Opinión

  • | 2016/05/06 00:30

    ¿Comprar o arrendar vivienda?

    A la hora de decidir dónde vivir, son varios los colombianos que se enfrentan con el dilema de adquirir vivienda propia o arrendar.

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Lo anterior se enfrasca en un escenario donde día a día el precio del metro cuadrado en las principales ciudades colombianas está en aumento, y las nuevas generaciones con cierto poder adquisitivo se alejan cada vez más de tener activos que los amarren a créditos o deudas de largo plazo, desplazando el otrora sueño de poseer “casa propia”.

En los últimos años, la oferta de vivienda en Colombia no ha variado mucho.  Actualmente existen varias posibilidades para adquirir una vivienda sea nueva o usada: pagar de contado, acogerse a un subsidio dentro de la gran oferta que existe hoy en día para los estratos medio-bajo, sacar un crédito en pesos o UVR, y adquirir un leasing habitacional. Pero ¿cuál es la mejor alternativa?; ¿valdrá la pena comprar vivienda propia?, ¿mejor arriendo e invierto el diferencial en proyectos para mi bienestar o ahorro?, son las preguntas que deben tratar de responder las personas que tienen estos dilemas en la mente pensando en oportunidades de inversión.

Decidir entre comprar o arrendar no es una tarea fácil, ya que es una decisión que supone una apuesta de largo plazo. La disyuntiva entre estas dos opciones debe ser resuelta a partir de un estudio detallado y una juiciosa investigación, que determine los gastos presentes y futuros en los que se tendría que incurrir con cada una de las opciones. Lo primordial a la hora de tomar una decisión al respecto es hacer un exhaustivo análisis financiero, que permita identificar qué es lo más conveniente para las finanzas personales o familiares. Aspectos tales como la tasa de interés que ofrece cada banco o entidad financiera como por ejemplo el Fondo Nacional del Ahorro (FNA), el nivel de inflación, el plazo del crédito a escoger, la posibilidad de acceder a subsidios, el valor del inmueble que se quiere adquirir y el porcentaje de cuota inicial, deben ser como mínimo, las variables a monitorear para evaluar la conveniencia o no de comprar.

En muchas ocasiones no es muy rentable adquirir vivienda a un alto costo, ya que esto conlleva consigo el pago no solo de la cuota crediticia; adicionalmente tributos como el impuesto predial, cuotas de administración, seguros, entre otros cánones, suman constantemente pagos de largo aliento; por tanto, una decisión de compra no se basa solo en la capacidad de pago de la cuotas del crédito que se adquiera, sino que también se debe analizar si se cuenta con la solvencia económica para pagar las otras obligaciones que vienen añadidas. De lo contrario, el hecho de comprar vivienda puede convertirse en una indudable dificultad.

Es muy importante tener en cuenta que un pago en cuotas que se adquiera como deuda, debe ser tal, que no debe impactar de una manera significativa los ingresos, ya que esto podría afectar calidad de vida del hogar, y desvirtuaría significativamente los beneficios de tener un hogar propio. Es determinante entender que si el monto que se pagará por canon de arrendamiento es mayor a la cuota de un crédito, leasing habitacional o hipoteca, se estará perdiendo capital, y si se decide por contribuir poco a la deuda, se podría estar sacrificando su calidad de vida por costo. Por estas razones, es vital hacer un balance de las ventajas y desventajas de comprar según su presupuesto personal o familiar y la etapa de la vida en la que se encuentre el futuro deudor; de esta manera, es más fácil arriesgarse a tomar una decisión sin miedo a lamentarse por la decisión.

Asimismo, la decisión debería tener en cuenta más aspectos que serán determinantes en la decisión; el tamaño del núcleo del hogar y las perspectivas de ampliar la familia a futuro, tener o no mascotas, la cantidad de desplazamientos por trabajo que debamos hacer fuera de la ciudad y la duración de estas estadías, podrían orientar la posición hacía la mejor opción a tomar

Cuando escogemos donde vivir buscamos calidad de vida, un espacio cómodo en donde los miembros de una familia se sientan tranquilos y cómodos, cercanía al trabajo, al colegio de los hijos o simplemente un lugar que no sea tan costoso, dependiendo del nivel adquisitivo que tengamos. No siempre tener un patrimonio a largo plazo en el que nos endeudemos, dará el mismo retorno en felicidad que entregarían ciertos lujos, viajes, educación, que podrían ser ajustados de una medida responsable. En Europa es muy común ver esta alternativa, dados los excesivos costos de una vivienda. Finalmente, los gustos, la disponibilidad presupuestal y las perspectivas de largo plazo serán los determinantes a la hora de tomar una decisión.

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