Revista Dinero

| 8/4/2012 6:00:00 AM

¿Cuál es o dónde está la crisis?

La pregunta que brota, teniendo en cuenta que todas las crisis tienen como lugar común y como fuente la acción del hombre, es ¿cómo o dónde actuar para corregir el comportamiento humano?

por Juan Manuel López Caballero

Parece que, si se exceptúa y se cree lo que dice el gobierno colombiano sobre la situación de nuestro país, el resto del mundo está viviendo alguna forma de crisis; pero son tantas que es difícil concretarlas y distinguirlas.

En la economía coinciden en el momento los problemas de los Estados Unidos con los de varios países europeos. Lo que se refleja en la suerte de sus respectivas monedas. Pero el origen y modalidad no son los mismos.

El valor del dólar se ha devaluado ante prácticamente todas las monedas, siendo esto la manifestación de una recesión de la cual no han podido salir. Se trata de una crisis iniciada al nivel de los ciudadanos que se sobre endeudaron alrededor de una burbuja de la vivienda que al reventar los quebró, y arrastró a las entidades financieras que habían jugado a y causado esa misma burbuja. Lo que hoy padecen es un círculo vicioso de falta de demanda por el alto desempleo, lo cual trata de combatir el gobierno Obama buscando el camino del crecimiento, y la ciudadanía manifestándose en contra del poder del ‘1%’.

Muy diferente es el caso del euro, donde la inestabilidad se produce por la dificultad de tener amarradas bajo unas mismas reglas economías muy diferentes.

El problema de Grecia es directamente de su deuda soberana. El país vivió prácticamente al debe y, gracias a la ayuda de los gurús de los bancos, falseando la información, alcanzó sumas de deudas excesivas; la solución dirigida por los mismos bancos fue cobrar más por la refinanciación hasta llegar a la imposibilidad del pago; pasó entonces a ser el efecto en los bancos –sobre todo franceses y alemanes– un problema de esos gobiernos, y así quedó comprometida toda la órbita del euro.

El caso español se parece en su origen al americano en la medida en que fue un boom de la construcción por encima de las capacidades de demanda de la población. La inevitable caída de los precios produjo los mismos efectos de aumento del desempleo y castigos insostenibles para el sector bancario. Pero con las diferencias importantes de que forma parte de un castillo de naipes y sufre el efecto dominó teniendo su gobierno que responder ante sus socios. Y Europa –por no decir Alemania o el gobierno Merkel– no optó por la salida vía el crecimiento sino por la austeridad, lo cual coincide con la línea de Rajoy.

Con la desaceleración de China es un hecho que la economía mundial está ante una posible gran depresión.

Al mismo tiempo, en otras subregiones lo que se da para bien o para mal son grandes cambios políticos. La llamada ‘primavera árabe’ revolucionó con ‘golpes democráticos’ el tablero del norte de África y parece extenderse a la mayoría del mundo musulmán. Y en nuestro continente los movimientos sociales reemplazaron a los partidos políticos generando unas tendencias de izquierda contrarias a los gobiernos tradicionales.

No parece confirmarse la idea de que democracia y capitalismo se retroalimentan y complementan y serán el camino por el cual transitaría toda la humanidad; por el contrario, se diría que los avances del uno agrandan las fallas o deficiencias del otro. El neoliberalismo o la hegemonía del Mercado –o ‘los mercados’– no solo no democratizó la riqueza o el ingreso sino desató oleadas de cambios sociales.

Acompañan estos procesos lo que se ve como una explosión de la corrupción –llamémosla ‘crisis de moralidad’– en todas las latitudes y en todos los regímenes. Por eso se habla de la crisis del capitalismo y/o de los sistemas democráticos.

Ni qué hablar del tema del medio ambiente y los cambios climáticos donde lo que se preveía para 20 años en los escenarios que proyectaban catástrofes para dentro de 50 años (deshielos de los nevados, subida del nivel de los mares, disminución y fragmentación de las capas polares) se ha cumplido en apenas un lustro. O de la saturación del tráfico vehicular en todas las ciudades del mundo sin que siquiera se considere la posibilidad de reducir la dependencia o el poder de las fábricas de automotores y de las empresas petroleras.

La pregunta que brota, teniendo en cuenta que todas estas crisis tienen como lugar común y como fuente la acción del hombre, es ¿cómo o dónde actuar para corregir el comportamiento humano?

¡Cuánto se ha avanzado en el conocimiento sobre cómo está constituida la materia y sobre la historia del universo a partir del Big Bang –sobre todo ahora con la confirmación de la existencia del ‘bosón de Higgs’–, pero qué poco le ha servido al hombre para mejorar el manejo del entorno en el cual vive!

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