Opinión

  • | 2017/11/08 00:01

    Comercio y crecimiento: la cuenta corriente

    En su pasada reunión el Banco de la República redujo sorpresivamente su tasa de intervención manteniéndola en 5% y manifestó que espera que el déficit de cuenta corriente se ajuste. Esto me ha llevado a la pregunta de esta semana: ¿Cómo es la relación de la cuenta corriente con el crecimiento económico?

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El intercambio de bienes ha sido una de las fuerzas que ha ayudado a moldear la historia de la humanidad a lo largo del tiempo, si nos detenemos a pensar, el comercio ha permitido a los pueblos desde la antigüedad enfocarse en aquellos productos en los cuales eran más productivos, permitiéndoles aumentar su producción y a su vez su nivel de comercio.

Si se observa la forma de calcular hoy en día la producción de un país, este efecto también está incluido en las exportaciones e importaciones tal y como puede verse a continuación en la ecuación del Producto Interno Bruto (PIB) donde, X representa las exportaciones del país, mientras M todo lo que ha sido importado.

PIB = C + I + G + (X - M)

Desde luego que el PIB busca medir la producción del país, por eso las importaciones se cuentan con signo negativo lo que podría dar la errónea idea que las importaciones en sí mismas son malas o que lo que se necesita es siempre tener mayores exportaciones que importaciones. Eso no es del todo cierto, ya que por ejemplo una fuerte importación de bienes no producidos en el país puede llevar a un mayor consumo por parte de los hogares que los demandan o también puede ser que algunas industrias requieran importar ciertas materias primas para poder producir bienes que pueden ser consumidos localmente o en los mercados extranjeros, ambos de estos efectos tendrían un impacto positivo en PIB y fueron impulsados por importaciones. Ya hablando en términos locales la variable que permite hacer el seguimiento a estas variables se llama la cuenta corriente y es la que condensa el movimiento de la parte (X-M) en la fórmula del PIB expuesta anteriormente.

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¿Qué es la Cuenta Corriente?

Antes de hablar específicamente de la cuenta corriente, es importante dar un paso atrás e iniciar con la balanza de pagos, la cual no es más que el registro contable de todas las transacciones realizadas por los residentes del país con el resto del mundo y está compuesta de dos grandes grupos: la cuenta corriente y la cuenta de capitales. Mientras la primera se encarga de contabilizar los flujos provenientes de bienes y servicios, la segunda recoge aquellas transacciones no incluidas en la cuenta corriente, tales como compras y ventas de oro y divisas. Así pues, el resultado de la cuenta corriente puede ser un superávit o un déficit dependiendo de si las exportaciones son mayores o menores a las importaciones.

 Gráfica 1. Elaboración propia. Datos Banco de la República y DANE

Para entender cómo ha sido el comportamiento de la cuenta corriente, la gráfica 1 muestra los registros de esta cuenta como porcentaje del PIB todo medido a precios corrientes de forma trimestral desde el primer trimestre de 2000 hasta el segundo de 2017. Si bien la tendencia general es que se ha mantenido en terreno negativo, es decir deficitario, con flujos provenientes de las importaciones mayores a los de las exportaciones, esta tendencia se hizo cada vez más fuerte a partir del 2014 con la caída de los precios internacionales del petróleo. Es clave entender que para poder contabilizar estos flujos se deben monetizar es decir multiplicar precio x cantidad, lo que lleva todo a unidades monetarias y por tanto se pueden sumar, sin embargo, en el caso del petróleo mientras la cantidad exportada se mantuvo relativamente fija, el precio cayó lo que hizo caer el flujo final.

Sin embargo, esta tendencia parece estar revirtiéndose en el periodo comprendido entre los segundos trimestres de 2016 y 2017, registrando en este último una reducción del déficit y ubicándose en 3,6% como porcentaje de PIB. Esto significó en términos absolutos una reducción del déficit de 703 millones de dólares, impulsados por un aumento en las exportaciones de 573 millones de dólares entre el primer y segundo trimestre del año.

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Implicaciones de la Cuenta Corriente

En su comunicado del 29 de octubre la Junta del Banco de la República manifestó:

“La nueva información sugiere que el déficit de la cuenta corriente en 2017 sería del 3,7% como porcentaje del PIB, registrando una reducción frente a la cifra de 2016 (4,4%). Para 2018 se espera que este ajuste continúe... Aunque se espera que el ajuste ordenado del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos continúe, existen riesgos en el entorno internacional que pueden afectar dicho ajuste”

Estos comentarios hablan directamente de la relación de la cuenta corriente con el crecimiento, ya que como mencioné al inicio del artículo, si bien las importaciones pueden ser una fuerza que impulse el consumo, este año inició con un deterioro precisamente de esa variable y un índice de confianza del consumidor que si bien ha mejorado todavía se mantiene en niveles negativos, es claro que las importaciones no están respondiendo a un aumento en la demanda interna. Por lo que la preocupación del Banco es incentivar el consumo a través de reducir la tasa de interés y aprovechar la tendencia de recuperación en las exportaciones y la reducción del déficit en cuenta corriente para lograr mejorar la tendencia del crecimiento en el PIB.

Como siempre hay un largo camino por delante para la cuenta corriente, pero es importante entender que dependerá mucho del comportamiento no solo de las exportaciones o importaciones sino de la tasa de cambio que es una fuerza más allá del control total del gobierno y del banco, ya que los flujos de la cuenta corriente entran y salen en dólares y como tal aumentos o caídas en la tasa tendrán también implicaciones importantes en ellos. Por eso, será importante tener en cuenta que, junto con la cuenta corriente, es importante seguir otras variables como los flujos de inversión extranjeros, compra de TES por parte de extranjeros y por supuesto, el precio internacional del petróleo.

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