Opinión

  • | 2012/10/03 09:00

    ¿Cómo lograr cambios verdaderos?

    La profundidad de pensamiento de los miembros de una organización determina la efectividad y sostenibilidad de sus cambios. Opinión de Germán Retana.

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Si se aplicaran los cuatro niveles sucesivos de análisis sugeridos por Deepak Chopra, los resultados serían superiores. ¿En cuál de ellos se toman las decisiones de cambio en su empresa?

El primer nivel es mirar con los ojos. Sucede cuando el equipo se percata con los sentidos sobre su realidad o la que le circunda. Esto requiere neutralidad, apertura sin prejuicios y máxima concentración para captar todo lo posible de lo que sucede. Si hay precipitación para juzgar lo que se percibe o si solo se ve lo que interesa, las acciones que se tomarán serán parcializadas e inefectivas. Peor aún, si se toman decisiones tan solo basadas en observaciones superficiales.

El segundo nivel es mirar con la mente. Si se logra superar el primer paso, la mesa estará servida para que se inicie el análisis de lo captado, pero éste debe ser realizado evitando la tentación de las conclusiones prematuras. El equipo debe agudizar su habilidad para relacionar hechos, evaluar datos, ensayar interpretaciones creativas de lo observado, mezclar enfoques y, en consecuencia, enriquecer sus conclusiones iniciales sobre la "realidad". Esto supone madurez para discrepar, compromiso para ser abiertos al asombro y desprendimiento de egos para entender puntos de vista diferentes al propio.

El siguiente nivel es mirar con los sentimientos. ¿Cómo se siente el equipo respecto a lo captado en los dos niveles anteriores? ¿Qué dice el corazón de sus miembros sobre lo que está bien o mal en la "realidad"? "Sentir es más sutil y verdadero que el análisis puro", dice Chopra. Además, cuando los miembros del equipo poseen sentimientos o emociones sanas, surge la innovación, el deseo de hacer lo que haga sentido y convenga. La mente ya habría avanzado en algunas opciones y propuestas de decisiones pero es la pasión la que se encargará de concretarlas, si sobreviven al cuarto nivel.

Finalmente, la tarea es mirar con la conciencia. Cuando las eventuales decisiones son sometidas al juicio de los valores, de la ética del equipo y de los principios más profundos de sus miembros, surge la gran fuerza de lo correcto. Lo captado con los sentidos así como las inclinaciones de la mente y del corazón, son ahora filtradas por preceptos morales para depurar decisiones leales a ellos y enrumbar, ahora sí, acciones por senderos sostenibles.

Decisiones tomadas con superficialidad serán efímeras y solo provocarán que los males se repitan o regresen. Pero cuando se adoptan con la disciplina de estos cuatro niveles, acercarán la organización a resultados extraordinarios, crecientes y sostenibles, pilares del alto desempeño.

* Profesor Incae Business School

                                                               
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