Opinión

  • | 2012/02/29 18:00

    ¿Misión Imposible?

    La misión debe ser auténtica, única, con capacidad suficiente para comunicar a todos el poder que genera...

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La misión de las empresas ha sido estudiada y controvertida por muchos, y los puntos de vista que se pueden apreciar a este respecto son completamente diferentes. Algunos la aprecian de forma importante y otros simplemente no le dan ninguna importancia. Cuándo se habla en una empresa familiar, ¿qué se entiende por misión? ¿Qué se busca con su elaboración y con su interiorización? Esperamos contestar algunos de estos interrogantes a través de este escrito.

En términos generales, misión es una palabra que proviene del latín missio – onis, y se relaciona con la acción de enviar. Durante muchos años, el término estuvo relacionado directamente con la religión, y cuando se hablaba de misioneros se entendía que eran aquellas personas encargadas de desarrollar la religión y que evangelizaban pueblos enteros. Con el tiempo, el término se fue ampliando y generalizando, y así es como, actualmente, uno de los significados de misión que admite la Real Academia Española es: “El poder, facultad que se da a alguien de ir a desempeñar algún cometido”.

Mucho se ha hablado de que el punto de partida de la planeación estratégica de una organización se inicia con la construcción de una misión, una visión y una filosofía. La literatura sugiere que la misión sirve para articular la visión para una organización y para comunicarla a los diferentes “stakeholders” (Pearce & David, 1987). Además, Rarick y Vitton (1995) concluyeron que tener una misión en una empresa aumenta el patrimonio de los accionistas. Por el contrario, otros estudios han concluido que generalmente las misiones de las empresas son vacías, tienen poca utilidad y están desconectadas de la realidad.

Por otro lado, desde 1980, en el campo de los negocios de familia se ha reconocido la importancia de las teorías basadas en los sistemas (Distelberg & Sorensen, 2009). Estos autores argumentan que para entender el manejo de estos negocios de familia de una forma integral, uno debe entender los valores, y las metas que guían a la familia, al negocio y a la propiedad, simultáneamente y en forma conjunta. Por lo tanto, al hablar de la misión de la empresa de familia podríamos decir que es la facultad que tiene la familia empresaria para desempeñar sus funciones, y que se convierte en su propósito o razón de ser. Lo que la motiva a existir dentro de una sociedad y, siempre teniendo en cuenta que se trata de un sistema compuesto por familia, negocio y propiedad. 

Pero siendo la familia empresaria un sistema tan complejo, ¿qué implicaciones tiene la definición de su propósito o razón de ser? Según varios académicos, (Collis, D. & Ruskstad, G. (2005). Can you say what strategy is? Harvard Business Review (Abril), pp. 82 - 90) la misión debe explicar detalladamente las principales motivaciones para ser una familia empresaria y cuál será su contribución a la sociedad. En otras palabras, la misión define la razón de ser de la familia empresaria, condiciona sus actividades presentes y futuras, proporciona unidad, sentido de dirección y guía en la toma de decisiones estratégicas (Muñiz, R. (2010). Marketing en el Siglo XXI. Editorial Centro de Estudios Financieros, p. 424). 

Y, si se trata entonces de vivir un legado o de legar unos principios hacia el futuro, esa misión debería estar basada en valores, y dirigida a los tres subsistemas básicos de la empresa familiar: familia, negocio y propiedad. En otras palabras, la misión de la familia empresaria debería estar dirigida a cada uno de sus subsistemas. Como diría la Real Academia, el poder que se le da a la familia empresaria para desempeñar sus valores en cada uno de sus subsistemas: familia, negocio y propiedad. Para desarrollarla se deben tener en cuenta las expectativas de todos los miembros de la familia y los puntos de vista de las diferentes generaciones y ramas familiares. Con esto se fortalecerá la cohesión familiar, se alinearán los objetivos de cada miembro de la familia y se permitirá que cada uno de los miembros crezca de la mano con la familia empresaria.

La misión debe ser auténtica, única, con capacidad suficiente para comunicar a todos el poder que genera, coherente para que sus miembros se comprometan a seguirla; flexible para adecuarse a los cambios que puedan presentarse en la familia empresaria y, sobre todo, inspiradora, para que los miembros de la familia trabajen día a día por cumplirla, y sientan satisfacción y tranquilidad al ver el rumbo que llevan como familia empresaria.

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