Opinión

  • | 2012/02/29 18:00

    En busca del Alpha perdido

    La diferencia positiva de valor sobre el riesgo que se está tomando se llama creación de “Alpha”. Y hay quienes lo pueden crear, lo difícil es encontrarlos

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Como comentábamos hace unas semanas, 2011 fue un año con resultados pobres, y muy complicado desde el punto de vista del inversionista. Tan solo los bonos del tesoro americano y el oro han tenido un rendimiento plausible, mientras el resto de inversiones han registrado retornos en rojo o con excesiva volatilidad para el retorno final que ofrecieron.

Tras un año como el pasado, los inversionistas y asesores tienen que replantearse la forma y vehículos en qué invertir y decantarse entre “indexarse” o invertir con gestores activos. La última década es la de la popularización de los fondos índices, también llamados ETF (por su sigla en inglés), que intentan replicar el comportamiento de un mercado determinado con un costo muy reducido. Lo que se está asumiendo mediante esa inversión es que se quiere estar en un país, región o tipo de activo, sin diferenciar los valores que pueda haber dentro del mismo. Con este tipo de inversiones se consigue diversificación, liquidez y el rendimiento que obtenga el mercado, sin dar ningún rendimiento adicional.

Sin embargo, sí pensamos que aún existen personas o entidades con talento suficiente para hacer las cosas de otra manera. Se puede agregar valor sobre lo que hace un activo determinado, bien sea mejorando la rentabilidad de su índice de referencia, aminorando el riesgo (volatilidad), o ambos. Esa diferencia positiva de valor sobre el riesgo que se está tomando es lo que se llama en el mundo financiero creación de “Alpha”.

En la década de los 90 y en la primera mitad de la pasada se popularizaron los gestores alternativos, especialmente los que gestionaban fondos de cobertura (hedge funds) que, por lo general, buscaban rendimientos estables, con poca volatilidad y retorno absoluto positivo. Sin embargo, 2008 llevó al traste todas sus estadísticas.

Viendo la evolución de los años posteriores, muy positivos para los fondos direccionales en 2009 y 2010, y mediocres durante 2011, nos hace pensar si tiene sentido el pagar honorarios exorbitantes, de 2% fijo más 20% sobre utilidades, a “gurús” que, salvo excepciones, no han podido cumplir su papel. Desde mi punto de vista, hay que diferenciar muy bien entre la industria en general, con más de 9.000 fondos a nivel mundial, de casos específicos de personas con ideas, capacidad de análisis y estrategias diferentes a lo que pueda estar viendo el resto del mercado. Sí hay gente que puede crear Alpha, lo difícil es encontrarla, ya que estos no son siempre los más conocidos y ofrecidos por los bancos y, además, cambian con el tiempo.

Los mercados financieros de los próximos meses y años van a ser complicados, y la creación de valor para los inversionistas va a venir por tres variables que tienen que sobreponerse:

1. La distribución de activos adecuada para cada familia en función del riesgo que estén dispuestos a asumir. Los activos financieros serán una parte de los mismos, pero también los inmobiliarios y la inversión directa en compañías y proyectos. Para poderlo hacer adecuadamente habrá que considerar la fotografía completa y no intentar hacer la suma de distintos portafolios, gestionados por personas independientes, sin conexión entre sí, ya que posiblemente se puedan estar asumiendo riesgos muy superiores a los deseados.

2. La selección de los gestores adecuados para cada tipo de activo en el que invirtamos. Posiblemente sea la parte más difícil la búsqueda de ese “Alpha” deseado por todos, existente, pero difícil de encontrar. Es necesario contar con un equipo asesor objetivo que identifique los mismos por el valor real creado, no por lo que remuneren al distribuidor (¡gran conflicto de intereses de la industria financiera!)

3. Control de riesgo global. En el mundo futuro lo más importante será poder medir el riesgo en el que estamos dispuestos a movernos. Para ello habrá que tener en cuenta factores como la liquidez, costes, retornos, correlaciones, etc. Las pérdidas son difíciles de recuperar, es esencial reducir al máximo las caídas para poder subir, desde un nivel más alto. Y en este momento de falta de claridad, una regla clara de control de riesgo es diversificación.

En este mundo cambiante, nuestra obligación como asesores es ayudarles a encontrar esos gestores que estén haciendo algo diferente y que realmente den valor. No es un tema económico, creo que el talento hay que pagarlo, y pagarlo bien, pero lo que no tiene sentido es hacerlo y que el resultado final sea mediocre. Es imposible hacerlo bien 100% de las veces, es por ello que hay que tener la agilidad suficiente para moverse de una estrategia a otra en el momento adecuado, y salirse de una mala inversión cuando se vea que fue un error.

Mientras tanto, no solo tendremos que decidir en qué invertir y cuándo, sino a través de qué vehículos que nos aporten ese “Alpha”, tan difícil de encontrar.

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