Opinión

  • | 2015/02/16 14:00

    La fórmula detrás de los altos precios de la gasolina

    ¿Si entre junio y enero el petróleo cayó un 58% por qué la gasolina solo bajó cerca de 1%? Opinión de David Barguil Assis.*

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Durante la primera sesión del año en el Congreso citamos un debate de control político por los altos precios de la gasolina debido a que todos nos hacemos la misma pregunta ¿si los precios del petróleo han caído por qué la gasolina no puede ser más barata? Entre todos los tecnicismos de la fórmula que pocos entienden, lo que realmente le importa al consumidor colombiano es que tiene que invertir un 19% de su ingreso diario en gasolina, mientras que en países como Estados Unidos se emplea apenas el 2%.

Siendo este combustible un producto derivado del petróleo, sería predecible pensar que los precios estén atados y más cuando en Estados Unidos en el mismo periodo se experimentaron caídas de entre el 40% y 50% en el precio del combustible. ¿Cuál es la verdadera razón para que en Colombia continuemos pagando altos precios?

Lamentablemente nuestro país cuenta con una fórmula tan compleja que incluso a muchos de los funcionarios del gobierno encargados del tema les cuesta hacer una interpretación válida. Hay conceptos económicos como el famoso costo de oportunidad, que básicamente es una forma de mantener las utilidades de Ecopetrol con la ganancia que genera la venta de gasolina. El ingreso al productor es la fracción del precio que le toca a nuestra petrolera, quien refina la mayoría de la gasolina desde los complejos de Barrancabermeja y Cartagena. El tema del ingreso al productor consiste esencialmente en comprar la gasolina de tipo corriente a las refinerías al precio que se vende un combustible de 87 octanos en el golfo de los Estados Unidos, incluyendo todos los costos de transportes hasta esos puertos. Vale la pena aclarar que según el mismo Ecopetrol, este es el octanaje que corresponde a la calidad extra en nuestro país.

Adicional al componente del ingreso al productor hay otras tarifas e impuestos. Los más importantes son la sobretasa y el impuesto nacional que hoy los consumidores pagamos como una cantidad fija de dinero, sin embargo, esta no es la forma en que funcionan la mayoría de tributos en el país. Por ejemplo, cuando uno compra una botella de aceite de cocina, la tarifa de IVA es de 16%, si este producto baja de precio, también el impuesto disminuye, ya que la tarifa sigue siendo del 16%. El caso de la gasolina es diferente, como pagamos un valor fijo, si la gasolina baja de precio, terminamos pagando una tarifa más alta, esto quiere decir que si alguna vez se hace realidad el milagro de ver una caída en el precio de la gasolina en 19,5%, que sería el mayor porcentaje que puede disminuir en un año gracias a la fórmula, la tasa del impuesto pasaría de 12,2% a 14,6%. ¡Incluso cuando los precios de la gasolina bajan terminamos pagando más!

Con esta situación no vamos a ser competitivos nunca, pues hoy nuestros vecinos tienen costos de transporte terrestre para un contenedor considerablemente más bajos que nosotros: en dólares americanos, Perú paga en promedio $280, Chile $450, México $900 y Brasil $990, mientras que en Colombia pagamos $1.535. En Perú, igual que en Estados Unidos, el ACPM también bajó con los precios del petróleo.

Hoy este combustible es 23% más barato que en Colombia ¿Cómo vamos a competir así? Muchos argumentan que esto es por los subsidios gubernamentales que también existen en nuestro país. Según la Contraloría, la Nación ha presupuestado emisiones para cubrir saldos negativos del Fondo de Estabilización del Precio de la Gasolina que para la vigencia 2013 llegó a estar en 4.1 billones de pesos. Estos recursos son subsidios ante precios internacionales altos, es natural preguntarse entonces, ¿dónde están esos saldos traducidos en precios bajos? Lo penoso de la situación es que en la pasada reforma tributaria, la cual no voté, se introdujo una contribución parafiscal al combustible llamado “Diferencial de Participación” para cubrir los saldos negativos del Fondo de Estabilización. Todo se traduce en ¡más impuestos!

Con el costo en competitividad, la cantidad de impuestos y la reciente contribución parafiscal, además del impacto en inflación que todo esto genera, podríamos poner en tela de juicio la progresividad de la estrategia fiscal y el manejo de la gasolina por parte del Gobierno Nacional.

Existen adicionales elementos de discusión alrededor del tema y por ello esperamos que este debate genere un ambiente propicio para corregir los errores de la fórmula. Adicionalmente, esperamos que se abra un espacio para discutir y replantear en alguna medida el concepto de costo de oportunidad y de esta forma, los colombianos podamos pagar precios justos, teniendo en cuenta que estos son un componente importante de la competitividad del país.


* Representante a la Cámara
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