| 4/26/2011 6:50:00 AM

Todo para cumplir

Las carreteras de acceso a la finca de Agrícola don Eusebio quedaron cuatro metros bajo el agua. Con todo, no han incumplido sus entregas ni en una caja. Un símbolo de tesón empresario en medio de la ola de lluvias que golpea a Colombia.

La temporada de madres. Así llaman los floricultores a dos semanas del año en las que, junto con la época de San Valentín, se cosecha y se entrega la mayor cantidad de flores colombianas.

En la temporada de este año, las lluvias sin antecedentes, tienen a los productores en problemas tremendamente serios. Algunos floricultores de la Sabana de Bogotá perdieron completamente sus invernaderos, otros, parte de su producción justo en el pico de la temporada.

Un caso singular es el de Agrícola don Eusebio, una empresa que tiene una finca con 17 hectáreas bajo invernadero, en un lugar ubicado a 20 kilómetros al norte de Bogotá, entre la finca presidencial de Hatogrande y el club Guaymaral.

La explotación quedó literalmente en una isla, rodeada de agua de las inundaciones del río Bogotá. Las vías desaparecieron. “La carretera de acceso para las personas y los insumos quedó bajo cuatro metros de agua”, dice Luis Fernando Nieto, gerente de la empresa.

En la semana pasada y esta la finca tiene que cumplir con pedidos de exportación fuertes. Entre el lunes y el sábado de esta, deben despachar 450.000 tallos de claveles, 180.000 de miniclaveles y 90.000 de rosa.

Sin embargo, el jueves anterior las inundaciones ya habían puesto la carretera a un metro bajo el agua. “Hicimos puentes con andamios”, dice el gerente, pero el viernes ya no se podían usar.

Para cumplir con sus despachos, el viernes de Semana Santa compraron en la represa del Tominé, a 20 kilómetros de su sede, dos lanchas con las que empezaron a mover personas, insumos y producto en una operación que empieza a la madrugada y termina al anochecer.

Hoy con tres lanchas, en un proceso que se toma 40 minutos, entran a los 250 empleados de la plantación. Luego transportan insumos hasta el medio día. Entre las doce y las tres de la tarde, sacan cajas de flores de exportación. A las tres, de nuevo sacan los empleados y luego hasta las 5 de la tarde, los últimos despachos de flores.

En los 20 años de operación de Agrícola don Eusebio, nunca había ocurrido algo similar. “Hace 30 años se inundó la Sabana, pero en esa época no había cultivos acá. Y algo de esa magnitud, nunca”, afirma.

Saben que el agua no llegará hasta sus invernaderos, pero tuvieron que cambiar completamente su logística para aguantar, en esa especie de fortaleza defendida de la naturaleza, lo que piensan que pueden ser otros cuatro meses mientras ceden las inundaciones. “Hasta ahora no hemos cancelado el envío de ni una sola caja”, dice. Pero el trabajo ha sido frenético. Desde la construcción de puentes y muelles hasta la consecución de lanchas y chalecos salvavidas. Todo para cumplir.

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