Opinión

  • | 2016/09/16 00:01

    En Cartagena bienvenida la paz, pero sus niños y jóvenes no son bilingües

    Cartagena podría ser el ejemplo de cómo una ciudad de Colombia se beneficia del proceso de paz; solo se requiere de cero corrupción y que quienes gobiernan puedan crear un sistema educativo de buena calidad y pertinente a su enorme potencial de desarrollo turístico, industrial y marítimo.

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El 26 de septiembre de 2016, en la bella Plaza de la Paz de Cartagena, se firmarán los acuerdos de la Habana con presencia de la comunidad internacional representada por países garantes y amigos, además de otras organizaciones internacionales. Y con seguridad los miembros de las delegaciones internacionales querrán comunicarse con los habitantes de la Ciudad Heroica; lo harán en español, inglés u otro idioma. Sin embargo, quienes utilicen una lengua diferente al español se encontrarán con un problema: la mayoría de los habitantes de la principal ciudad turística de Colombia no tienen la capacidad para hablar en otro idioma distinto al natal.

Cartagena y el resto de territorios potenciales de desarrollo turístico en una Colombia postconflicto han sido afectados por la debilidad del sistema educativo oficial, y esto no sólo en cuanto a la calidad, sino en la falta de una formación pertinente para el desarrollo económico. Por ello, es todo un contrasentido encontrar que los gobiernos locales de Cartagena y el Gobierno Nacional nunca han focalizado la enseñanza y el aprendizaje de una segunda lengua en los colegios oficiales, donde asisten los niños y los jóvenes más pobres.

Para que los lectores puedan dimensionar la magnitud del problema y las posibilidades de Cartagena sólo relacionadas con el sector turismo, señalo que en el año 2015 llegaron a Cartagena 232.015 pasajeros aéreos internacionales y 1.746.469 nacionales, con un crecimiento anual del 24% y del 13,6%, respectivamente, información suministrada por la Presidenta Ejecutiva de la Corporación Turismo Cartagena de Indias, Corpoturismo (periódico el Universal 1 de febrero 2016). Además, el año pasado a la Ciudad Heroica arribaron 173 cruceros con 259.084 pasajeros extranjeros, de acuerdo con el boletín mensual de diciembre del 2015 del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. 

El caso de Cartagena en el fondo no es ninguna sorpresa, si se tiene en cuenta las cifras del Ministerio de Educación Nacional, MEN, que se presentaron en la Cumbre de Líderes por la Educación que organizó la Revista Semana. Según el Ministro encargado, en este gobierno a nivel nacional se ha logrado impactar con los programas de enseñanza de segunda lengua a 2.000 docentes y a cerca de 180.000 estudiantes; lo anterior equivale al 2% de la matrícula oficial (8,3 millones de estudiantes), para ello se trajeron al país a 600 formadores nativos extranjeros.

Quienes trabajamos en educación esperamos que la ruta de la paz se convierta en un escenario donde las discusiones de política educativa adquieran relevancia. En este sentido pregunto pensando en las potencialidades del sector turismo en tiempos de paz: ¿no será mejor apoyar y luego exigir a las normales y a las facultades de educación que dentro de 5 o 6 años todos los futuros maestros sean bilingües? ¿No será mejor fortalecer la formación de los actuales docentes que trabajan en la enseñanza de una segunda lengua y a los maestros de otras áreas, y de manera especial a los maestros de la educación inicial y primaria? ¿Por qué no empezar con una política integral de bilingüismo para los niños de la educación inicial y de primaria en aquellos municipios con potencial turístico como Cartagena, Santa Marta, la Macarena, Leticia, Villa de Leyva y algunos municipios de Chocó y el Eje Cafetero y otros a seleccionar? Así mismo, ¿por qué en estos municipios el programa del MEN de Jornada Única no se aprovecha como una oportunidad para fortalecer e incidir en la formación de una segunda lengua, en aquellos colegios donde se amplié la jornada escolar?

En los Estándares Básicos de Competencias en Lenguas Extranjeras en inglés, el MEN reconoce que aprender una lengua extranjera incide en la calidad de la educación ya que es “una oportunidad invaluable para el desarrollo social, cultural y cognitivo de los estudiantes”, además de favorecer el desarrollo de “un mayor grado de conciencia metalingüística y aumenta la habilidad para apreciar lo arbitrario y lo convencional de los símbolos lingüísticos”. Agrego que una educación pertinente al entorno económico y social de los jóvenes de Cartagena ayudará a que ellos deserten menos (tasa deserción 4,12% y de repitencia 9,4%) y a avanzar en la calidad de la Educación, donde los resultados señalan que Cartagena está por debajo de la media nacional.

Por último, la formación en inglés (más del 99% de los estudiantes de las pruebas SABER 11 optan por este idioma) debería empezar en la educación inicial y no en el grado 6º como ocurre en los colegios oficiales, así lo demostró un estudio elaborado por el Instituto Neurológico de Montreal y el Hospital de la Universidad McGill en colaboración con investigadores de la Universidad de Oxford (Inglaterra).

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