| 2/17/2009 12:00:00 AM

Tras la victoria, Chávez con dificultades

El presidente Hugo Chávez por fin logró que los venezolanos aprobaran una enmienda que le permite ser candidato tantas veces como quiera.

De todas maneras, su triunfo en un referendo no recuperará los precios del crudo, ni hará las calles más seguras, ni reducirá la corrupción.

Aunque el mandatario logró un contundente respaldo a su propuesta para suprimir el límite a la reelección fijado en la carta magna, ahora debe enfrentar unos años difíciles camino a las presidenciales previstas para el 2012.

En la euforia de la victoria, Chávez aseguró que redoblará los esfuerzos en la construcción del llamado "socialismo del siglo XXI". Pero, entre sus habituales arengas revolucionarias y palabras de amor para sus seguidores, se mostró inusualmente directo sobre los problemas que aquejan a los ciudadanos.

"Quiero que nos consagremos íntegramente en la lucha contra todos estos problemas tan dañinos para la salud del pueblo y para la salud de la República, como lo son la corrupción, la ineficacia, el derroche, la injusticia y la inseguridad", dijo en su discurso de victoria desde el palacio presidencial.

Chávez se mostró más moderado que en otras de sus pasadas victorias y recuperó la consigna autocrítica "revisión, rectificación y reimpulso" que blandió en el 2007 tras fracasar en su primer intento por modificar la carta magna e incluir la posibilidad de "reelección continua" para el presidente.

No es que haya renunciado a sus faraónicos proyectos socialistas, como el control de sectores estratégicos o una ambiciosa diplomacia internacional lubricada con generosos acuerdos energéticos, sino que parece consciente de las limitaciones que impone el complejo cuadro económico y el posible impacto en su popularidad.

El desplome de los precios del crudo -principal fuente de ingresos del país- amenaza además su amplio programa de ayudas sociales en educación, salud y alimentos que han sostenido su popularidad; mientras el ingreso real de la población comenzó a ceder en el 2008 devorado por una inflación desbocada.

"El queda libre de ser reelegido, sigue controlando el poder y las instituciones, pero queda más preso que nunca de la conexión popular, porque de eso depende que pueda materializar lo que le entregaron el domingo", dijo Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis.

Nuevos horizontes
No es nueva su promesa de atacar los problemas que azotan día a día a los ciudadanos para luego seguir impulsando una agenda más ideológica que práctica, centrada en vender las bondades del socialismo atacando a la "oligarquía opositora" y al "imperio estadounidense".

El propio Chávez aseguró que se avecina una etapa de consolidación, a la espera de una recuperación económica que le permita impulsar su agenda más radical.

Hasta entonces, utilizará las reservas internacionales y fondos estatales acumulados durante los últimos años de boom petrolero para sostener el gasto público -y su popularidad- para construir escuelas, clínicas y supermercados subsidiados para los sectores más pobres del rico país socio de la OPEP.

"Estaremos en muchas mejores condiciones a partir del 2010 para continuar abriendo nuevos horizontes", dijo el gobernante, de 54 años, quien no perdió la oportunidad de dedicar parte del triunfo a su amigo y aliado cubano Fidel Castro.

Analistas esperan que el mandatario impulse un "socialismo de baja intensidad" a nivel microeconómico, distribuyendo tierras, trasvasando de recursos a grupos comunitarios y expropiando empresas locales en sectores críticos para el Gobierno como alimentación, construcción o salud.

"El Gobierno cruzará los dedos a la espera de que los precios del crudo se recuperen mientras seguirá con la idea de crear una economía socialista para ir suplantando al sector privado, identificado como enemigo", dijo Luis Pedro España, director del Centro de Estudios Socioeconómicos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Sin embargo, analistas dudan de cómo enfrentará el reto macroeconómico luego de que ha descartado en numerosas oportunidades una devaluación, que expertos aseguran indispensable para evitar una crisis fiscal a pesar del impacto fatal que tendría esa medida en los precios al consumidor.

En su camino a la reelección, la criminalidad que deja miles de muertos cada año, una rampante corrupción que se percibe en la administración y la ineficiencia que retrasa una y otra vez los planes de Gobierno son un reto para concretar el sueño de seguir en el poder al menos otra década más.

 

 

 

Reuters/Dinero

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