| 4/10/2007 12:00:00 AM

Venezuela vende menos petróleo a EE.UU.

Las exportaciones de crudo venezolano a EE.UU registraron una disminución el año pasado, y analistas afirman que es una señal de que el fuerte gasto del presidente Chávez está poniendo en peligro a largo plazo la capacidad productiva de este país.

Venezuela se mantiene como el cuarto mayor proveedor extranjero de petróleo y sus derivados de los Estados Unidos, pero las cifras del gobierno estadounidense mostraron en febrero que las importaciones de crudo cerraron el 2006 en su nivel más bajo en 12 años, 8,2% por debajo de los 1.241 millones de barriles adquiridos por día en el año previo.

En conjunto las importaciones de Estados Unidos bajaron menos del 1%. Chávez sostiene que esto se debe a que Venezuela gradualmente ha diversificando su cartera de clientes respecto de su mayor comprador, y su ministro de Energía destaca que Venezuela honra las reducciones de producción autorizadas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Pero algunos analistas petroleros ven problemas más profundos: Dicen que la producción de petróleo está amenazada porque la corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) está gastando mucho más en apoyar el programa ideológico de Chávez que en inversiones cruciales para mantener la producción ahora y en el futuro.

El debate persiste porque los resultados financieros auditados de PDVSA no han sido dados a conocer públicamente durante los dos años anteriores.

Un reciente informe del Centro de Investigaciones Económico (CIECA) de Caracas, entidad privada, señaló que, basado en las cifras anunciadas públicamente por PDVSA y el gobierno, la compañía registró una pérdida neta de 3.700 millones de dólares en el 2006, un año en que la mayoría de las compañías petroleras más importantes, incluyendo la estatal brasileña Petrobras, anunciaron ganancias récord.

El análisis de CIECA muestra que PDVSA ha entregado cerca del 70% de sus ingresos al Estado, incluyendo 28.700 millones de dólares en impuestos, regalías y dividendos, y 9.900 millones de dólares para otros gastos sociales.

"El gasto en programas sociales no es un problema en sí mismo, pero esto se transforma en un problema cuando se hace a expensa del crecimiento de la industria", dijo Enrique Sira, analista de la Asociación de Investigaciones de Energía de Cambridge.

PDVSA no es la única compañía petrolera pública en América Latina que enfrenta tales problemas. Petróleos Mexicanos (PEMEX) enfrenta una rápida reducción de sus reservas, junto con una tecnología anticuada. Los expertos advierten que la compañía debe reinvertir mucho más ahora. Casi el 60% de los ingresos de PEMEX se van al presupuesto federal cada año, mientras que sus deudas y sus obligaciones hacia pensionados sobrepasan los 100.000 millones de dólares.

En contraste Petróleo Brasileiro SA (Petrobras) -- vista como una de las mejores compañías estatales de energía en el mundo-- está planeando invertir 87.700 millones de dólares para acrecentar sus negocios en los próximos cuatro años, y hay pocas dudas sobre su capacidad de continuar haciendo considerables contribuciones al gobierno brasileño. De acuerdo con las cifras disponibles, en el 2005, Petrobras repartió aproximadamente el 35% de sus ingresos brutos, o 30.000 millones de dólares, al gobierno principalmente en pagos de dividendo, regalías e impuestos, pero también contribuyó en programas ecológicos y para combatir el hambre.

PDVSA tiene varias prioridades financieras distintas. Además del gasto en programas sociales, nuevos proyectos agropecuarios y exportar crudo en condiciones preferenciales a precios preferenciales, la compañía venezolana debe pagar el proyecto de ley para nacionalizar el sector de electricidad y se prepara para comprar intereses mayoritarios en los proyectos petroleros más prometedores y más costosos _ British Petroleum PLC, las estadounidenses Exxon Mobil Corp., Chevron Corp. y ConocoPhillips Co., la francesa Total SA y la Noruega Statoil ASA.

El aporte de la Corporación para financiar el gasto social supera en un tercio las inversiones en las operaciones petroleras y gas natural: El año pasado destinó 9.900 millones de dólares a los programas sociales y un fondo de desarrollo gubernamental comparado con los 5.900 millones de dólares de inversión total.


Los campos petroleros maduros, que proveen buena parte de la producción actual venezolana, requieren una inversión fuerte: se debe inyectar gas natural para incrementar la presión hay que invertir en la modernización de los pozos y otras instalaciones para que el crudo pueda fluir. Yacimientos que no están siendo explotados en la región de río de Orinoco prometen mucho, pero también requieren una inversión enorme para convertir el crudo pesado en crudo sintético con mayor valor comercial.

La corporación estatal obtuvo en febrero un crédito de 1.000 millones de dólares del banco francés BNP Paribas y un financiamiento de 3.500 millones de dólares de las firmas japonesas Marubeni Corp de Japón y Mitsui & Co para atender sus demandas financieras. PDVSA lanzó el jueves una emisión de bonos por 5.000 millones de dólares.

Funcionarios venezolanos, sin embargo, insisten en que su industria petrolera no podría ser más próspera. El ministro de Energía Rafael Ramírez, que también funge como presidente de PDVSA, niega cualquier problemas de disponibilidad de fondos e indicó que los fondos de la emisión de bonos se destinarán a un ambicioso plan de inversión de 56.000 millones de dólares para aumentar la producción a 5,8 millones de barriles diarios antes del 2012.

Dada la condición actual de PDVSA, esa meta podría ser difícil. No está claro cuánto crudo se está extrayendo en la actualidad. Venezuela sostiene que está produciendo 3,3 millones de barriles diarios, mientras que en sus más recientes cálculos tanto la Agencia Internacional de Energía (AIE) en París y la OPEP revelan que la producción de este país sudamericano bajó entre 2,6 a 2,7 millones de barriles en el 2005 a 2,4 millones de barriles diarios ahora.

"Está claro que no abunda el dinero", dijo la AIE, una agencia de 26 países miembros incluyendo los Estados Unidos, en su informe del mercado de petrolero de marzo. Añadió que PDVSA enfrenta "obstáculos para levantar el suministro" puesto que está ampliamente "a cargo de un montón de obligaciones 'extracurriculares' de gasto sociales".

Cualquier disminución por períodos largos en la producción de PDVSA es una mala noticia para Estados Unidos. De Venezuela procede hasta un 12% del petróleo que exporta diariamente Estados Unidos. Una interrupción repentina puede causar una escalada en los precios de la gasolina en los Estados Unidos, mientras logra compensar el déficit en otro lugar.

El impacto sobre Venezuela sería más grave, puesto que el petróleo aporta aproximadamente el 45% de los ingresos del gobierno y representa el 78% de las exportaciones venezolanas.

 

 

AP

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