Opinión

  • | 2016/06/29 00:01

    ¿Cómo superar las diferencias generacionales con los milénicos?

    Para direccionar el trabajo y la convivencia con los milénicos tenemos que convertirnos en traductores de sus ideas con el resto de la organización, pasar de jefes a líderes serviciales y hablar en el lenguaje de los resultados.

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Esta semana recibí una llamada de una empresaria de la Generación X quien me comenta que ha seguido con atención el especial El Poder de los Milénicos y que gracias a la información publicada ha logrado empezar a entenderlos mejor, aunque reconoce que aún le cuesta superar el malestar que le generan muchas de sus actitudes.

La empresaria me comenta que en los últimos tres meses le han renunciado cinco personas de esta generación y todas lo han hecho por email. Sus palabras textuales fueron: “Gonzalo no puedo admitir semejante desfachatez, ¿Cómo se van sin ni siquiera dar la cara? En  honor a ella decidí escribir esta columna con el objetivo de lograr que los empresarios de la generación X y de las generaciones anteriores encontremos la mejor manera de coexistir con ellos, a pesar de tener prácticas de trabajo tan distintas.

Para mayor comprensión del tema pongo a los lectores en contexto. La compañía de esta empresaria pertenece al sector automotriz, el fundador es su padre, quien actualmente tiene 67 años, pertenece a la generación de los Baby Boomer, ella y su hermana son gerentes de marca, cada una a cargo de una marca de automóviles distinta y ambas pertenecen a la generación X.  La fuerza de ventas de la compañía ha venido transformándose debido a que cada marca tiene un target distinto, una orientada a jóvenes con carros pequeños y de menor precio y otra a carros de alta gama, para ejecutivos. Con lo cual la empresaria en mención, a cargo de la marca de carros para jóvenes, empezó a contratar vendedores milénicos con el fin de facilitar el proceso de venta entre gente de la misma generación.

Las dificultades empezaron cuando el fundador, quien siempre había contado con directores comerciales con mucha experiencia que conocían su manera de ser y hacer los negocios, siente malestar al percibir que el nuevo equipo no lo trata de la manera adecuada como lo hacía el equipo anterior y  explota cuando se da cuenta que no volvieron a publicar avisos en prensa y que la publicidad la hacían a través de redes sociales. Además en  ese proceso de redes se empezaron a generar grupos de interés y se contrató a un comunity manager con actividades de tipo social, lo cual el fundador consideró  que no era una inversión importante.

El fundador citó a los vendedores los regañó fuertemente, les dijo que dejaran de hacer bobadas, con lo cual 5 ejecutivos de ventas dejaron el puesto votado y le renunciaron a su jefe directa, la hija del fundador vía correo electrónico. La hija tuvo una fuerte discusión con el papá, haciéndole énfasis en los exitosos resultados en venta de carros que había tenido con este equipo, pero a pesar de los hechos y evidencias él no entendía cómo era posible tener que aceptar esta nueva forma de hacer negocios y de tratar con los subalternos. Lo cual lleva a la empresaria en cuestión a una profunda frustración por tener que volver a empezar a entrenar gente y fuera de todo entrar en conflicto con su padre, quien a su vez es el dueño del negocio.

¿Cómo superar este tipo de impases? Como se los había comentado en las anteriores entregas, lo primero que debemos aprender es a ser traductores de los milénicos y sé por experiencia propia, que no es nada fácil, tenemos la función de comunicarle al fundador del negocio, a la Junta Directiva cómo son, como actúan, como trabajan, los términos que utilizan. Es hacerles entender que ya la publicidad más efectiva para vender productos para jóvenes no son los periódicos sino las redes sociales, que ya no se venden productos, sino que se generan comunidades de personas con intereses determinados, cómo hacerle entender a un Baby Boomer que no nos compran si no somos responsables socialmente, que literalmente trabajan a la hora que se les da la gana. Es una tarea titánica, pero como se lo explico a los colegas, el tema más que convencer es el de comprometerse con los resultados siempre y cuando Usted tenga autonomía para manejar su gente, no permitir que se le caiga la moral al grupo, explicarles cómo y por qué se dan estas diferencias de criterio entre ellos y nosotros. En pocas palabras tenemos que aprender a ser líderes serviciales y de apoyo no jefes, eso era antes.

Voy a enumerar los cinco aspectos claves para poder direccionar esta convivencia.

  1. Tiempo de Duración. Teniendo en cuenta que su tiempo de duración en las compañías es corto, debemos agilizar el proceso de adecuación con ellos. En nuestra generación, la X y las anteriores, nos íbamos relacionando poco a poco; con ellos sólo hay dos alternativas adaptarse rápidamente o continuar con una rotación de personal muy alta.
  2. Nivel de Extensión. Es importante conocer el número de personas milénicas que están en su empresa, cuál es su porcentaje, si son más del 50% de los empleados hágase esta reflexión: ¿Quién debe adaptarse a quién?
  3. Cualidades Personales. Los directivos de hoy debemos esforzarnos por ser mejores personas debido a que somos personas de apoyo y soporte, lideres serviciales no policías controladores, con lo cual es necesario ser personas prudentes, honestas, con inteligencia emocional. Es el directivo el que tiene la capacidad de parar de frenar su imprudencia, en el hablar, en su forma de dirigirse, si logramos esa prudencia podremos tener una convivencia exitosa entre aquellos que tenemos las habilidades de poner a trabajar la gente en equipo Vs los que tienen la tendencia natural a ser individualista.
  4. Está en nosotros esa verdadera convivencia, si usted no acepta el rol como el verdadero traductor, va a seguir teniendo el problema de la convivencia. Nosotros tuvimos unos jefes que venían de la postguerra, nos adaptamos a condiciones más austeras. La nueva generación piensa menos en la rentabilidad y más en dar. Afortunadamente tenemos el equilibrio que ellos les hace falta, pues sin ingresos la organización muere.
  5. Complejidad de la empresa. Entre más compleja es la empresa, mayor la necesidad de convivir generacionalmente, porque simultáneamente puede haber presencia en la organización de tres generaciones: Baby Boomer, Generación X y Milénicos.

Por último, si las empresas no aprender a hacer este proceso se generan  dificultades porque se pierde el compromiso, la atención y la innovación. Yo le diría a las personas que están en los cargos de alta dirección que lo principal es entender que prácticas de los milénicos como una renuncia por email, que no le digan Don, ni Doctor sino que lo tuteen, que no trabajen de 8 am a 5 pm, que estén todo el tiempo en redes sociales, no son sinónimo de falta de respeto o desorden es su forma de ser. Recuerde que las debilidades de ellos son nuestras fortalezas.

 

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