| 9/12/2012 6:00:00 PM

Derechos Humanos y Reforma a la Educación

La transformación hacia una pedagogía alrededor de los DD.HH. parece ser un paso hacia la defensa de los mismos y, en consecuencia, hacia la paz.

Ante la frustración producida por el fracaso de la reforma educativa y el compromiso de concertarla con la Mesa Ampliada Nacional Estudiantil (Mane), un tema a estudiar –ahora que se viene ‘el segundo tiempo’– es el de ¿cuál es la reforma a la educación que se necesita? Definir el ‘qué se quiere’ y solo después debatir el ‘cómo se logra’. Respecto a esa inquietud, varios estudios presentan una propuesta interesante: si la educación es parte fundamental de los Derechos Humanos (DD.HH.) ¿cuál es a su turno la importancia de la Educación en Derechos Humanos (EDH) en el sistema pedagógico?

Partiendo de la base de que la educación es el medio a partir del cual los ciudadanos de una sociedad forman sus mentes y, en consecuencia, sus personalidades, y que desde la pedagogía, ya sea formal o informal, se crea la cultura social, la Educación en Derechos Humanos (EDH) puede fundamentarse en un eje de conocimiento y un eje pedagógico donde se contempla una función política encaminada hacia la democracia, la paz y la convivencia, guiada por esos principios de los Derechos Humanos: la formación de sujetos de derecho, capaces de defender esos principios, así como de prevenir vulneraciones a los mismos, surge de la aceptación de una realidad contextual que toma en cuenta los pasados y actuales problemas sociales, el irrespeto o desconocimiento de sus normas, el autoritarismo y sus imposiciones equivocadas.

La educación como generadora de cultura y valores puede ser culpable de haber contribuido en la formación y mantenimiento de las injusticias sociales que hasta ahora han acaparado nuestra sociedad. Sin embargo, y por eso, dependemos de transformar un actual sistema educativo en crisis en uno que permita formar ciudadanos de una democracia verdadera orientada hacia la honra de los principios de los DD.HH.

Toda educación es una educación política y ha sido utilizada como medio de control político. Históricamente, la educación formal y social, se ha basado en principios de obediencia y aceptación disciplinada del orden existente, cual si fuera el orden natural, beneficiando así las élites o aquellos en el poder. La educación tradicional es perversa inconscientemente en cuanto a su uso de los alumnos como tableros blancos a cuyas vulnerables mentes se les pueden inculcar valores congruentes con órdenes sociales injustos y desiguales. Peor aún: ha creado ciudadanos complacientes con este sistema, sin mentalidad crítica.

La EDH, propone el aumento de conciencia en DD.HH. y así un cambio positivo de la realidad, la creación de conocimiento e iniciativas hacia la transformación y no hacia el silencio. Esta pedagogía debe corregir el que las educaciones tradicionales estén directamente relacionadas con la desigualdad y la discriminación, y debe reivindicar la dignidad humana, la paz, la justicia social y la libertad, denunciando los tipos de prejuicios aprendidos, o cuestiones de estratificación social.

Ofrece una alternativa para una educación igualitaria. Debe ser una pedagogía basada en el cuestionamiento. ¿Quién se beneficia del sistema actual? ¿Quiénes son las víctimas de lo aprendido en este? ¿Qué premisas fundamentales de los DD.HH. hacen falta o, peor aún, se están vulnerando? Debe ser una pedagogía que permita un espacio para la voz de los marginados, que cuestione las relaciones de poder, que humanice a los aprendices y consecuentemente los empodere para demandar la garantía de sus derechos.

Entender que el derecho a la educación es fundamental y es determinante para el cumplimiento de los otros derechos nos lleva justamente a que es a través de la educación –y de aquella en Derechos Humanos en particular–, que tendremos la capacidad de comprender y comportarnos activamente de acuerdo con los principios rectores de esas normas universales. Una pedagogía crítica resulta en la formación de sujetos de derechos, capaces de valorarse por sí mismos, que incorporan valores de DD.HH. en su vida cotidiana; se construye un espacio propicio para la convivencia ciudadana porque sirve de prevención de futuras vulneraciones de estos derechos, tanto individual como colectivamente.
Asumiendo que la educación es una vía para obtener, propagar, defender y vivir estos valores, la transformación a una pedagogía alrededor de los Derechos Humanos parece ser un paso hacia la defensa de los mismos y en consecuencia hacia la paz.

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