Opinión

  • | 2016/11/16 00:01

    ¿Cómo empresarios familiares, formamos a los hijos en la casa para que trabajen juntos en la empresa?

    Cuando los padres no les enseñan a los hijos desde temprana edad el valor de trabajar unidos, muy seguramente esta característica no hará parte del ADN de la familia empresaria, con lo cual es casi imposible lograr que el individualismo y desinterés en luchar por lo colectivo se haga presente en la empresa.

COMPARTIR

Las dos piezas del equipaje emocional familiar que analizaremos en esta entrega son: “Quiero que mis hijos trabajen juntos pero…no sé por qué no se llevan” y “No se por qué mis hijos son individualistas”, las dos están correlacionadas y pueden afectar el desempeño de la empresa  porque son difíciles de eliminar del equipaje cuando desde pequeños no hemos entendido el verdadero sentido de compartir, de crecer juntos, de hacer perdurable la unión familiar.

El caso

Un empresario me pidió que le ayudara a lograr que sus hijos  aprendieran a trabajar juntas pues era consciente que no los había educado para compartir y resolver conflictos juntos. Cada uno de sus hijos gerenciaba su propia unidad de negocios y el padre sentía que ellos no trabajaban ayudándose uno al otro, con lo cual la empresa,  no avanzaba mucho.

Lea también: Los 10 errores y aciertos más frecuentes en el ejercicio del poder

Como regularmente hago cuando una familia empresaria me solicita asesoría, es conocer a fondo su historia familiar e interpretar si ciertas actitudes o comportamientos se repiten en la empresa.  En esta familia en particular encontré en una invitación que me hicieron a comer en la casa del hijo menor, un fuerte patrón familiar. Vi como los dos hijos pequeños del hermano menor estaban peleándose por un juguete y tuve la espectacular prueba de como resolvían el problema. Inmediatamente el padre le pidió al conductor que fuera a buscar un juguete exactamente igual para que los niños dejaran de pelear. Cuando el juguete llegó, cada uno de ellos se fue a jugar solo a su cuarto.

Cómo actuar

Existen varias alternativas de cómo reaccionar ante la situación que se presentó. ¿Cuál escogería  usted?  

  1. Comprar otro juguete igual.
  2. Quitarle el juguete a los dos.
  3. Exigir que se turnen el juguete.
  4. Exigirles que jueguen juntos.
  5. Exigirles que solucionen el problema ellos. 

Las opciones de empresa familiar son la d y la e, las otras no son adecuadas. En la primera comprar un juguete a cada uno, el mensaje enviado es ante cualquier problema, tú debes tener lo tuyo y yo lo mío, con lo cual no se genera vocación de empresa familiar. La segunda quitarles el juguete tampoco resuelve nada porque es decirles que hay alguien que tiene el poder y los hijos siempre intentarán engañarlo para evitar que les quiten el juguete. Exigirles que se turnen el juguete no es una solución porque el conflicto sigue ahí, de pronto en el siguiente turno no hay juguete. Que jueguen juntos es un tema muy importante porque además de unión genera innovación y resolución de conflictos juntos, estando presente el padre y con la posibilidad de ayudarlos. Estas dos últimas alternativas  tienen vocación de empresa familiar, siempre habrá problemas que deber resolverse en equipo.  Lo que se busca es la vocación de querer trabajar juntos, y como lo dije en el anterior ejemplo, los hijos del fundador, cuyas edades estaban entre los 30 y 45 años trabajaban en la misma empresa pero estaban totalmente ausentes de la vida empresarial en común y estaban repitiendo el mismo patrón en sus hijos.

“No entiendo por qué mis hijos son tan individualistas”

El Caso

Un fundador cuyos hijos tenían diferentes proporciones accionarias en la empresa familiar por razones históricas, estaba muy preocupado porque sus hijos mayores se dedicaban más a sus negocios particulares.  Por lo tanto, ninguno de los dos quería la presidencia del grupo cundo llegó el momento de la sucesión, los demás hijos no tenían todas las competencias.

Al investigar el caso encontré un patrón común en todas las ramas familiares. En la casa de cada uno de los hermanos había un TV en cada cuarto de los hijos, incluso los padres tenían un TV en su cuarto también y de esa manera cada uno hacia sus propias actividades, por tanto, los hermanos no tenían temas en común. Sólo en el hogar de uno de los hijos, la esposa era quien tomaba las decisiones. Ella, por ejemplo, tenía en su casa una sala de TV, donde los hijos se tenían que ponerse de acuerdo para ver una película o programa. Sin duda en el núcleo de esa pareja se generaban una dinámica de solución de conflictos a partir de la convivencia familiar. En cambio en el núcleo de los otros hijos, predominaba el individualismo y el sálvese quien pueda.

Cómo actuar

Sin duda el padre cuando fundó su empresa lo hizo con el fin de conseguir el sustento para la familia, pero nunca formó a los hijos para que tuvieran la vocación de empresarios familiares. Una empresa familiar se crea en el vientre materno, es decir ésta no es tuya, es para las otras generaciones, tú lo vas a hacer crecer con tus habilidades y dones y por eso se te pagará bien, puedes usufructuarla y entregarla a la siguiente generación. Cuando se tienen objetivos con la empresa familiar, estos se crean en casa, se resuelven los problemas desde allí, por lo tanto esos objetivos serán los frutos que se recojan en la empresa, pero si se les enseñó a los hijos a ser individualistas en la casa, así serán en la empresa.

El mensaje para este padre de familia y empresario es que no podía juntar a unos hijos ahora, que no tuvieron esa formación desde que eran pequeños, ya es muy difícil lograrlo. No le pida peras al olmo. Cuando enseñamos a los hijos a ser individualistas, siempre les saldrá en algún momento. Dos casos de crianza familiar que van en contra de la empresa y salen en cualquier momento.

Lea también: El equipaje emocional familiar de las familias empresarias

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?