Opinión

  • | 2014/09/17 09:00

    Educación y crecimiento económico

    Hacer inversión en infraestructura, involucrar a los padres de familia en el proceso educativo y mejorar la remuneración de los docentes son necesarios para mejorar los niveles de educación. Opinión de Camilo Díaz Urrea.*

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En su discurso de posesión el pasado siete de Agosto, el Presidente Juan Manuel Santos anunció que los nuevos ejes de su segundo Gobierno mudarán de las cinco locomotoras – infraestructura, minería, vivienda, agroindustria y tecnología – planteadas en su primer mandato, a tres nuevos pilares, donde la paz es el eje central y entorno a ella se consolidan la equidad y la educación, con el objetivo de hacer para el año 2025 a Colombia la más educada, y así empezar a cerrar las brechas de competitividad y equidad del país con relación a otras economías desarrolladas, especialmente aquellas que forman parte de la OCDE a donde Colombia aspira ingresar en el mediano plazo.

Los anuncios del Presidente para su segundo periodo han sido acompañados de la reconfiguración de su gabinete ministerial y del nombramiento como Ministra de Educación de Gina Parody, quien viene de dirigir el Sena, en el sector educativo el anuncio ha sido recibido con escepticismo, para muchos la nueva Ministra no conoce el sector ni sus problemáticas, además pesa un manto de críticas y dudas sobre su inclinación por los modelos de privatización de la educación en detrimento de la educación pública.

Ese escepticismo quedó en evidencia cuando Fecode recién nombrada la Ministra Parody anunció que convocaría a una huelga de maestros de educación básica y media, para exigir el cumplimiento de los acuerdos suscritos con la Exministra Fernanda Campo referidos a la evaluación docente, la atención en salud, el suministro de medicamentos y la nivelación salarial de los docentes, sobre esos acuerdos la actual Ministra ha manifestado que el Gobierno ya ha cumplido cien puntos de una agenda acordada de ciento cuatro. Con esas palabras la opinión pública puede hacerse a la idea que los reclamos de los docentes son espurios e ilegítimos, no obstante al revisar el cumplimiento del Gobierno a los acuerdos surgen evidentes dudas sobre su aplicación y ganan legitimidad los reclamos de los Docentes.

Uno de los puntos que causa mayor escollo es la nivelación salarial, aunque el Gobierno argumenta haber cumplido, parece haberlo hecho de manera insatisfactoria, mediante el Decreto 1566 del 19 de agosto de 2014, se efectúa la nivelación salarial, pero al revisarlo causan sorpresa los montos ajustados a los salarios de los Docentes.

El aumento que se hará efectivo para los profesores con estudios de Maestría es de escasos $16 mil mensuales y puede llegar hasta $40 mil si el docente pertenece a la categoría D del tercer nivel del escalafón docente, que es la máxima categoría a la que un profesor puede llegar; por otro lado como si fuera un reproche a la investigación en lugar de un incentivo, quienes tienen estudios de Doctorado serán “bonificados” con un aumento de $18 mil pesos si están en la categoría A del segundo nivel de escalafón y hasta un máximo de $53 mil si pertenecen a la máxima categoría, esa bonificación será pagada mensualmente con efectos retroactivos desde el 1 de junio y únicamente hasta el 31 de diciembre de 2015, valga decir que después de ese periodo los salarios se contraerán en esas mismas proporciones pues no existe nada acordado para los años siguientes.

El aumento salarial para los maestros contrasta con las aspiraciones del ejecutivo de reducir la desigualdad y tener una Colombia educada y en paz, también pone de manifiesto que en el ejecutivo poco o nulo valor tienen los estudios de posgrado que llevan a cabo los maestros del país, también desincentiva a los docentes a invertir recursos y tiempo en una mayor preparación académica. En el país hacer una Maestría toma dos años de estudio y cuesta entre $20 y $40 millones de pesos, mientras que realizar un Doctorado toma entre tres y cinco años y el costo sobrepasa los $80 millones, además requiere dedicación exclusiva, por lo cual hacer este tipo de estudios es inviable si no se cuenta con el apoyo de una beca de sostenimiento y matricula.

Con baja remuneración salarial el Gobierno genera incentivos para que los mejores estudiantes y profesionales descarten de plano ejercer como profesionales de la educación, y lo que es peor, también genera incentivos para que los docentes mejor preparados busquen cambiar de profesión o emplearse en instituciones privadas que paguen salarios más altos, o tengan que complementar sus ingresos con trabajos de tiempo parcial restando el tiempo que pueden dedicar para actualización de currículos, aplicación de nuevas técnicas pedagógicas e investigación.

Una conclusión similar a lo anterior fue hallada en 2013 en un estudio realizado por el Banco de la Republica, donde se encontró que una de las razones de la baja demanda por carreras docentes es el bajo crecimiento del salario frente al ofrecido por otras carreras, y que los estudiantes con mayor rendimiento académico encuentran mayores ingresos en profesiones diferentes a la docencia, con lo cual quienes tienen los mejores rendimientos académicos tienen una probabilidad cinco veces menor de querer elegir una carrera del área educativa frente a quienes obtienen los más bajos rendimientos. En esa misma línea un estudio presentado por la Fundación Compartir en julio de este año ha mostrado que un profesional de una carrera diferente a la educación gana un 20% más que un profesional de la educación.

La construcción de las políticas públicas debe entender que la competitividad del país, abarca muchos aspectos más allá de la infraestructura de transporte, los costos de la energía y la seguridad, la competitividad y el crecimiento económico están determinados en gran parte por la acumulación de capital humano el cual se obtiene con individuos más educados, para lograrlo se necesita tener una planta docente con alta formación y retener dentro de ella a quienes tienen los más altos desempeños, lograrlo dependerá entre otras, de mejorar las condiciones salariales de los maestros quienes deben percibir recompensas significativas y probables de alcanzar, conforme avanzan en su formación profesional y ganan mayor experiencia en el ejercicio de su profesión.

Por último el país debe ser consciente que los cambios que necesita emprender en educación son un proceso de largo plazo, que requiere inversiones en infraestructura, la incorporación de un mayor número de maestros bien remunerados, involucrar a los padres de familia en el proceso educativo, la revisión de los currículos y cerrar las sustanciales diferencias que existen entre la situación de la educación en las áreas urbanas y rurales, especialmente las relacionadas a planta física, acceso a internet y disponibilidad de maestros con mayor formación.

* Coordinador Unidad de Análisis del Mercado Financiero UAMF.
Facultad de Ciencias Económicas. Universidad Nacional de Colombia.
dcdiazu@unal.edu.co
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