Opinión

  • | 2017/01/13 00:01

    Conflictos: ¿cómo manejarlos para triunfar?

    El 10% de los conflictos se debe a una diferencia de opinión y el 90% a un tono de voz equivocado.

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Los conflictos son inevitables. La habilidad para manejarlos tiene un gran impacto en el éxito. Los enfrentamientos se suelen generar en conversaciones que son cruciales y donde hay mucho en juego: las emociones son fuertes y las opiniones difieren. Es difícil dominar estas situaciones sin un alto grado de inteligencia emocional. Según Jimena Azinovic de Forbes, hay errores comunes que se deben evitar y estrategias alternativas para ir por el camino correcto.

En primer lugar, las cosas hay que saber decirlas. Ser honesto sin ser grosero. Con la inteligencia emocional se puede decir la verdad sin quemar cartuchos. Mucha gente piensa que el contenido de la conversación es lo que hace a la gente ponerse a la defensiva, por lo que asumen que es mejor decir las cosas como salgan. Pero no es así. La gente se pone a la defensiva por la intención que hay detrás del contenido. No es la verdad lo que duele, sino lo mal que se dice.

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También se debe evitar compartir robóticamente los sentimientos. Algunos profesionales de la comunicación sugieren que cuando es el momento de hablar, la forma más diplomática de hacerlo es empezando por compartir las emociones. Pero cuando hablamos de nuestros sentimientos por formalidad diplomática, realmente no sentimos nada y eso confunde a la gente. Es mejor empezar hablando de hechos y recurrir a las emociones a partir de argumentos útiles.

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Por otro lado, la tendencia habitual suele ser defender tu posición. Cuando alguien recibe una opinión contraria sobre un tema que realmente le preocupa, la reacción natural es la defensa. Pero ponerse a la defensiva es el camino perfecto para el fracaso. Ten curiosidad. Desarrolla una sana duda acerca de tu propia seguridad. La mejor manera de persuadir es escuchando.

Tampoco debemos culpar a otros de nuestra situación. Si tu jefe te dice que vas a llevar adelante un proyecto y más tarde te enteras de que han nombrado a otra persona te sientes decepcionado. ¿Es tu jefe el causante de esa decepción? Cuando nos sentimos amenazados, ampliamos nuestras emociones negativas culpando a los demás de nuestros problemas. Pero hay que pararse a pensar qué papel has jugado para generar esa situación. Una parte de tu decepción tiene que ver con la traición de tu jefe, pero otra parte tendría que ser por no haberte esforzado lo suficiente para ser la mejor opción para el proyecto.

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La mejor manera de ganar una discusión es nunca tener una. Las personas exitosas saben esto. No evitan el conflicto, porque saben que pueden sacar algún beneficio antes de que se les vaya de las manos. Debemos desarrollar la habilidad de brindar opciones para resolver los conflictos. Muchas personas solo pueden concebir dos maneras de manejarlos: pelear o evitar el problema. Asegurémonos de que nuestros datos son correctos, exploremos todas las ideas que puedan ayudarnos a resolver la discusión y debatamos pros, contras y consecuencias.

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