Opinión

  • | 2012/02/15 18:00

    Dos Años, dos etapas

    La dinámica económica colombiana en el próximo par de años dependerá de dos ajustes internacionales.

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En el corto plazo –digamos el siguiente par de años– la dinámica económica colombiana dependerá en grado crucial de la naturaleza que tenga el nuevo equilibrio al que llegue el mercado financiero internacional, de una parte, y del tipo de tránsito que experimente de la compleja y volátil situación actual a ese nuevo equilibrio, de otra parte. En esencia, esto significa dos cosas importantes. Primero, el tipo de solución que finalmente impere de cara al problema europeo. Segundo, el tipo de solución al problema fiscal en los Estados Unidos. Lo demás son pies de página.

La resolución al problema europeo importa en Colombia por sus implicaciones cambiarias. Una corrida contra el euro, causada por temores relacionados con su sostenibilidad, fortalece las monedas de reserva, principalmente el dólar. Los componentes estructurales del lío –los excesos fiscales y la merma en competitividad derivados del estado social de derecho–siguen, para efectos prácticos, tal cual.

La resolución del problema fiscal americano importa en Colombia por sus implicaciones en materia de tasas de interés. Si hay una corrida contra la deuda pública americana, las tasas de interés suben en Estados Unidos, desde luego, pero también en países como Colombia, donde operan mecanismos de paridad fuertes entre el mercado financiero local y el mercado americano. El hecho es que el problema fiscal es cada día más grande, como lo acaba de reiterar la Oficina Presupuestal del Congreso (CBO) y no existe señal alguna que sugiera, de manera creíble, que está en vías de solucionarse.

Supongamos que el euro en su concepción actual desaparece este año, por ejemplo porque el retorno de Grecia a la solvencia pasa por su salida del sistema y por una devaluación de, llamémoslo, el nuevo dracma. Eso significaría, con toda probabilidad, turbulencias fuertes, contagios graves en Portugal, España y otros países, y un fortalecimiento del dólar americano no solo frente al euro, sino también frente a monedas como el peso colombiano. El dólar fuerte implicado por la tormenta, sería una realidad hasta que en el viejo continente se decida, de una vez por todas, cómo se manejará la casa en adelante.

Ahora supongamos que en 2013, despejado el ciclo político en Estados Unidos, no se logra definir un plan de ajuste fiscal con dos características esenciales. Primero, que su probabilidad de ser exitoso sea máxima, por ejemplo que su tamaño y composición sean adecuados. Segundo, que sea creíble, en el sentido de que, efectivamente, será implementado y ejecutado tal cual fue concebido. Si no se logra, sube la prima de riesgo que se exigiría para comprar títulos emitidos por el Gobierno, es decir, sube la tasa de interés. Cuando ello suceda, las tasas de interés en Colombia también van a subir.

Lo interesante es que las implicaciones cambiarias provenientes de Europa y las implicaciones en tasas de interés provenientes de Estados Unidos son fuerzas que se oponen. Me explico. La transición de Europa en 2012 a la solvencia y la sostenibilidad, implica demanda por activos denominados en dólares, en la medida en que la gente sienta temor por el euro, lo cual significa tasas de interés bajas en Estados Unidos y dólar fuerte. Pero si el problema fiscal americano no se enfrenta adecuadamente en 2013, y la gente exige primas para mantener dólares, eso significa todo lo contrario: tasas de interés altas en Estados Unidos y dólar débil.

En Colombia, por las razones anteriores, nos esperan un par de años moviditos. Lo más probable, creo yo, es un escenario en dos etapas. En la fase inicial, el ajuste europeo, el peso se devalúa y las tasas de interés siguen relativamente estables, porque la influencia de tasas muy bajas en Estados Unidos compensa el efecto alcista que normalmente tiene la devaluación. Posteriormente, cuando el protagonista sean las dificultades para implementar el ajuste fiscal americano, el peso se va a revaluar y las tasas de interés van a subir, junto con las del tesoro americano.

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