Opinión

  • | 2015/06/03 05:00

    El divorcio entre precio del petróleo y el dólar

    En semanas recientes poco se ha vuelto a escuchar en los mercados acerca del comportamiento del precio del petróleo como principal factor determinante del comportamiento de la tasa de cambio, por lo cual vale la pena revisar a qué responde el nuevo repunte en la cotización del dólar.

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En los primeros cinco meses del año el peso se devaluó cerca de 7%, mientras que el precio del barril de petróleo (WTI) subió 11%, hecho que parece incosistente ante la percepción de que Colombia es una economía petrolera.

Aunque Colombia no se puede catalogar como una economía petrolera ya que no juega un rol protagónico entre los países productores y exportadores, si hay que resaltar que el gasto público ha estado soportado, en gran medida, sobre los ingresos petroleros en años recientes (dividendos de Ecopetrol, regalías e impuestos pagados por las compañías petroleras). Por lo tanto, una caída abrupta en los precios del petróleo si puede generar una devaluación significativa del peso frente al dólar, pero más por un deterioro en la percepción de riesgo que por la posibilidad de que la economía colombiana se vuelva inviable con precios del petróleo bajos.

El efecto de un menor precio del petróleo sobre el crecimiento económico colombiano viene explicado por la moderación en el ritmo de inversión extranjera directa y el deterioro en los términos de intercambio que pueden conducir a un mayor déficit en cuenta corriente. Pero no se puede olvidar que la tasa de cambio al devaluarse por las consecuencias mencionadas, funciona como un estabilizador automático. Esto quiere decir que ante menores ingresos de dólares a la economía, el peso se devalua, contribuyendo a que los sectores transables ganen competitividad y generen crecimiento económico.

Adicionalmente, un mayor déficit en la cuenta corriente es preocupante si se percibe duradero o si no encuentra financiación, es decir si el ahorro externo no está dispuesto a ingresar a la economía colombiana por otros canales. Sin embargo, en la actual coyuntura de exceso de liquidez global, ésto no parece ser un problema para Colombia.

En efecto, en el último año el precio del petróleo ha retrocedido 41%, mientras que el peso se ha depreciado 33%, hecho que es coherente con el deterioro en lo términos de intercambio.

Entonces ¿por qué con la recuperación en el precio del petróleo no se está recuperando el peso? Recordemos que la tasa de cambio es un precio relativo entre dos monedas y en el caso del peso-dólar, sin duda, son más importantes los factores que explican el comportamiento de la moneda fuerte.

El comportamiento del dólar a nivel global en trimestres recientes ha sido explicado por la evolución relativa de EE.UU. frente a otras economías desarrolladas y a las grandes economías emergentes como China. La recuperación de la economía norteamericana contrasta con el importante riesgo de estanflación que sufrió la economía de la Eurozona en 2014, y con la fuerte desaceleración experimentada por las economías emergentes en conjunto. Esto puso los ojos y las intenciones de los inversionistas en los activos norteamericanos, generando una creciente demanda de dólares, en un momento donde la Reserva Federal dejaba de inyectar dólares a la economía global (aunque todavía mantiene una amplia disponibilidad de los mismos).

En consecuencia, los mercados financieros anticiparon mayores inyecciones de liquidez en Europa, Japón y, en menor medida, en China, con lo cual el dólar se fortaleció consistentemente a lo largo de la segunda mitad de 2014 y a comienzos de 2015, hecho que además se vio reforzado por la debilidad del petróleo. El dólar frente al promedio de las principales monedas del mundo (índice DXY) se apreció 25% entre finales de junio de 2014 y comienzos de marzo de 2015, en ese mismo lapso el peso colombiano se depreció 42% frente al dólar.

En lo corrido del segundo trimestre, con los síntomas de recuperación en Europa y la moderación en las expectativas de crecimiento económico para EE.UU., el dólar frenó su tendencia de apreciación, e incluso exhibió algunos retrocesos. Esto se reflejó en la moderación de las expectativas sobre cuándo y cuánto sería el incremento en la tasa de interés de la Reserva Federal.

A finales de 2014, las expectativas apuntaban a incrementos a partir de marzo o junio de este año, mientras que el alza podría llevar rápidamente esta tasa hasta 1,5% (hoy entre 0% y 0,25%). Estas expectativas cambiaron considerablemente después de la reunión de la Fed en marzo y el cuándo se postergó hacia septiembre e incluso diciembre de 2015, mientras que el cuánto se moderó al bajar a 0.75% para cierre de 2015. En consecuencia, nuevos síntomas de recuperación o de mayor inflación a mediano plazo en EE.UU. pueden ser suficientes para impulsar una nueva apreciación del dólar globalmente al anticipar las expectativas sobre cuándo la Fed subirá la tasa de interés, pero si las expectativas sobre el ritmo de incrementos en dicha tasa de interés se mantienen moderadas, la apreciación del dólar  puede ser transitoria.

Una de las razones que conducen a mayores expectativas de inflación en EE.UU. es precisamente el repunte en el precio del petróleo, por lo cual un alza en la cotización del crudo no es tan incosistente con una devalución del peso colombaino frente al dólar. De hecho, en mayo el dólar se volvió a apreciar frente a las principales monedas del mundo (2,2%), hecho que coincidió con una depreciación del peso colombiano (7,5%) y de un alza (1,9%) en el precio del petróleo. Esta situación puede ser parte de la incertidumbre que genera en los mercados la cercanía de la próxima decisión de la Fed a mediados de este mes.
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