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Que el bullying ocurra en los centros educativos, y que en algunas ocasiones los profesores no hagan nada por miedo o indiferencia, es peligroso.

| 6/19/2013 10:00:00 AM

Bullying avocado para el suicidio

Que un niño tome la decisión de quitarse la vida por el acoso emocional, psicológico y físico que ha venido recibiendo de sus compañeros, es un tema muy grave. Opinión de Lidia Gesteira Fernández.*

por Lidia Gesteira Fernández

Que unos muchachos no puedan controlar su ira, enfado, agresividad, impulsividad, que no tengan empatía e interpreten la realidad a su antojo para golpear y atacar al más débil, es alarmante. Y, lo que realmente es inquietante, es que testigos silenciosos no hagan nada para evitarlo. Y el final no puede ser peor, una persona opta por quitarse la vida al no poder soportar la presión que esa situación le causa. ¿No es esta una realidad realmente inquietante?

Que algunos padres no se den cuenta de lo que sus hijos hacen, o que lo sepan pero no hagan, o sientan que no pueden hacer nada para pararlos, preocupa. Que el bullying ocurra en los centros educativos, y que en algunas ocasiones los profesores no hagan nada por miedo o indiferencia, es peligroso. Hay personas que son indiferentes ante “el bullying”, la mayoría de las veces por desconocimiento, porque lo ven como una pelea entre iguales o porque lo simplifican diciendo que es a causa de la mala educación recibida en el hogar o de los medios de comunicación por mostrar tanta violencia. Pero el bullying es multicausal, obedece a varios factores y es bueno saberlo, pues este problema va en aumento. Colombia es uno de los países con mayor cifra de 'matoneo' según la entrevista realizada a Enrique Chaux en vanguardia.com.

Las noticias nos bombardean: "una joven de 15 años, tras sufrir durante tres años persecución por parte de sus compañeros se suicida", " un joven falleció por una paliza propinada por sus compañeros"; "una niña de 5 años, encierra a su compañerita de kínder en el baño, y con su amiga, la golpean fuertemente y le cortan su hermosa cabellera rubia. La directora del kínder recomienda que saquen la niña que fue víctima del bullying, pues “la pequeña agresora” es hija de una persona muy importante y no pueden hacer nada”; "lo cogieron en el salón de clase entre tres muchachos, dos de 12 años y uno de 11, y le dieron golpes y patadas, le partieron dos costillas y la nariz”; "un equipo de fútbol de un colegio prestigioso, amenaza a otro colegio para encontrase y pelear, e incluso amenazan de muerte a algunos de los muchachos"; un alumno de secundaria de 14 años se arrojó desde la muralla de un pueblo ya que llevaba ya un año soportando humillaciones por parte de sus compañeros y ya no lo soportó mas". Este tipo de noticias están casi a diario en los medios de comunicación pero una vez leídas son olvidadas, y cuando olvidamos estamos dando licencia para que esto siga ocurriendo. ¿Qué está pasando a nuestra juventud?, ¿qué se respira en la sociedad?, ¿qué se puede hacer?, ¿quiénes están detrás de un ataque así?

¿Qué podemos hacer? 
Es importante que este atento a las señales de alarma que puede dar el pequeño, como por ejemplo, manifestar tener miedo de ir al colegio. Al llegar del colegio esta angustiado, deprimido, triste, inapetente. Le cuesta trabajo concentrarse y ha bajado su rendimiento escolar. Cuando se encuentra con unos niños, se cambia de calle o se pone nervioso. Si tiene pocos amigos, no lo invitan o no invita a sus amigos a casa. Ponga atención si llega herido, con sus cosas rotas o dice que le roban sus útiles. Tiene pesadillas en las que lo están atacando, y pierde interés por ir al colegio. Todas estas pueden ser señales de alerta de su hijo y que son la punta del iceberg. Cuando los sentimientos de ansiedad, miedo, tristeza, e impotencia son demasiados, se vuelen crónicos y paralizantes, y el niño puede empezar a tener trastornos emocionales. Si el niño no encuentra apoyo en casa, y no sabe manejar la situación y sus emociones, esto puede ser la puerta de entrada a una depresión, o el comienzo de buscar las drogas para anestesiar sus emociones. Escúchelo, no le de sermones.

