| 6/13/2011 5:00:00 PM

Qué lleva el botiquín para curar una internet herida

Gasas, yodo, tijeras son todos elementos que se encuentran habitualmente en un botiquín de primeros auxilios. Pero cuando el paciente es internet o mejor dicho el acceso a internet, es mejor llevar teléfonos celulares, computadoras portátiles, cables de red y antenas móviles.

Esa es la propuesta de un equipo de la Open Technology Initiative (OTI, iniciativa de tecnología abierta en español), perteneciente a la fundación New America, que, con financiación del gobierno de Estados Unidos, busca desarrollar un maletín que contenga una serie de dispositivos que permitan montar una red paralela.

De este modo, si un gobierno decide cortar el acceso a internet, como hicieron recientemente Egipto o Siria, los activistas que necesiten comunicarse entre sí, enviar mensajes hacia el exterior o recibir información de fuentes externas al país podrían seguir haciéndolo.

El proyecto del OTI ha recibido US$ 2 millones del Departamento de Estado de EE.UU. por un año, para trabajar en el desarrollo del software necesario para su operación, le explicó a BBC Mundo Josh King, quien forma parte grupo detrás del maletín.

La New America Foundation es una organización no gubernamental de EE.UU., que se define a sí misma como "un instituto que invierte en nuevos pensadores y nuevas ideas para abordar la nueva generación de desafíos que enfrenta Estados Unidos".

Redes paralelas
Hoy en día ya existen diversas iniciativas que ayudan a activistas en países con gobiernos autoritarios o restrictivos a comunicarse en forma segura, usando las conexiones habituales a internet. Esos proyectos van desde software para el cifrado de datos hasta tecnologías que permiten enmascarar las conexiones para hacerlas anónimas. Estas estrategias no requieren dispositivos especiales ni la implementación de una infraestructura que reemplace la conexión convencional a internet.

Pero tienen sus desventajas. Algunos activistas en China, por ejemplo, temen que el uso de un sistema de cifrado -aunque oculte los mensajes que envían- los vuelva automáticamente un blanco de las autoridades, que pueden acusarlos de estar escondiendo sus actividades en línea porque son ilegales.

Por otra parte, y eso es lo que sucedió en Siria y Egipto, si los gobiernos deciden directamente reducir al mínimo o interrumpir completamente la conexión a internet, cualquier sistema evasivo se vuelve inútil, porque no hay cómo transmitir los mensajes. El proyecto de la OTI, "internet en un maletín", quiere brindar una solución para ese escenario.

Del tamaño de una ciudad
"Sería un kit de hardware y sofware, que se puede transportar a cualquier área", explicó Josh King, de la OTI, a la BBC.

Los equipos que viajen en maletines como estos incluirían teléfonos celulares, antenas y routers, entre otros elementos. Y el software necesario para que los dispositivos se conecten entre sí e intercambien información sin tener que pasar por la infraestructura de internet de un país, que se llama Commotion y está siendo desarrolllado por la OTI. Y si uno de estos dispositivos logra encontrar una conexión a internet, por ejemplo en un país vecino, en una zona de frontera, sería capaz de compartir esa conexión con todos los demás.

Para ello, cada uno de los aparatos funcionaría como nodo de una red cerrada, a la que sólo los miembros del grupo se podrían conectar. Según King, "se pueden utilizar decenas o cientos de estos dispositivos para cubrir un área muy grande". Podría ser del tamaño de una ciudad.

Riesgos
Uno de los problemas que tiene este tipo de redes paralelas, es que por la relativa pequeña capacidad de sus dispositivos y bajo ancho de banda, suelen tener velocidades de conexión muy lentas. Y algunos temen que estas redes puedan ser interferidas, pero sus propiedades hacen que eso sea difícil. "Estas frecuencias son de muy baja potencia, y la conexión salta de dispositivo a dispositivo, sobre distancias relativamente cortas y las frecuencias se pueden variar, así que eso hace que sea más difícil de cortar o interrumpir".

El hecho de que el Departamento de Estado haya invertido en el proyecto puede generar suspicacias de que se inserte algún código en el sistema que permitiría controlarlo si cayera en manos indeseables. "Si alguien intenta colocar accesos secretos de ese tipo en el software, yo sería el primero en denunciarlo", dijo King. Y explicó que los programas que están desarrollando son de código abierto, con lo cual cualquiera puede revisarlos.

Sascha Meinrath, quien encabeza el proyecto, sí reconoció a BBC Mundo que empaquetar todo en una suerte de kit podría tener consecuencias para su portador. "Sería muy peligroso que alguien fuera encontrado en posesión de este equipo".

Sin embargo señaló que individualmente sus componentes podrían pasar desapercibidos, ya que "muchos de los dispositivos son los mismos que se pueden adquirir en cualquier negocio de venta de tecnología informática".

Si este proyecto logra su cometido y estos "botiquines" para internet comienzan a distribuirse, la única forma realista que tendría un gobierno de interferir con las comunicaciones de grupos de activistas sería volver a los orígenes: infiltrar un espía que se gane la confianza del grupo y consiga que le den un maletín.

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