Opinión

  • | 2014/09/29 11:50

    La ‘oportuna’ moneda de la paz

    Como oportunismo, solo así se puede calificar el anuncio del gobierno nacional con relación a los temas acordados en la mesa de negociación con las Farc. Opinión de Diego Cediel.*

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El anuncio que el presidente Juan Manuel Santos hizo desde New York, sobre publicar lo que se ha acordado entre el Gobierno y la guerrilla en La Habana, podría reflexionarse desde dos lecturas. Una concerniente a la credibilidad y, la otra, relativa a la oportunidad.

El aumento exponencial de los ataques contra la infraestructura petrolera, la multiplicación de las extorciones, la manguala con las Bacrim, el desdén hacia las víctimas, el cinismo ante las responsabilidades penales a manos de las Farc, han mermado el entusiasmo por la resolución efectiva del conflicto por vía negociada. Eso, no solo ha descreído al ciudadano colombiano, sino que se ha convertido en caballo de batalla para amplios sectores que ofrecen una salida alternativa al conflicto.

Y, si se revisa cada uno de los apoyos y banderas que se esgrimieron para alcanzar la reelección, la negociación era el elemento real diferenciador. Así, los que votaron por Santos, los que se pintaron las manos y los que hicieron videos a última hora para atajar al gran ‘satán’ de la guerra, creyeron que las Farc cederían en sus pretensiones ante el apoyo electoral. Pero no. Arauca, Putumayo, Cauca, Huila y Caquetá (y el resto de los departamentos asolados) sufren la misma máquina ‘fariana’ de guerra y droga de siempre. Con o sin anuncias sobre lo acordado en Cuba.

Para salirle al paso a los ‘perros rabiosos’, a las ‘aves de mal agüero’, a los ‘tiburones’ y a los ‘rufianes de esquina’, que se atreven a cuestionar los plazos, las condiciones y los actores del diálogo, Santos anunció que se hará público lo que se ha acordado. Ello, se da para revitalizar la credibilidad en el proceso de La Habana y apuntar que no se están gastando el tiempo ni la plata en ‘mojitos’, ni que se está regalando el país como en feria de pueblo.

Lástima que se haga tan tarde.

Si de verdad va por tan buen camino, el anuncio suena a oportunismo. A oportunismo legislativo. Porque es de recordar que se viene una avalancha de impuestos, de concesiones políticas y judiciales y sacrificios económicos con el ánimo de afrontar la era posdialógica.

Eso solo funciona, como buen país santanderista, a punta de leyes. Pero se ha visto que el congreso no le camina al gobierno. De nuevo, la paz como moneda de oportunidad, legislativa hoy, electoral ayer.


* Profesor de la Universidad de La Sabana

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