¿Qué lleva a un niño hacer bullying?
El bullying obedece a diferentes causas, a hogares donde hay falta de disciplina y las reglas no son claras, donde hay un ambiente muy permisivo, con unos padres ausentes o por el contrario, es un hogar lleno de violencia y hay maltrato emocional, físico o psicológico. Además hay que tener en cuenta, su colegio, su contexto social, los medios de comunicación, entre otros.

Hogar. La educación que reciben los niños en sus primeros años de vida es muy importante. Hoy en día, algunos niños pasan mucho tiempo solos ya que sus padres están fuera de casa trabajando, y cuando lleguen a casa no quieran peleas, ni confrontaciones con sus hijos y esto puede hacer que no se cumplan las reglas de la casa y cedan muy rápido a las demandas de sus hijos. Inicialmente dicen “no”, pero pasados 30 minutos o una hora, ante la insistencia del hijo los padres terminan cediendo y dicen “si”. Esto es un problema pues el mensaje es "si insisto lo suficiente, me salgo con lo que quiero o no tengo que asumir mis responsabilidades”. Así el niño aprende a rendirse sin siquiera haber intentado hacer su tarea. Nunca descubrirá y desarrollara sus fortalezas y capacidades y no aprenderá a manejar los momentos difíciles. Evitará la tensión e impedirá que el niño desarrolle "los músculos de la fuerza de voluntad". Cuando se evita a los niños sus responsabilidades, no se les enfrenta con la frustración, y se les alivia prematuramente la ansiedad, nunca aprenderán enfrentar los desafíos de la vida. La ausencia de reglas claras y límites indefinidos hace que las reglas en el hogar terminen siendo confusas o inexistentes y sean los hijos quienes terminan “manejando la casa” y haciendo lo que ellos quieren.

Otro problema es que los padres quieren ser “los amigos de sus hijos”, no quieren ser “los malos” de la película, los que ponen los límites. Hay padres que manifiestan tener miedo de decirle NO a sus hijos, otros que dicen “yo tuve muchas dificultades, no quiero que mi hijo pase por lo que yo pasé”, así que “pide y se te dará”. El niño crece en un mundo que gira a su alrededor. No tiene tolerancia a la frustración, no se sabe esforzar, no es persistente, simplemente no sabe cómo hacerlo. Si las cosas no salen como quieren y cuando ellos quieren, se frustran. Si un niño crece sin reglas, donde se le permite todo, creyendo que el mundo gira a su alrededor y que no hay consecuencias por su comportamiento, no aprende asumir sus errores, Todo lo anterior lleva a que los niños terminen teniendo un ego tan grande que piensan que los otros están para satisfacer sus necesidades y no tienen consciencia de las necesidades de los otros y se hacen insensibles a su dolor. Una educación así tiene consecuencias negativas en los niños, siempre culpará a otros de sus errores o fracasos y buscará las victimas para que paguen por ello. Si un niño nace pensando así, tendrá problemas en sus relaciones interpersonales y de convivencia cuando sea mayor.

Recuerde, los niños no necesitan que los padres sean sus amigos, el mismo ya se encargara de hacer suyos propios. Los hijos necesitan un hogar con unas reglas claras, con unos límites definidos, estas serán unas de las semillas para su autoestima. Todos los muchachos necesitan un hogar en el que le modelen valores, en el que se hablen de emociones, en el que se sientan aceptados y protegidos. Un hogar donde se permita la vulnerabilidad, en el que se acepten las diferencias y las debilidades, y donde aprenda que muchas veces hay que hacer deberes o asumir responsabilidades aunque no sienten bien. Deben aprender a que muchas veces hay que hacer lo que esta bien, no lo que siente bien.

