Opinión

  • | 2015/05/21 05:00

    Los “moocs” y la revolución educativa

    En 1999 John Chambers,CEO de Cisco, predijo que el internet revolucionaría para siempre el mundo de la educación: tenía razón.

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En menos de 15 años la democratización de la educación llega ya a más de 24 millones de usuarios en el mundo y está cambiado el modelo educación tradicional que vale cerca de US$130billones.

Los llamados MOOCS (cursos abiertos masivos online), de cuyo formato es pionero Khan Academy, hoy se extiende a una gran cantidad de proveedores que están modificando el entrenamiento organizacional con altos estándares de calidad y economía, retando el modelo de negocio educativo tradicional que en muchos casos ha demorado su adaptación.

Coursera, Lynda (comprada por Linkedin por US$1.5billones), edX, itunesU y Udemy, o los sitios gratuitos de Universidades como Stanford, Berkeley, MIT, Duke, Harvard o UCLA para mencionar sólo algunas, han irrumpido con éxito modificando no sólo el formato, sino además el proceso mismo de aprendizaje bajo un slogan que es el que maneja Carnegie Mellon en su página: "Sin Instructores, sin créditos y sin cobrar".

La experiencia de Sebastian Thrun, es diciente: Su curso sobre Inteligencia Artificial de Stanford (en 44 idiomas) tuvo 160.000 estudiantes en línea y 200 estudiantes presenciales en el campus que para el final del curso habían bajado a 30 (los otros 170 decidieron seguir el curso on-line). En una reciente conferencia en Alemania el reputado profesor aceptó que después de esta experiencia simplemente sería incapaz de volver a dictar una clase presencial: "Llegué al Mundo de los Sueños" dijo.

Y es que para muchos de los gestores del conocimiento el dilema que les presenta la "democratización de la educación" es la capacidad que brinda el modelo online para que su voz y conocimiento impacte ya no, a esa pequeña minoría de "elite" con capacidad de tener acceso a las grandes fuentes del saber, sino a millones a través de plataformas masivas. Los problemas típicos de acreditación, calificación y derechos de autor, que pareciera enfrenta el mundo online, empiezan incluso a ser obviados por el mundo corporativo y académico que valora más el "que" del conocimiento que el "como", independientemente de cual sea la fuente del saber.

La discusión sobre las nuevas tecnologías empieza incluso a permear el ámbito metodológico del aprendizaje. Thurn, que está tratando de monetizar su modelo a través de "Udacity", defiende cómo la plataforma online es un mejor vehículo para aprender, en la medida en que su estructura permite la interacción de miles y en la medida en que cada cual puede ir a su ritmo repitiendo las enseñanzas cuantas veces quiera hasta asegurar su aprendizaje. Es como tener un tutor personal.

El modelo tiene ventajas enormes: Carente de horarios y de los limitantes que genera en espacio y tiempo la academia tradicional, este sistema es hoy accesible desde cualquier plataforma, a cualquier hora, desde cualquier parte del mundo y puede ser monitoreado su avance. Es de otra parte un modelo que se alinea con las generaciones que crecieron con las nuevas tecnologías, permitiéndoles a estos incluso ser creadores de nuevo conocimiento y haciendo de cada empleado un maestro en potencia con resultados enormes en términos de reconocimiento y agilidad organizacional.

En momentos en que el país debate sus modelos de enseñanza, pelea con sus profesores y sigue en la cola de las pruebas internacionales, creo que estas nuevas formas de aprender deberían estar en primera línea en la agenda nacional educativa. Ya lo están en las del mundo empresarial.
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