| 7/18/2012 7:00:00 PM

Top Gun

Airbus y Boeing se enfrentan este año en la batalla más dura de la última década. La rentabilidad del negocio tambalea.

El pasado 12 de julio, United-Continental, la mayor aerolínea estadounidense, anunció un pedido de 150 aviones Boeing 737, por valor de US$14.700 millones, que serán entregados en un plazo que se extiende hasta 2022.

Por los mismos días, la fabricante Airbus, archirrival de Boeing, logró compromisos para compras de aviones por US$16.900 millones en la feria aeronáutica de Farnborough, Reino Unido, que incluyen órdenes de compras por 54 aviones y memorandos de entendimiento para otras 61 aeronaves.

De hecho, según un informe de The Wall Street Journal, las proyecciones de producción de aeronaves para este año superan las 1.162 unidades, de las cuales 570 son de Airbus y 592 de Boeing.

El informe señala que las aerolíneas están deseosas de reemplazar sus flotas con aviones que consumen menos combustible y de expandirse en los mercados emergentes, pero algunos ejecutivos advierten que la producción excesiva perjudica los valores de modelos viejos y los precios de alquiler de ciertas aeronaves.

En los últimos años, Airbus y Boeing han sido el centro de atención de la industria aeronáutica: por un lado, han protagonizado crisis costosas relacionadas con el desarrollo de nuevas aeronaves; por otro, han entregado muchos de sus pedidos con años de demora, al tiempo que los inversionistas han visto cómo los proyectos para lograr mayores rentabilidades y eficiencias se han ‘comido’ el efectivo y no han generado utilidades.

Así, estos fabricantes ya se la están jugando y están replanteando el modelo. Por ejemplo, en términos de producción, buscan llevar a un punto medio la subcontratación –que ha sido el eje de los últimos años–, con la fabricación centralizada que operó hace algunas décadas, de tal manera que no pierdan el control de las operaciones, como ha venido sucediendo recientemente.

Por ejemplo, Airbus, la primera semana de julio anunció la construcción de una fábrica de US$600 millones en el estado de Alabama que ensamblará modelos más pequeños del A320. Precisamente, este tipo de modelos es el que tiene hoy mayor demanda y se apoyará en sus ventas récord para compensar la carga financiera de otros modelos más grandes, incluyendo el A350.

Sin embargo, la estrategia llega en un momento complejo de la economía mundial, cuando aún no se sabe cómo puede responder la demanda de aviones y la capacidad de financiamiento de los fabricantes para atender estos pedidos récord. Incluso, ya se están dando enfrentamientos entre las empresas. El fin de semana anterior, Fabrice Bregier, presidente ejecutivo de Airbus, señaló que Boeing está propiciando una guerra de precios en algunos de sus modelos –como el 737 Max– para quitarle mercado al Airbus A320neo.

En medio de esta competencia para asegurar nuevos y millonarios contratos, las empresas tendrán que caminar por una delgada línea entre la generación de caja y no sobredimensionar el parque de aeronaves en diferentes regiones del mundo. Un reto gigantesco en momentos de dificultad.
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