Opinión

  • | 2016/07/15 00:01

    La caída inmobiliaria europea: malo para unos, bueno para otros

    No es de extrañar, bajo los fundamentales económicos, que la estabilidad financiera y la baja incertidumbre en el entorno macroeconómico son aspectos fundamentales en las decisiones de inversión para cualquier mercado.

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En particular, las inversiones inmobiliarias presentan un enorme dinamismo a nivel mundial en épocas de crecimiento, y un riesgo significativo en momentos de fluctuaciones económicas, políticas y sociales, que afectan la toma de decisiones de todos los agentes económicos, en especial, de los fondos de inversión.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) publica mensualmente una serie de indicadores económicos que dan a conocer la situación actual de sus estados miembro, esto con el fin de brindar un panorama general de la economía mundial. Sin embargo, recientemente anunció que suspenderá la publicación de estos indicadores compuestos, por lo menos hasta el mes de septiembre, producto de la situación que enfrenta la Unión Europea después de la salida del Reino Unido, pues afirma que ello podría distorsionar los datos estimados, y afectaría notoriamente las decisiones de inversión.

Entre otros mercados, la polémica que ha desatado la decisión del Reino Unido ha impactado fuertemente la industria inmobiliaria, pues se estima que esta decisión generaría una menor demanda de predios en la UE y, potencialmente, la caída en precios de los mismos, ante la inestabilidad en el crecimiento económico regional. Es claro que no es un esquema favorable para los inversionistas que ya colocaron capital en la industria inmobiliaria europea, pues no se verá enriquecido su patrimonio y se estima un clima de incertidumbre cada vez mayor; técnicamente menos personas querrán vivir en el Reino Unido, desplazarse a trabajar por estancias largas o ver como opción de vida una región que se aleja del mundo.

Ya son varios los fondos inmobiliarios que suspendieron bastantes negociaciones post efecto Brexit. Por ejemplo, Standard Life, uno de los fondos inmobiliarios más importantes de Gran Bretaña, M&G investments y Aviva Inverstors, al verse forzados por la presión ejercida por sus clientes respecto a la devolución de su monto de inversión, han tenido que reversar una significativa cantidad de transacciones. Esto refleja la incapacidad de los grandes fondos para cubrir todas las peticiones de reembolso y la falta de liquidez de los mismos ante movimientos masivos de reajuste en los flujos de caja. Igualmente, ya son varios los bancos que han suspendido temporalmente los créditos para vivienda en varias ciudades de la región, en especial en Londres.

El problema para las entidades bancarias es que, ante una estimación en la caída de los precios de los inmuebles, la financiación sobre dichos activos podría perder garantías y se estimularía a la morosidad de los propietarios, pues el panorama de largo plazo, para que los agentes tomen decisiones de inversión de largo plazo, tal y como lo es comprar vivienda, no se muestra con claridad. Esto es de gran preocupación para los bancos que cuentan con una amplia cartera por concepto de compra de hipotecas, dado que se induciría, progresivamente, al estallido de una nueva burbuja inmobiliaria.

Sin embargo, mientras esto es un gran problema para el sector inmobiliario europeo, se forja como un buen prospecto para los potenciales inversores en la industria de inmuebles en países como Estados Unidos y algunos del continente asiático, bajo una perspectiva histórica del crecimiento económico que han tenido en los últimos años, valores de los predios demandados, comercio, turismo, entre otros, que se ven mejores que los nubarrones europeos.

Miami, por ejemplo, es uno de los destinos más estables para realizar inversiones en la industria inmobiliaria, pues varios de sus activos ofrecen excedentes de caja de hasta el 5% anual e incrementos en las valorizaciones de hasta el 20%.

Cada vez son más las personas que se suman al club de inversores en algún tipo de inmueble. No se requiere ser un empresario consolidado, con gran prestigio o con altos montos de capital acumulados. La tendencia conocida como el crowdfunding ha facilitado los procesos de inversión inmobiliaria para personas que desean sacar rentabilidades de su patrimonio, por medio de lo que podría denominarse como una “financiación colaborativa”. Se trata de plataformas virtuales cuyo objetivo es la recaudación de recursos monetarios para el financiamiento de proyectos de diversa índole, en donde cualquier persona puede ser partícipe.

En Colombia esta nueva modalidad ya está constituida bajo el nombre de SkyFunders. Esta iniciativa, creada en 2015, brinda la posibilidad de apoyar una serie de proyectos inscritos en la plataforma y/o de presentar un proyecto propio para postularlo en la red, como por ejemplo facilitar el proceso de inversión en un inmueble. Sin embargo, se debe considerar el alto riesgo que tiene esta particular forma de financiación, pues no existen garantías sólidas de los rendimientos económicos establecidos, se tienen altas expectativas bajo un panorama con amplia incertidumbre, y la confianza está patrocinada por la buena fe.

A futuro se forja como un panorama interesante para explorar en las potencialidades de inversión en activos inmobiliarios. Habrá que hacerle seguimiento para determinar si es moda o una tendencia de oportunidad de inversión sostenida.

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