Opinión

  • | 2016/10/16 00:01

    Bob Dylan y la desobediencia civil

    Defensor de las libertades civiles y del respeto de las emociones individuales, Bob Dylan refleja en las letras de sus canciones que la validez de la vida de cada uno no depende de nuestra posición política o nuestro estatus social, sino de la manera en que cada uno la sentimos.

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Durante la post-guerra y a comienzos de los años sesenta, el movimiento a favor del desarme y por los derechos civiles (políticos y sexuales) tomó fuerza en los Estados Unidos. Activistas como Bob Dylan y Joan Baez se unieron al movimiento con sus canciones de música protesta. E Incluso en la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad del 28 de Agosto de 1963, donde Martin Luther King Junior pronunció el famoso discurso “Yo tengo un sueño”, Bob Dylan cantó varias canciones, entre ellas “Only a Pawn in Their Game”, donde cuestiona el racismo en la sociedad del sur de los Estados Unidos y habla del asesinato al activista Medgar Evers.

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Sus luchas por los derechos civiles y por llevar a la sociedad a tomar una posición civil a través sus letras han sido reconocidas, no solamente con el premio Nobel de Literatura 2016. En 2012, Bob Dylan recibió del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el máximo honor civil de ese país, la Medalla de la Libertad.

La diferenciación de Bob Dylan, según examina el investigador James Dunlap, en un artículo publicado en el año 2006 en la revista “Popular Music and Society”, radica en el contraste con la música folk antes de la Segunda Guerra Mundial, que buscaba promover  aspiraciones, valores  y creencias colectivas (y que fue asociada a la música de izquierda política). 

El estilo y contenido de las letras de las canciones de Bob Dylan fueron una revolución por cuanto usaban simbolismos de la naturaleza que, a su vez, reflejaban los sentimientos de insatisfacción de los individuos respecto a realidades sociales, en lugar de grupos sociales. Es por esto que James Dunlap analiza que las composiciones de Dylan reflejaban una tradición intelectual establecida por Ralph Waldon Emerson (pasada a Walt Whitman), y que el mismo Dylan recibió a través de su gran ídolo el cantante Woodie Guthrie y el novelista John Steinbeck.

Profundiza Dunlap, que Bob Dylan, en sus canciones, apela al concepto de desobediencia civil, entendida como la necesidad de considerar las injusticias mediante la examinación de la propia consciencia.

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Quizás la canción más reconocida de Bob Dylan es “Blowin’ in the Wind”. Fue lanzada en el 26 de julio de 1963, en el festival de música folk en Newport, en un escenario donde se unieron manos de todos los colores, simbolizando la armonía racial. Explica Dunlap que, en esta canción, Bob Dylan deja explícita su posición teleológica de la historia, y cómo la civilización actual se está moviendo, intuitiva pero decididamente, hacia una meta particular. 

Bob Dylan nació con el nombre de Robert Allen Zimmerman en la cuna de una familia judía de clase media en Hibbing, un pueblo minero en Minnesota. Fue autodidacta en aprender a tocar la guitarra. Y aunque Dylan, la persona, no ha sido explícitamente un activista político en los últimos años (pero sus canciones lo siguen siendo), en mayo del 2016 tanto él como la cantante Joan Baez apoyaron la campaña del precandidato Bernie Sanders en California.

Aunque muchos, con justa razón, cuestionen la entrega del premio Nobel de Literatura a un músico, aplaudo esta decisión pese a que soy consciente de que esto redefine los límites de la literatura y cuestiona entonces lo que esta es, por lo menos para la Academia Sueca. 

No solamente celebro este premio por el reconocimiento a sus letras creativas datadas con simbolismos poderosos, sino porque, sus composiciones poéticas tienen la capacidad de conectarnos e inspirarnos, y permanecen vigentes por casi seis décadas. También es permanente la urgencia que deberíamos tener de luchar por los derechos civiles, y los movimientos en contra de la guerra; mirar nuestras consciencias.

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