| 9/10/2008 12:00:00 AM

Una sensación agridulce por el TLC

Respuestas francas de 50 congresistas y 75 jefes de gabinete de congresistas recibieron el grupo casi 100 colombianos que visitaron el Congreso de EE.UU.

Por Santiago Gutiérrez

Washington, EE.UU.


En general la sensación que dejó la visita es que las elecciones presidenciales y de congreso en noviembre, hoy son un obstáculo virtualmente insalvable para mover la iniciativa del TLC.

El momento político hace que sin importar la orientación partidista de los parlamentarios, el tema sea casi inabordable hasta las sesiones que siguen las elecciones, lo que se conoce en la colina del Capitolio estadounidense como Lame duck sessions.

Que se realicen esas sesiones hoy tiene una probabilidad que no es muy alta. “Se dice que si gana McCain las habrá”, señaló uno de los congresistas visitados. Otros aseguran que habrá sesiones para aprobar un paquete de ayuda tributaria y otros asuntos presupuestales.

Pero hay otros resultados relevantes de la toma colombiana. Uno de ellos es el de saber que los opositores al tratado han elaborado argumentos nuevos. Uno de los congresistas demócratas que se manifestó abiertamente en contra, dijo que le preocupaba que un TLC con Colombia favorecería solo a los más ricos del país. Que concentraría el ingreso. Ese comentario se sale de lo que se volvió el discurso básico de la oposición que se queja de que Colombia no ha hecho lo suficiente para combatir la violencia y la impunidad, en especial con respecto a los sindicalistas.

La presencia de un grupo tan diverso de colombianos causó un efecto importante entre los congresistas. El hecho de que estuvieran en la misma mesa sindicalistas, reinsertados de la guerrilla y reinsertados de los paramilitares, impresionó a muchos de los anfitriones que recibieron a los nacionales en citas de quince minutos cada una.

La historia de uno de los reinsertados de los paramilitares, una persona con limitaciones visuales y de movimiento en un brazo por balas de combates, movió hasta las lágrimas a uno de los congresistas

“Les llamó la atención que hubiera gente de verdad”, dijo uno de los miembros de la delegación colombiana, refiriéndose a que por primera vez, los parlamentarios se entrevistaban directamente con miembros de las comunidades afrocolombianas, con mujeres microempresarias, congresistas y con desmovilizados.

La sensación que primó entre los asistentes es que el trabajo para aprobar el TLC con Colombia es difícil, pero que la tarea se está haciendo.

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