Opinión

  • | 2018/01/29 00:01

    Motívese a pertenecer a una cadena global de valor

    Las cadenas de valor productivas ya han logrado establecerse como principios de una organización empresarial volcada al futuro. Para ello se hace necesario generar un contexto propicio derivado de acertadas políticas públicas, y de la participación parcial del empresariado, que quiere sobrevivir en ambientes comerciales difíciles y muy competitivos.

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En épocas en donde estas cadenas han dado un salto a nivel internacional y multiempresarial, se requiere de una comprensión conjunta y alineamiento de empresas y gobiernos, para entender su alcance real y las ventajas que traería sobre el perfil empresarial de un país y, por ende, sobre su economía.

Ahora podemos hablar de los conceptos global-local como nociones inseparables, dada una agenda de desarrollo basada en la globalización. De fondo, hay una integración necesaria en los procesos que trascienden las sociedades regionales para buscar vincular esos procesos a toda una economía país o multinacional. No obstante, el pilar busca un progreso regional dentro del territorio para que los resultados que se obtengan de la productividad local puedan convertirse en resultados o productos con un alto potencial de exportación, tanto de bienes como de servicios.

A finales del año pasado evalué en otra columna a la competitividad como el talón de Aquiles en Colombia y el respaldo que varios reportes a nivel mundial dan sobre esta negativa afirmación. No cabe duda de que estamos desquebrajados en temas competitivos al compararnos con otros países del mundo, que sí le han apostado fuertemente y han enfocado sus decisiones de política pública a insertarse en las cadenas de valor para aprovechar todas las potencialidades que ofrece su territorio. Pero, ¿por qué es clave reparar en su importancia?

Las cadenas globales de valor son unos sistemas internacionales que se organizan con el objetivo de optimizar todos los procesos productivos al localizar productos, procesos y funciones en diferentes países, para lograr beneficios por diferencias de costos, tecnología, modelos de innovación, logística, y variables relacionadas.

Cuando enfocamos el análisis sobre Colombia, muchos empresarios sabrán identificar las intensas brechas que mantenemos en aspectos como la tecnología y la logística. Nuestro aparato empresarial no ha sabido potenciar integralmente las ventajas – de mediano y largo plazo - que traen las inversiones sobre modelos de investigación y desarrollo o sobre la implementación de tecnología de punta, esto por considerarlo principalmente como un gasto y no como una lucrativa inversión. Aparte, nuestro gobierno tampoco ha sabido integrar las ventajas que tiene una inversión en logística, anudada a lo ya definido por el Conpes de Desarrollo Productivo.

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Diversos análisis de índole nacional e internacional han analizado la desventaja que mantenemos en temas como la eficiencia del proceso de despacho de aduana, carencia de infraestructura multimodal, envíos internacionales, el seguimiento y rastreo de envíos y la calidad de nuestros servicios logísticos, en los cuales, liderado por la batuta del DNP, se trabaja fuertemente para superar estos problemas. Sin embargo, luego de reconocido el problema, es importante brindar una serie de criterios importantes que cualquier empresa debe tener en cuenta para que logre llegar a estas cadenas de valor.

Varios autores coinciden en que la coordinación de una empresa para insertarse en una cadena se basa en tres parámetros esenciales: (1) qué produce, (2) cómo produce – en donde evalúa aspectos de tecnología, trabajo, estándares de calidad, etc.- y (3) cuánto y cuándo se produce, es decir, al plan de producción y logística. Evaluar esta estructura es fundamental para posicionarse dentro de una cadena. En nuestro caso, es conveniente saber de antemano que el 68% de las exportaciones en la región latinoamericana se vincula a los recursos naturales, por lo que Colombia tiene excelentes oportunidades de inserción como proveedor de insumos, claro está buscando que estos salgan con valor agregado.

Ya Colombia ha dado importantes pasos en cuanto a la implementación de políticas de internacionalización, competitividad y transformación productiva. Esto permite el desarrollo de la industria local y da vía para crear empleo formal y calificado para los colombianos. No obstante, la existencia de estas políticas no significa un conocimiento inmediato a los empresarios sobre las mismas, particularmente para las PYME. Conocer toda la reglamentación es trascendental.

En paralelo, ProColombia ha trabajado fuertemente en ello, al promover la llegada de más inversión para la industria, el estímulo al crecimiento de las exportaciones y localizar tanto la demanda como la oferta de diversos productos y servicios a nivel local. En alianza con las agencias regionales de promoción (Apri), se ha logrado promover la inversión a sectores estratégicos por departamentos e identificar las oportunidades que son atractivas para los inversionistas. Asimismo, el Observatorio Nacional de Logística del DNP es una herramienta que captura y analiza toda la información de logística en el país para facilitar la toma de decisiones. Estas son instituciones que están al servicio del empresariado y deben ser aprovechadas y canalizadas.

Ahora, es importante también evaluar facilidades de financiamiento. Para esto, Bancóldex ofrece facilidades crediticias para exportadores colombianos, con variaciones en tasas y plazos de financiación dependiendo el tipo de bien o el lugar destino a exportar. Asimismo, algunas entidades bancarias tienen líneas para pre-financiar o financiar a empresas exportadoras.  

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Si bien es una guía básica, es relevante marcar un orden específico o cronología a este análisis. Primero se debe evaluar el cómo está la empresa actualmente y hacia dónde se quiere llegar, evaluar toda la reglamentación – incluyéndose los TLC’s vigentes– para conocer las facilidades y obstáculos presentados, conocer las instituciones que pueden servir de asesoras y que facilitan la información a la hora de la toma de decisiones, y conocer opciones de cómo puedo financiar la estrategia de exportación. Todo se basa, entonces, en tener a la mano información, y saberla analizar.

Hace mucho tiempo ya fueron reconocidas las falencias que Colombia tiene en su competitividad. Ante las nuevas elecciones presidenciales, resulta vital que los candidatos a presidente de Colombia propongan soluciones y las pongan en las mesas de debate del sector público y del sector privado, muy pocos lo han mencionado en el debate actual. Ambos tienen una responsabilidad enorme para promover el desarrollo exportador nacional; si se sigue evadiendo tanto el tema como las responsabilidades, no será posible llegar a una consolidación de Colombia dentro de las cadenas globales de valor.

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