Opinión

  • | 2016/07/31 00:01

    Avances y reversas en los procesos de humanización: De las decisiones a las acciones  

    En el último año los habitantes del planeta (no sólo en Colombia) hemos sido testigos de la yuxtaposición de los enormes avances y las dramáticas reversas de los procesos de humanización, y liberalizaciones sociales, políticas y económicas.

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El 18 de julio 2016, en el discurso de apertura de la Cumbre de Líderes Mundiales en Nairobi, en la versión 14 de Conferencia Ministerial de las Naciones Unidas para el Comercio el Desarrollo (UNCTAD), Mukhisa Kituyi, Secretario General de esta organización, alertó de manera preocupante el hecho de que estamos vivenciando una reversa explicita en la humanidad, ya que muros que habían sido derrumbados con la globalización, se vuelven a levantar, propagándose la exclusión y la desigualdad.  Fenómenos como las crecientes manifestaciones nacionalistas en Europa, causantes en gran parte de Brexit; discursos políticos afianzando construcción de murallas de separación; aumento del volumen y complejidad de las barreras no arancelarias en las transacciones del comercio internacionales, son algunas de las revelaciones. 

Varios acontecimientos mundiales ocurridos desde el año 2015 han sido reflejo del espíritu positivo hacia ideales nobles del multilateralismo. El mundo en los últimos 18 meses ha sido testigo de procesos de diálogo, la negociación, la concertación, y la sinergia de voluntades políticas para definir y adoptar una agenda de desarrollo sostenible común para todos los países al año 2030. Procesos como el acuerdo de Sendai para la reducción de riesgos de desastres; los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) adoptados por 193 países; la conferencia de Addis Abeba (Etiopia) en julio 2015 sobre la financiación desarrollo en la cual se acordó “Hacer frente al problema de la financiación y de la creación de un entorno propicio a todos los niveles para el desarrollo sostenible, en un espíritu de alianza y solidaridad mundiales”;  y la conferencia de las partes (COP21) en París en diciembre de 2015, que tuvo como consecuencia el acuerdo de la Convención Marco sobre el Cambio Climático ratificado por 175 países en Abril 2016.

Simultáneamente a estos acontecimientos de celebración de la grandes logros sin precedencia por su escala de influencia en humanidad, ataques por grupos terroristas trasnacionales en París, Niza, Miami, Estambul, Beirut, Gaza, Kabul, Trípoli, Tel-Aviv, Bagdad, Bamako, Garissa, Casimir, Mogadiscio, Damasco y Aleppo, entre muchas otras ciudades del planeta, ubicaron la necesidad por la seguridad y la paz en el centro de los intereses nacionales.

Es angustiante, que manera explícita, paralelamente a estas uniones de voluntades políticas, nos encontremos frente dramáticas a realidades de polarización política, proteccionismo comercial, demonización de las diferencias, demostraciones de nacionalismos radicales, resistencias a las libertades civiles; e intransigencias para llevar a cabo procesos de reconciliación con grupos de excombatientes conducentes a una eventual integración social.

Al mismo tiempo, que estamos viviendo procesos de vitalidad de la sociedad civil, con una rapidez de reacción local e internacional sin antecedentes; nos vemos ante la amenaza de ser monitoreados, de ser juzgados, y ser excluidos. La humanidad ya ha pasado por ésto. Pareciera como la integración, los procesos de libertad, de mirar al mismo norte y la consolidación de valores, fueran procesos cíclicos, en donde pasamos de ser aceptados a ser excluidos; de ser convocados a ser alineados y de ser admirados a ser atacados.

Sin duda alguna, estamos en un momento, que como bien se llamó la versión 14 de Conferencia Ministerial de la UNCTAD en Nairobi, de “decisiones a acciones” para unirnos con compromiso y realidad a implementar las metas para poder mirarnos otra vez como humanidad.

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