara a $1.750 en febrero de 2012. Desde entonces, el deterioro progresivo de muchos grandes jugadores de la economía mundial como Europa, China y Latinoamérica, junto a una modesta recuperación del mercado laboral y de la economía de los Estados Unidos, han encontrado de nuevo un argumento suficiente para llevar al alza la cotización a los niveles actuales que bordean los $2.500.

En la coyuntura actual, el panorama del dólar ha tenido que lidiar con los intereses de los grandes petroleros del mundo, que a partir de noviembre pasado, acordaron mantener sus niveles de producción superando la demanda global, en un claro intento de recuperar la participación de mercado, disminuida en los años recientes. Además, la recuperación reciente de la economía de los Estados Unidos sugiere que sus autoridades monetarias tendrán que subir la tasa de interés muy pronto haciendo más atractiva su moneda.

Para terminar el cuadro, la principal fuente de oferta de divisas en nuestro país: las exportaciones de los petroleros, han disminuido de manera considerable ante la caída del precio desde niveles de USD$95 a los niveles recientes que rondan los USD$50 por barril.

Con este panorama, reconocemos que Colombia es un jugador más en el contexto global, que se beneficia y afecta ante la salud de las economías de otros y que no puede dejar de afectarse por los eventos y acontecimientos que ocurran fuera de sus fronteras.

Si queremos continuar siendo estables, es necesario redoblar los esfuerzos para fortalecer la capacidad de los exportadores nacionales en otras y nuevas industrias, manteniendo el atractivo de larga tradición promoviendo el ingreso de inversión extranjera que sabemos ha promovido el desarrollo de las regiones, el empleo, aportando innovación y generación de recursos. Desde luego es necesario hacer esfuerzos fiscales pero sin desmotivar el espíritu emprendedor y seguir promoviendo la compra del producto nacional, no solo al interior del país sino en todas partes del mundo.

Sin embargo, no todos van llorando en la procesión: mientras algunos dejarán de consumir bienes importados, los empresarios exportadores tienen argumentos para aumentar los niveles de empleo.


* Director de Investigaciones Económicas Acciones & Valores S.A.
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