Opinión

  • | 2017/09/18 00:01

    ¿Cuándo Colombia y otros países certificarán a EE.UU por consumo de drogas?

    A finales del siglo pasado EE.UU decidió que la lucha contra el consumo de drogas no la realizaría en su territorio. El gobierno de EE.UU no repitió la experiencia de hacer cumplir a sangre y fuego la ley Volsted, conocida como el acta de prohibición o Ley seca, promulgada en 1919, que impidió la producción, la importación y la venta de alcohol en ese país.

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La Ley seca y las acciones represivas para su acatamiento causaron el efecto contrario, la producción y el mercado clandestino de bebidas alcohólicas durante esos años crecieron (1919-1933), al igual que el contrabando de licores, lo que originó la creación y auge de grupos mafiosos, asesinos a sueldo de bandas criminales, ajustes de cuentas y aumentó de homicidios y presidiarios. También, en Estados Unidos los mafiosos del alcohol corrompieron a la policía, a funcionarios del gobierno y a congresistas. Lo anterior ha sido expuesto en documentos académicos, en películas como el Padrino y biografías de Al Capone y otros mafiosos de la época.

Dados los daños institucionales que había producido la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas, el Congreso de USA derogó la ley seca, los Estados impusieron impuestos al consumo de dichas bebidas y los gobiernos locales, estatales y federales desarrollaron medidas para garantizar la calidad de los licores y acciones de prevención contra el consumo; los excesos se empezaron a tratar como un problema de salud pública. Estas acciones de política pública son las que pedimos que se repita quienes estamos de acuerdo con legalizar el consumo de drogas.

El tema es igual, el pueblo colombiano durante los últimos 40 años ha padecido una situación similar, a la que vivió Estados Unidos, por la persecución y lucha contra los cultivos ilícitos de drogas y contra las mafias que distribuyen la cocaína y lavan dinero.

¿Qué cambió entre 1933 cuando se legalizó el consumo del alcohol y los años recientes?

Primero el gobierno de Estados Unidos decidió que la lucha y la persecución a las mafias de las drogas no se hiciera al interior de sus fronteras; allá existen políticas de Estado que garantizan continuidad en la acción pública frente a problemas de seguridad nacional.

Segundo, el seguimiento y el acoso a la distribución y consumo de drogas en USA se maneja con muy bajo perfil, aunque existe encuestas y programas de control e inteligencia estos son muy débiles. Cómo explicar que según la encuesta nacional sobre consumo de drogas y salud los 28.6 millones de consumidores de drogas en los Estados Unidos (cerca de un millón de consumidores de cocaína) gasten en el orden de 100 billones de dólares anualmente en drogas, y sin embargo, a pesar de la tecnología y avances investigativos de ese país, no aparezcan los narcos americanos, los activos ilegales, las cuentas bancarias y demás flujos financieros de quienes a nivel interno manejan el negocio ilícito de las drogas.

Reconozco en EE.UU acciones de prevención como el programa de Drug Abuse Resistance Education, DARE, que se aplica en todas las escuelas americanas, pero la intervención policial y la persecución a la cadena de compradores y de distribuidores de drogas producen escasos resultados.

Es tan débil la política de Estados Unidos, al interior de sus fronteras, que el nivel de consumo no depende de los controles, prácticas policivas o mecanismos de prevención, sino de la cantidad de producción de coca. En efecto, tanto el informe de la ONU de 2016 (World Drug Report) como las estadísticas de estados Unidos muestran que hasta el año 2015 disminuyó el consumo de coca y que en los últimos dos años de nuevo se incrementó, datos que concuerdan con las caídas y aumentos de la producción de coca en Colombia.

Tercero, el gobierno americano resolvió que las lucha contra las drogas se realizara en los países productores o distribuidores, como Colombia y México. De tal forma que la persecución a las mafias de las drogas y al marco de ilegalidad que la acompaña, aunque se efectúa con ayuda de EE.UU, quien pone los muertos, heridos, y presos, así como policías, jueces, funcionarios, políticos y empresarios corruptos, en este caso es Colombia. ¿Y la imagen internacional? los colombianos son narcos, los campesinos productores de cultivos ilegales son delincuentes, mientras que los ricos y clases medias de Estados Unidos y de otros países que consumen la cocaína son víctimas, artistas, millonarios o drogadictos, no criminales.

Una parte de los mejores jueces, políticos, policías y funcionarios del gobierno han muerto por cumplir las responsabilidades de sus cargos en la lucha antidrogas, nos gastamos cerca del 15% del presupuesto en defensa y según el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas en sólo erradicación forzosa laboran, este año, 8000 soldados, policías y civiles. Estos recursos le faltan al país en educación y desarrollo social.

En la búsqueda de una solución estructural, Colombia debe seguir trabajando para promover el cambio de los cultivos ilícitos o erradicarlos, en el caso que los productores se nieguen a hacerlo de manera voluntaria, para ello se requiere aumentar la inversión social y más recursos para infraestructura para el sector rural, tal y como está en los acuerdos con las FARC.

Además el Gobierno Nacional debe actuar con la ONU y de manera especial con los países latinoamericanos y sus organizaciones para exigir juego limpio con los EE.UU, en dos vías. primero, la solución final al problema de las drogas es igual a la del alcohol: legalización y prevención. Mientras tanto, de manera reciproca, la comunidad internacional debe exigir metas de consumo a los estadounidenses, con datos que permitan certificar o descertificar. Acá no hay dudas el origen del problema es la plata de los consumidores y no los campesinos que cultivan. Con la legalización desaparece el tráfico, el lavado de activos y la corrupción que compran los narcos y quienes los apoyan.   

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