Opinión

  • | 2016/11/08 00:01

    ¿Cómo sobrevivir a la evaluación de desempeño?

    Las evaluaciones de desempeño tienden a generar una variedad de sentimientos encontrados.

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Por un lado, se reconoce la importancia de medir qué tan cerca o lejos nos encontramos de los objetivos de la compañía, pero por otro son la oportunidad para sacar los trapitos al sol, lo que muchas veces implica tener conversaciones difíciles que, de no ser obligatorias, preferiríamos evitar. En últimas, todo depende de la mentalidad con la que se asuman estos espacios y de lo productivos que se vuelvan al transformarlos en momentos de retroalimentación y, aprendizaje. Por eso, y para que pueda salir airoso de su ejercicio, comparto algunos consejos, provenientes de la psicología y propuestos por Fastcompany:

  1. No se lo tome personal: Por supuesto que durante las revisiones se está hablando de usted, pero enmarcado dentro de los objetivos de la compañía. En otras palabras, no pierda tiempo hablando de usted mismo, antes bien, describa sus esfuerzos en términos de qué tanto han contribuido con alcanzar los logros de la compañía. Es normal que sintamos que nuestro desempeño está ligado a nuestro éxito profesional, pero en últimas lo que importa no es qué tanto está usted avanzando en su carrera, sino qué tanto representa usted una ficha vital para el negocio.
  1. Vaya al grano: Si debe discutir los errores cometidos, no se ponga a darle vueltas al asunto para evadir el hecho de que no se cumplieron las metas a satisfacción. Antes bien, tenga el coraje de aceptar su error, pero plantéelo buscando una solución. En otras palabras, acepte que erró, pero tenga preparado su plan para resarcirse, pues llorar sobre la leche derramada y buscar culpables solo hará que la molestia sea más grande. Esto sin olvidar plantear situaciones específicas, pues la generalización no lo llevará a ningún lado.
  1. ¡Pilas con la intensidad!: Una cosa es estar muy motivado y tener la energía para movilizar procesos y personas, y otra ser muy intenso. Un jefe tiende a calificar mal a una persona que proyecta pereza, es pasiva o demasiado relajada, pero si usted se muestra demasiado agresivo y dominante, puede que inconscientemente se convierta en una amenaza para su superior. Encuentre un balance, cuide su actitud y muéstrese cercano, pues está demostrado que es más probable que se promueva a alguien por su actitud que por su habilidad.
  1. Conozca los miedos de su jefe: Así su jefe sea un santo, no podemos olvidar que cada quien está preocupado por el avance de su propia carrera. Por eso, hable desde el valor y sutilmente explique cómo su labor ha podido potencialmente contribuir con el desempeño de su jefe. Aquí no hablo de manipular el discurso, sino de reconocer los logros que como equipo han alcanzado y que representan una ganancia tanto para usted como para él o ella. Esto le ayudará a ser percibido como un recurso valioso.

Todos quisiéramos que las evaluaciones de desempeño fueran ejercicios 100% objetivos, pero la verdad es que somos humanos y el contexto, las emociones y la empatía juegan un gran papel a la hora de evaluar a otro. Por eso, no deje todo de manos de su jefe, sino que sepa resaltar sus fortalezas. En últimas, así como su empresa promueve una propuesta de valor a sus clientes, identifique cual es la suya y hágala conocer sin miedo.

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