Opinión

  • | 2016/07/17 00:01

    Cisnes negros y la frecuencia de lo altamente improbable

    Hace muy poco, el mundo fue testigo de eventos considerados cisnes negros y cisnes grises, ¿qué clase de valores corporativos, líderes y modelos de capitalismo necesitamos para lograr sociedades más prósperas e incluyentes?

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Los “cisnes negros” son los acontecimientos de alto nivel, más inesperados y menos impredecibles, cuyo impacto y riesgo son difíciles de calcular, como los desastres naturales, o las crisis financieras del 2008. Por otro lado también hay “cisnes grises” que son los sucesos que no son del todo impredecibles, y que de cierta manera pueden anticiparse, pero que pueden causar tantos problemas en los mercados globales, o en las valoraciones de un valor, como los “cisnes negros”. En los últimos años, ha habido varios “cisnes grises”, por ejemplo en el año 2014 el brote epidémico del ebola puede ser considerado uno, ya que aunque ha habido otros brotes similares este impactó los mercados bursátiles en los Estados Unidos y otros países; en el 2015, la caída del precio del petróleo y el ataque terrorista al periódico Charlie Hebdo, y en el año 2016, la devaluación del RMB yuan, la crisis de endeudamiento de las empresas de países emergentes, Brexit, y quizás la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos.

La metáfora “cisne negro” fue acuñado por el profesor y analista de riesgos Nassim Nicholas Taleb en su libro “The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable” publicado en el año 2007. Taleb usó la metáfora, derivada de un proverbio antiguo el cual decía que los cisnes negros no existían, sin embargo, con el descubrimiento de Australia, se demostró que estos existían. Taleb explica en su libro, que del caso del color de los cisnes, y asumir que todos son blancos, dado que no había habido un precedente de otro color, se puede aprender que una sola observación puede invalidar una generalización derivada de miles avistamientos de confirmación de millones de cisnes negros, y para invalidarla, simplemente se necesita un sólo cisne negro.

El profesor Dezsö J. Horváth, decano desde 1988 del Schulich School of Business en York University en Toronto, co-editó junto con Dominic Barton (global managing director de la firma McKinsey), y con Matthias Kipping (profesor de política en York University) el libro “Re-Imagining Capitalism: Building a Responsible Long-Term Model” (Re-imaginando el capitalismo: Construyendo un modelo responsable de largo plazo).  Este libro analiza bajo la mirada de líderes de empresas multinacionales, y expertos de la academia, como en el año 2008 el mundo fue testigo de eventos considerados cisnes negros, y como estos impactaron de manera dramática la manera como hoy vemos los negocios. En el marco de la conferencia de PACIBER, del 7 al 10 de Julio 2016 en Hawái, el profesor Horváth explica, que estos eventos, no solamente causaron que se hiciera aún más evidente la interconexión e interdependencia internacional en los negocios, las instituciones y los individuos, sino que también se hizo explícito en las empresas que los enfoques centrados únicamente en indicadores financieros que satisfagan los intereses de corto plazo de los accionistas, pueden traer consecuencias desastrosas.  Es por esto, analiza el Dr. Horváth, que para matizar los efectos de los cisnes negros y los cisnes grises, es necesario re-inventar un modelo capitalista, instaurar y desarrollar sociedades en las que este nuevo modelo pueda prosperar, e implantar unos valores corporativos para que los negocios puedan actuar y ser sostenibles en estas sociedad.  

Alineado a esta posición nos encontramos un conjunto de líderes corporativos, que han tomado decisiones audaces en la gerencia de sus empresas, y están influenciando a que el sector privado tenga cada vez una contribución mayor a los objetivos universales de desarrollo sostenible.   En enero 2009, asumió Paul Polman su mandato como CEO de Unilever (la gran multinacional anglo-holandesa de productos de nutrición y de consumo). El primer día en su intervención de posesión, Polman se dirigió valientemente a los accionistas de Unilever comunicándoles que la empresa no continuaría reportando trimestralmente, ya que desde ese momento en adelante, la empresa iba a centrar su mirada en un modelo de creación de valor para el largo plazo, y si ellos no estaban convencidos que esta propuesta de modelo equitativo, compartido y sostenible era la indicada para sus inversiones, él les sugería que invirtieran su dinero en otra parte. Polman hace parte de una generación de arriesgados líderes corporativos, que se sienten preparados para gerenciar y tomar decisiones con base en sus valores y creencias, quienes consideran que su responsabilidad va más allá de dar ganancias a corto plazo a los accionistas, y en sus consideraciones para la toma de decisiones estén considerados los grupos de interés (stakeholders), y de esta manera responder a las expectativas de la sociedad presente y futura.

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