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| 9/16/2012 6:00:00 AM

Pobre Angelino

Es delirante, por decir lo menos, pensar que el Vicepresidente tiene un mandato. El que lo tiene es el Presidente. El Vice es solo una fórmula.

por Fanny Kertzman

Con su nombramiento como “Consejero para el Diálogo Social”, Lucho Garzón le ha quitado las funciones al vicepresidente Angelino Garzón. En la página web de la Vicepresidencia hay un logo que dice “diálogo social”. La ventana lleva efectivamente a las noticias sobre unos diálogos que convoca la Vicepresidencia (o convocaba) y dice textualmente: "el diálogo social" Es una modalidad de participación y convivencia en la que se comparten espacios de actuación de naturaleza consultiva, informativa, concertación (sic) y de intercambio competencias (sic) y fortalezas en la solución de demandas de interés común en materia de política social y económica”.

Prosigue explicando que el objetivo es “fortalecer la cohesión social a través de la participación e inclusión, mediante a (sic) la convocatoria a las organizaciones sociales, instituciones públicas y privadas, órganos de control y ciudadanía organizada, para fortalecer la gobernabilidad democrática y lograr la eliminación de la pobreza, la exclusión y discriminación, para una sociedad con oportunidad para todos y todas”. Suena mamertísimo, pero así está consignado.

Según la revista Semana “Lucho admitió que en la Vicepresidencia ya se ha adelantado la agenda en esta materia y que su obligación será construir sobre lo construido por Angelino Garzón, con el propósito de fortalecer las políticas sociales del gobierno Santos”. Queda clarísimo.

Desde que llegó al cargo, a Angelino le ha pasado de todo. Primero tuvo problemas del corazón. Estuvo out por un tiempo. Cuando asumió funciones la embarró contradiciendo al Gobierno, convirtiéndose, junto con el presidente Uribe, en las únicas dos voces de oposición durante la luna de miel inicial de Santos. Este último no tuvo más opción que armarle la aspiración a la Secretaría de la OIT para desaparecerlo, opción que el Vice aceptó presto, cuando antes había rechazado una Embajada.

Después volvió derrotado, con tan mala suerte que tuvo un serio problema médico y apenas ahora está empezando a trabajar. Pero en su convalescencia cometió el grave error de apoyar una loca Constituyente que alcanzó a proponer Juan Carlos Vélez para perpetuar a Álvaro Uribe. Esa ni el Presidente ni el Congreso se lo han perdonado. Era tan alucinante la propuesta, que se llegó al extremo que tanto el Presidente como Roy Barreras tuvieron que certificar la salud mental de Angelino. Tiene que estar uno muy llevado cuando Roy Barreras es el que decide si uno está cuerdo o no.

El Presidente entonces lo dejó sin funciones. Y el Congreso quiere eliminar la Vicepresidencia para salir del problema de una vez por todas. En cabeza del representante Alfonso Prada cursa un proyecto de acto legislativo, que acaba de ser aprobado en primer debate, buscando acabar con la institución.

No obstante, el Vicepresidente sigue con su campaña de oposición. En los últimos días se ha dedicado a dar declaraciones en sus insólitas “cartas” y a sacar una lluvia de comunicados de prensa, que ya los medios no reproducen, donde opina sobre todo. Por un lado les dice a los pensionados del ISS, en su primer acto público después del derrame cerebral, que sería un “engaño” aumentar la edad de jubilación. Por otro lado da declaraciones diciendo que “a mi no me eligieron para decirle al Presidente lo que quiere oir”. Y acá es donde radica el gran problema.

Es delirante, por decir lo menos, pensar que el Vicepresidente tiene un mandato. El que lo tiene es el Presidente. El Vice es solo una fórmula, una figura que no tenía funciones cuando la creó la Constitución del 91, un nombre en el tarjetón. Nunca la escogencia de Vicepresidente va a determinar una elección, a menos que sea demasiado malo al punto que los electores voten en su contra, como le pasó a la pobre Sarah Palin. Los colombianos no votaron por él, votaron por Juan Manuel Santos.

Angelino tiene agenda propia. En su afán de ser Presidente se está quemando. La respuesta de Santos no podía ser mas contundente. Y le está aplicando a Gustavo Petro, otro con aspiraciones, el mismo tratamiento: es un secreto a voces que ahora piensa crear una Consejería para Bogotá en cabeza de Gina Parody para llevar a cabo lo que no está haciendo el arrinconado alcalde. Definitivamente el pez muere por la boca.

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