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| 7/18/2012 7:00:00 PM

Suerte General Naranjo

El México de hoy es la Colombia de los ochenta. Se estima que la totalidad del mercado de las drogas en Estados Unidos está dominado por los carteles mexicanos. Exportan marihuana, meth y ya hay cultivos de amapola para producir heroína.

por Fanny Kertzman

Los carteles más grandes son el de Sinaloa y los Zetas. Hay carteles más pequeños como los Caballeros Templarios, el cartel del Golfo, de Juárez, de Tijuana, Jalisco Nueva Generación, la familia Michoacana y Beltrán Leyva.

La guerra más dura la libra el cartel de Sinaloa, al mando de Joaquín “el Chapo” Guzmán, contra los Zetas, dirigidos por Heriberto Lazcano. Estos últimos son los más sanguinarios de todos, pues acostumbran desmembrar a sus víctimas mientras están vivas, tal como lo hacían los carteles colombianos con la motosierra. Además les cortan la cabeza.

El Chapo Guzmán, al igual que Pablo Escobar, figura como uno de los hombres más ricos del mundo, en el puesto 55, según la revista Forbes, y el número 10 de México. La DEA sostiene que ha sobrepasado la influencia y alcance de Escobar, y hoy en día es el padrino mundial del narcotráfico.

Los carteles añaden a la mezcla negocios como el secuestro, los atracos, extorsión, cuotas de protección y ataques directos a la población civil. Ciudad Juárez se ha convertido en la ciudad más violenta del mundo. En 2009 hubo más asesinatos allí que en todo Afganistán. Desde 2006 hasta ahora ha habido 60.000 muertos en todo el país.

El narcotráfico ha permeado todas las instituciones. El Chapo Guzmán estuvo preso en una cárcel de alta seguridad, con todos los lujos, y se escapó en un carro de lavandería, por la puerta principal, cuando en 2001 se volvieron más expeditos los procesos de extradición. Del antiguo gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, se dice que es el Zeta número uno.

Como en Colombia, el gobierno mexicano ha sacado al ejército a combatir, lo que ha sido muy controvertido. Los gringos están ayudando a la Fuerza Pública con la Iniciativa Mérida, que es calcada del Plan Colombia. La ayuda llega a US$1.400 millones. La policía mexicana estaba tan mal que los agentes tenían que comprar sus propias balas. El dinero no es solo para fortalecer la Fuerza Pública, sino también para inversión social, igual que en nuestro país.

La prioridad de Estados Unidos es acabar con los cabecillas, tal como lo era aquí. La DEA opera en forma autónoma, porque cuando lo hace con las fuerzas locales, la información se filtra y los capos se escapan, tal como ocurría en Colombia.

Es conocida la manguala que hubo durante muchos años entre el PRI y los narcos. El gobierno los dejaba operar impunemente, al punto que se ha dicho que el mismo gobierno era el cartel. Dicen los mexicanos que el expresidente Carlos Salinas de Gortari es el hombre más rico del mundo, por encima de Carlos Slim.

A Enrique Peña Nieto, el untuoso próximo Presidente con el que el PRI ha retomado el poder, se le acusa de haber orquestado un inmenso fraude. En muchas regiones del país los narcos obligaron a la población a votar por él, a punta de almuerzos y alcohol, tal como se hace en Colombia.

Peña Nieto es un hombre light. Es un político tradicional que no se ha leído un libro en su vida. Está casado con Angélica Rivera, una popular actriz de telenovelas. Pero el asunto de fondo es la falta de voluntad política. Desde las épocas de campaña ha dicho que la legalización debe considerarse en la región, pero esto se ha leído como una apertura a la antigua costumbre de su partido de amangualarse con los narcotraficantes.

Más grave aún es que el próximo Presidente predica que él no se centrará en la lucha contra los capos, sino en disminuir la violencia, lo que es un absurdo: para llegar a ese objetivo hay que eliminar a los actores de la violencia. Su discurso es populista e ingenuo.

Al General Naranjo le va a quedar muy difícil cumplir su misión con este interlocutor. Ya hay quienes califican a México como un Estado fallido, lo mismo que se decía de Colombia antes de 2002. Pero no es de extrañar que un hombre cuya música favorita es Abba y Celine Dion, prefiera el apaciguamiento a dar la pelea de frente, y desperdicie la oportunidad de trabajar de la mano de una persona con la valentía y profesionalismo de Óscar Naranjo.

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