Opinión

  • | 2016/08/07 00:01

    Siete prioridades del gerente de hoy

    Es esencial que el gerente sea lo suficientemente disciplinado para dedicar toda su atención a un subconjunto de prioridades, que solo él debe hacer y que le dará la verdadera oportunidad de tener un mayor impacto en la vida de la organización.

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Conducir una organización hacia el éxito es un arte que emociona, desafía y estresa por las múltiples situaciones y retos que se presentan a diario. Mantener el foco y concentración en medio de la típica avalancha de urgencias es una habilidad que se debe desarrollar y cultivar. Es esencial que el gerente sea lo suficientemente disciplinado para dedicar toda su atención a un subconjunto de prioridades, que solo él debe hacer y que le dará la verdadera oportunidad de tener un mayor impacto en la vida de la organización. A continuación siete prioridades que requieren alto enfoque para los gerentes de hoy.

1. Garantizar crecimiento de calidad.

Crecer es un objetivo universal para las organizaciones. No crecer se considera mal síntoma. Demostrar crecimiento es una alta prioridad para los gerentes. Algunas manifestaciones de crecimiento pueden ser, desde vender más de lo mismo, el lanzamiento de nuevos productos o servicios, la implementación de nuevos modelos de negocio, cultivar relaciones cada vez más profundas con los clientes, hasta la expansión geográfica. Resulta apremiante para el gerente encontrar nuevas formas no tradicionales de crecimiento y que a través de un modelo de riesgos calculados, permita crecer a cuotas realmente diferenciadas.

2. Fabricar y difundir confianza.

El gerente es el principal generador de confianza dentro y fuera de la organización. La confianza en el líder es el resultado de reconocer en él su conocimiento, ejemplo, maestría, experiencia y valores. El gerente debe desbordar en credibilidad y solvencia moral. La confianza crea ambientes de excelencia tanto personal, profesional como corporativa. La confianza es lo que se consume a la hora de hacer negocios y construir relaciones interpersonales. El gerente entiende que la mejor manera de decir algo es haciéndolo y que la confianza es frágil, crece a paso lento y puede ser destruida en un solo instante.

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3. Vigilar el Futuro.

Estar preparado para lo inesperado y planificar el futuro es foco estratégico del gerente. Es una característica inherente del líder pensar en el mañana que se acerca, especialmente cuando el resto están distraídos en el hoy. Estar alerta y vigilante del entorno es uno de sus hábitos. Se requiere agudizar los sentidos, tener amplia destreza de observación, entendimiento, intuición y percepción de lo que está por llegar. La paciencia y compasión no son bondades de los mercados de hoy, así que cuando llegue el mañana, es mejor estar preparados.

4. Solidificar y consolidar cultura.

La cultura organizacional de lejos es el activo más importante de las entidades, es el alfa de las variables del éxito. Promover una cultura flexible, adaptable, innovadora, resiliente, apta para la constante reinvención y que con suficiencia pueda soportar los retos más desconocidos e inesperados es garantizar volver a tener éxito aún cuando todo falle.

El gerente es la autoridad moral encargada de erradicar las desviaciones y focos de distorsión de la cultura. El gerente entiende que su encomienda es asegurar que esa cultura siga siendo especial y única, que siga teniendo la capacidad de atraer a los mejores y más brillantes, así como mantener y retener a los mejores y más brillantes que ya están allí.

Solo la cultura mantendrá fuera de peligro a la organización. La cultura es por excelencia un activo intangible creador y capturador de valor.

5. Amar y enamorar perdidamente a los clientes.

Los gerentes entienden los grandes beneficios que aporta diseñar organizaciones centradas en el cliente, entre otras porque consiguen mejores resultados que el resto, ponen en marcha una máquina de publicidad positiva gratuita a través del boca a boca y generan más y mejores innovaciones.

Amar a los clientes es estar atento a sus demandas, opiniones y necesidades. El gerente debe enseñar y promover con el ejemplo la filosofía del amor puro y sincero. Para lograr una “luna de miel eterna” entre cliente proveedor no basta con decir “te quiero”, se requiere talento y dedicación de la organización para darle al cliente lo que verdaderamente necesita. Las compañías fallan a la hora de enamorar a sus clientes por ignorar lo que realmente quieren, sencillamente por no saber observar, escuchar, ni preguntar correctamente.

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6. Fomentar comportamientos innovadores.

El gerente no es el responsable de la cuota de innovación, su responsabilidad es fomentar y favorecer entornos de innovación para que él y el resto puedan innovar. Los comportamientos innovadores son el resultado de culturas innovadoras. Comportamientos innovadores que interactúan y cooperan con el mejor talento, generan productos y/o servicios altamente innovadores que fabrican riqueza y valor extraordinario.

7. Gobernar.

Un gerente debe ser ante todo un gobernador, es decir, ser el responsable de direccionar las acciones de aquellos a los que gobierna. No es posible gobernar sin tomar decisiones y de la calidad de las decisiones dependerá la calidad del gobierno. Acorde a los pensadores clásicos, la principal característica de los gobernadores es la prudencia, que se refiere al arte de decidir bien o lo que es lo mismo, alejarse de tomar malas decisiones. Un gerente prudente es quien sabe decidir bien. Una prioridad de los gerentes es tomar buenas decisiones, tarea que parece sencilla, pero que en realidad es un arte muy avanzado.

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Mantener el foco y saber priorizar son elementos fundamentales del éxito. Es esencial entender y comprender la posición de gerente y su disciplina para mantenerse siempre concentrado en lo que solo él debe hacer.

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