En los hogares que existe la violencia física y emocional, donde se resuelven los problemas golpeando, gritando y no se respetan las necesidades ni el espacio del otro, donde el mismo niño puede ser victima de violencia, donde no están supervisados y tiene acceso a programas y video juegos violentos no propios para su edad, son una mala influencia para el menor. El niño de un hogar donde hay peleas y gritos constantes, se siente inestable. Si un niño es golpeado o ve como golpean a su madre, esto es tan doloroso y genera tantas emociones que a veces la única manera de no sentir esa impotencia, ese dolor, es convirtiéndose en agresor. El niño aprende a resolver los problemas como lo ve hacer en su hogar y su entorno social. Hace mucho tuve un caso donde un niño iba con su padre en el carro, otro lo cerró y su padre saco un revolver, amenazo al conductor del coche. ¿Que mensaje le dio a este niño? El niño aprende con el ejemplo, no con lo que le dicen que haga.

¿Quienes son los niños que hacen bullying?

Son personas impulsivas, con baja tolerancia a la frustración y con una gran necesidad de dominar. También tienen dificultad para sentirse culpables y carecen de empatía, compasión o remordimiento por sus comportamientos. Ellos interpretan la realidad a su antojo, de esta manera, tienen un pretexto para manipular, agredir y justificar su conducta agresiva. Generalmente culpan a los otros de sus problemas. Disfrutan sintiendo poder sobre el otro, y se reafirman y obtienen satisfacción a través de la violencia. Son personas mentirosas, manipuladoras, y saben convencer a los otros de su inocencia. No saben hacer amigos fácilmente, tienen poca destreza social y por ello imponen su presencia en los grupos. 

Los medios de comunicación, los videojuegos, etc., también pueden tener su incidencia en el bullying. Constantemente se nos están mostrando programas y noticieros con una alta dosis de agresividad y violencia, y con tanta repetición, las personas terminan habituándose a ello. Estamos acostumbrados a escuchar noticias de secuestros, guerras, robos, novelas donde se engaña, se le pega al débil, donde lo externo es lo que importa, donde se busca tener poder y belleza a cualquier precio. Esta repetición nos va afectando y con el tiempo se llega a ver como algo natural golpes, robos, gritos. Esto puede ser un problema ya que el niño puede ver la violencia como algo normal y puede llegar a desarrollar actitudes violentas.

El colegio juega un papel fundamental en este grave problema. A veces la masificación en la educación, la poca formación para los profesores puede favorecer la aparición de casos de matoneo. En lo colegios deben hacer pautas claras para hacer frente al bullying y los profesores deben ser quienes tengan la autoridad sin violencia. Se debe capacitar a los profesores para manejar casos de bullying y enseñar estrategias para dar solución a estos problemas. Los códigos de conducta son importantes. Enseñar meditación es una buena herramienta para los niños, para manejar sus emociones. Es importante que en los colegios, cuando un niño les comenta lo que les esta sucediendo, no digan que es solo una pelea de muchachos, y dejen pasar las peleas si darle la importancia que tienen. Se debe enseñar a hablar de emociones, a manejar conflictos, a comunicar... Los profesores deben estar en contacto con los niños y sus padres.

Otro problema es el entorno en el que vive en niño, su contexto social. Si la violencia está a diario en su vida, con sus iguales, con sus compañeros, el niño se habituará y normalizara la conducta agresiva como una parte más de su aprendizaje vital. Entenderá esta conducta agresiva como lo básico para vivir.

La persona que hace bullying actúa en grupo, muchos saben que esto sucede, lo ven, pero temen revelar lo que está sucediendo a su compañero por miedo a las consecuencias. Si se quedan como testigos silenciosos están dando licencia para continuar y ser más agresivos cada vez. Es bueno concienciar a estos niños para que hablen. Dele confianza para que hable, no se trata de castigar, se trata de entender al niño y darle la ayuda adecuada para que canalice sus rabias, su miedo y su frustración.

Recuerde, el bullying no es sólo una pelea entre muchachos. Es un tema muy importante, un problema realmente grave que merece toda nuestra atención. No se trata de buscar culpables, sino de buscar una solución al problema y darle la ayuda necesaria a la víctima y al agresor.


* Experta Universitaria en Mediación y Orientación Familiar, Psicóloga
Pedagoga, Neuropsicología y Maestra en Educación Infantil
lidiagesteira@gmail.com

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