| 10/7/2014 8:00:00 AM

No se mate la cabeza pensando en el precio del dólar

No le eche la culpa a la tensa situación geopolítica y macroeconómica que afecta a los mercados, recuerde que la mejor alternativa para gestionar la volatilidad no se encuentra en su capacidad predictiva sino en la correcta relación que usted tenga como empresario con su banco. Opinión de Diego Gómez.*

En Liars Poker un joven, Michael Lewis, describe sus experiencias en el piso de negociación de Solomon Brothers en los años 80s. Como todo principiante, quiere tener una explicación exacta de los movimientos del mercado, ante lo cual le pregunta a un empleado con mayor experiencia la razón de la volatilidad, este sin ningún reparo le contesta, no sé, culpa a los árabes.

La volatilidad del peso dólar ha tenido innumerables “explicaciones” en los últimos días, por un lado la situación de la zona euro, la posible división del Reino Unido, la recomposición del portafolio de JP Morgan, la tensa situación entre Rusia y Ucrania, los datos negativos en China, en general una enorme cantidad de información que solo apuntan a la fragilidad e incertidumbre de la situación geopolítica y macroeconómica global.

Estas fuerzas del mercado que han recibido diferentes nombres a través de la historia entre otros espíritus animales, Mr. Market, y en sus casos más extremos exuberancia irracional, llevan al inversionista a tomar decisiones poco racionales.

El ser humano quiere respuestas a los fenómenos naturales, y contar con estas lo hace sentirse más seguro, esto ayuda a generar un falso sentimiento de seguridad conocido en finanzas comportamentales como ilusión de control. Este, es el mismo fenómeno que se observa al momento de elegir un número de lotería, la posibilidad de ganarse el premio no va a ser mayor, aunque la percepción de seguridad de quien lo compra puede incrementar considerablemente.

Otra situación en donde se observa este fenómeno es en la confianza que los empresarios colocan ciegamente en la capacidad de los asesores financieros en poder pronosticar el movimiento de las variables macro en el corto plazo, específicamente la tasa de cambio. Son estos movimientos de muy corto plazo los que se ven más afectados por las fuerzas impredecibles que nombrábamos al principio del artículo. En el largo plazo las cosas pueden ser un poco diferentes, un analista puede por medio de rigor y esfuerzo analizar la situación de una compañía o un país con el objetivo de definir si el precio actual se encuentra en línea con su verdadero valor, aunque el problema del largo plazo, como lo dijo Keynes, es que los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo de lo que uno puede permanecer solvente.

Los asesores financieros y específicamente los empleados de las mesas de bancos y comisionistas pueden cumplir una función mucho más enriquecedora que aquella de pitonisas del mercado. Su función debería estar enfocada en la capacidad de ayudar a los clientes a gestionar el riesgo. El riesgo de mercado no se puede eliminar, tenemos que partir de esa premisa, independiente de que usted este cerrando una operación a plazo con futuros, forwards, swaps u opciones simplemente lo que está haciendo es modificar la exposición al riesgo. Lo que si le pueden permitir estos instrumentos es mitigar la exposición al riesgo de flujo de caja. Permitiéndole a un empresario enfocarse en la realidad de su negocio y no en los movimientos del mercado.

Me explico, un exportador podría cubrir su exposición ante el movimiento del dólar no con el objetivo de apostarle a la dirección de la divisa sino con el fin de conocer por anticipado los ingresos que va a recibir para tener una mayor claridad de sus márgenes y con base a eso realizar su planeación operativa y estratégica.

Hace unos años Nassim Nicholas Taleb escribió ‘Antifragil’, un libro en donde resume toda su filosofía de gestión de riesgo, en este comenta las diferentes actitudes que puede tomar una compañía o un individuo para ser más resistente ante el cambio.

Un resumen bien ambicioso es la necesidad de entrar en situaciones asimétricas, en donde la posibilidad de ganancia es mucho mayor a la posibilidad de pérdida. Una persona que llama a su asesor o trader con el objetivo de que este trate de predecir el mercado o que lo ayude a seguir una tendencia eventualmente se va a encontrar con un quiebre y posibles pérdidas, mientras quien utiliza correctamente al trader como un gestor de riesgo y pide asesoría en el uso de instrumentos financieros de mitigación del riesgo puede incrementar su certeza en cuanto al ingreso mínimo de efectivo y ayudar a garantizar mayor estabilidad en su compañía.

Shiller en ‘Finance and the Good Society’ expone como el sector financiero (aunque con fallas en su mayor parte relacionadas con exceso de entusiasmo y en un porcentaje menor a fallas éticas) ha sido un motor para el crecimiento de la sociedad.

Puedo estar siendo excesivamente optimista pero la mejor alternativa para gestionar la volatilidad actual no se encuentra en la capacidad predictiva de un individuo o en la gestión de un gobierno, se encuentra en la correcta relación entre el empresario y su banco. Eso sí, procure cotizar con más de un banco.


* Profesor de Finanzas de la Universidad de La Sabana


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