Opinión

  • | 2016/03/18 00:01

    Crecimiento económico y educación

    En los últimos años diversas investigaciones mostraron en el mundo la relación positiva entre educación de calidad y crecimiento económico.

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Los investigadores se preguntaron: ¿qué garantiza que dos jóvenes que asisten a diferentes colegios desarrollen las habilidades y las capacidades para incorporarse con éxito a la vida, social, política y económica de un país, y además, aporten a su desarrollo?, la respuesta es que ambos colegios ofrezcan educación de calidad. Los análisis evidenciaron que no es la cantidad de años en educación que reciba una persona la variable que más puede impactar el crecimiento económico, es la calidad de la educación que reciban las personas.

En el más estricto sentido económico la educación ha sido considerada, a través del tiempo, como un factor determinante del crecimiento económico. De acuerdo con Hanushek a través de tres mecanismos: “En primer lugar, la educación puede incrementar el capital humano inherente a la fuerza laboral, lo cual aumenta la productividad del trabajo y la transición hacia el más alto nivel de equilibrio de la producción (argumento de las teorías neoclásicas: Mankiw, Romer y Weil ). Segundo, la educación puede incrementar la capacidad innovadora de la economía; donde los nuevos conocimientos inciden sobre las nuevas tecnologías, los productos y los procesos que promueven crecimiento económico (teorías del crecimiento endógeno, Lucas, Romer, Aghion y Howitt). Tercero, la educación puede facilitar la difusión y la transmisión de los conocimientos necesarios para comprender y procesar nueva información y para implementar con éxito las nuevas tecnologías creadas por otros, lo cual de nuevo promueve el crecimiento económico (Nelson y Phelps Benhabib y Spiegel)”

Sobre el tema macroeconómico, la estabilidad social y política existe evidencia sobre la relación entre educación y crecimiento económico, aún para economistas neoclásicos como Barro quien demostró desde 1996 (Determinants of Economic Growth: A Cross-Country Empirical Study) que a un país con más educación conlleva a mejoras en: la calidad de vida de las personas, el crecimiento económico, la distribución de la riqueza y más democracia.

En el caso de Colombia, el modelo de producción basado en explotación de petróleo, extracción minera y algo de café no ha ayudado a que el país necesite pensar y proyectar una economía moderna y productiva, donde la investigación, la innovación y el uso de tecnologías, es decir del conocimiento prime en los procesos productivos y en la prestación de servicios. En general, en los modelos económicos basados en la extracción la educación de calidad no tiene mayor importancia.

En este sentido, el sistema educativo de Colombia se ha empecinado en garantizar acceso, coberturas y permanencia a los estudiantes en la educación, básica, media y superior sin garantizar coberturas totales (la cobertura en la educación media alcanza el 77% y en educación superior menos del 50%) y menos educación de calidad. Las bajas coberturas en educación y la mala calidad de la educación afecta de manera especial a los territorios y a los estudiantes más pobres.

La participación de los estudiantes de Colombia en diferentes pruebas internacionales (TIMSS, PISA, TERCE, CIVIC) han demostrado que el sistema educativo del país es de mala calidad, aún para los sectores de mejores ingresos que pagan por educación privada, En PISA 2012, en la prueba de matemáticas los mejores estudiantes de Colombia no alcanzaron a los más bajos resultados de los estudiantes de países como: Singapur, Finlandia, Corea y Canadá

Sin embargo, esta situación podría cambiar a mediano plazo con el proceso de paz. El país  y la comunidad internacional avizora como posibilidad de postconflicto dos grandes alternativas de política pública (algunos plantean políticas de Estado) para consolidar un mayor desarrollo sostenible y de largo plazo: el primero cambiar la cultura de la guerra, la diferencia y la confrontación violenta por una cultura de paz, convivencia y resolución de conflictos sin violencia, lo cual implica un empoderamiento de la democracia, la ciudadanía y nuevos valores; el segundo sueño es crecer desde la economía para lo cual se requiere se requiere consolidar un nuevo modelo económico donde la extracción pese menos y la productividad este asociado a un mayor uso de conocimiento, capacidades y habilidades humanas

La buena nueva es que estas dos posibilidades de desarrollo si demandan un sistema educativo de calidad, razón por la cual el país requiere un sistema educativo de calidad para afectar el entorno y para que los jóvenes promuevan a partir de su formación humana en los colegios una nueva cultura para consolidar la paz desde el conocimiento y las prácticas ciudadanas. También, en la medida que la economía se desarrolle y se especialice va a demandar mayores innovaciones y desarrollos tecnológicos, es decir, más y mejor conocimiento en los puestos de trabajo, creación de habilidades y capacidades para realizar trabajos donde el conocimiento será la base de las nuevas ideas productivas, de los avances en la gestión empresarial y de los cambios en el uso y desarrollo de nuevas tecnologías para incrementar la producción. El único problema es que una educación de calidad es costosa, tema para la próxima columna.

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