Opinión

  • | 2017/05/29 00:01

    ¿Cómo manejar una conversación difícil?

    Somos seres humanos, motivados o afectados por sentimientos que nos llevan a tomar las decisiones correctas. Permita que estos consejos le ayuden a volverse en un buen negociador durante las conversaciones difíciles.

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No todas las discusiones que enfrentamos en nuestra vida son fáciles de enfrentar, coincidencialmente las discusiones más difíciles tienden a ser las que tienen más relevancia en nuestra vida, incluyendo nuestra trayectoria profesional. La naturaleza humana de evadir de conflictos (la cual es más pronunciada en ciertas personalidades), así como la falta de preparación para estas discusiones críticas, son una causa imperativa del éxito o fracaso en nuestra vida profesional (y esto por no decir también de nuestra vida sentimental, nuestras relaciones familiares, amistades, entre otros).

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El famoso entrenador ejecutivo Joel Garfinkle, reconocido como uno de los 50 mejores ‘executive coaches’ del siglo XXI, sugiere cuatro consejos que son importantes aplicar para lograr un resultado favorable ante una conversación incómoda:

No busque ser aceptado, aunque actúe con curiosidad y respeto. Es primordial iniciar la conversación con un tono amigable que logre poner a la otra parte en un modo similar de vulnerabilidad al que usted supone tener. Las múltiples preguntas y la muestra de curiosidad son herramientas apropiadas para lograr este objetivo. Esto no quiere decir que usted debe buscar ser aceptado, por el contrario, la curiosidad y el respeto serán fundamentos que le permitirán la seguridad interna para irrumpir en las diferencias si es necesario.

Enfóquese en escuchar, no en hablar. Similar a la tendencia natural de ser aceptados, en momentos de dificultad o diferencias, nuestra reacción es de resaltar nuestro punto de vista sin considerar o analizar las perspectivas de la contraparte. Para eso es necesario ser buenos ‘oidores’ y hacer varias preguntas en vez de volvernos buenos justificadores de nuestros puntos de vista.

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Sea directo. Un elemento que se nos dificulta a los latinos es ser directos y al mismo tiempo respetuosos en nuestras conversaciones. Evite añadir muchas ‘adornos’ a su conversación, al poner los puntos sobre la mesa. La variable de tiempo, o mejor descrita por los anglosajones como ‘timing’ de la conversación es clave. No permita que conversaciones difíciles pero importantes se prolonguen para hablarlas después, a menos que una conversación se haya tornado en un tono ofensivo y con una visión nublada de ambos lados. En ese caso es preferible postergar la charla para una mejor preparación y con ánimos más calmados.

Por último, espere resultados positivos. Es natural que en una conversación difícil tendamos a pensar que esta ‘no va para ningún lado’, lo cual nos lleva a rendirnos en mantener nuestra posición y a aceptar un resultado desfavorable. Por el contrario, debemos mantenernos con una mentalidad positiva a pesar que sea incómodo mantener la conversación.

Recuerde que somos seres humanos, motivados o afectados por sentimientos que nos llevan a tomar las decisiones correctas. Permita que estos consejos le ayuden a volverse en un buen negociador durante las conversaciones difíciles. 

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