Opinión

  • | 2016/08/16 00:01

    ¿Aprendemos del error o lo castigamos?

    Ejecutar con tranquilidad y saber que por un error no se va a ser tachado por el resto de la vida, es clave para el desempeño de las personas.

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Me ha llamado mucho la atención en esta nueva edición de los Juegos Olímpicos el equipo de gimnasia femenino estadounidense, que ganó la medalla de oro. Su desempeño fue el mejor de todas las que compitieron y cuando una de ellas comete un ligero error, se ven tan seguras y tan cómodas que eso irradian tanto a jueces como al público en general.

Algo opuesto a lo que ocurrió con el equipo de China, cuyas integrantes vi tensionadas y pasaron al tercer lugar tras la caída de una de sus integrantes en los ejercicios finales. La diferencia, para mí, radica en cómo enfrentan el error, tanto ellas, como entrenadores y espectadores. Mucho de esto tiene que ver con la siguiente pregunta: ¿castigan el error o aprenden de él? 

En el equipo americano se apreció cómo se apoyan las unas a las otras y como sus entrenadores las reciben cuando se comete un error. Basta solo con buscar imágenes en internet y comprobar el trato que reciben, el cual antes de ser un castigo es una forma para seguir adelante y tener un desempeño de excelencia. No creo que Martha Karolyi, la entrenadora, le diga a una de sus gimnastas antes de salir a una prueba, “mucho cuidado con lo que vas a hacer, recuerda lo que te pasó hace cuatro años”. 

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Hoy están mandados a recoger los discursos de las organizaciones donde se resalta que el error no se castiga. Se oyen frases como: “acá no hemos echado a alguien por un error”, pero lo que pasa en realidad es que a quien comete una equivocación, se la recuerdan tantas veces como se pueda y así no lo tengan en cuenta para futuras oportunidades, cada vez que haya un chance, de acuerdo al ánimo del jefe y/o de un compañero  malintencionado, el error sale a relucir. Aplicamos el dicho: “nos sacan los trapitos al sol”.

Lo anterior es un buen ejemplo de lo que no debe suceder. Debemos entender que hay que brindar la tranquilidad para probar, cometer un error y aprender de él, que las personas sean recibidas con aprecio y puedan volverlo a intentar para lograr un excelente desempeño, sin que haya juicios que nos marquen para toda la vida y nos irradien miedo al mejoramiento. Por eso me pregunto, en una cultura donde se castiga el error, cuántos errores ocultaran las personas para no ser juzgados, mientras los indicadores de calidad aparecen casi en 100 puntos.

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Es pertinente aprender en las organizaciones del equipo de gimnasia olímpica de Estados Unidos y aplicar en realidad la frase de que se aprende del error y no se castiga, solo así tendremos una verdadera cultura de aprendizaje.

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