| 2/1/2012 6:00:00 PM

A toda tela

Fabricato se está reencauchando y ahora le coquetea a grandes marcas internacionales como Levi’s.

Fabricato fue uno de los grandes protagonistas del año pasado: el fondo Global Emerging Market Limited acordó la compra de 19,9% de la textilera a un grupo de accionistas colombianos por $130.000 millones y, además, su acción fue protagonista en el mercado de valores.

Pero no fueron las únicas movidas. La empresa empezó a ajustarse y diseñó un nuevo modelo de negocios para aprovechar mejor el tratado de libre comercio con Estados Unidos. Fabricato tiene una particularidad frente a ese mercado, pues no exporta directamente sus telas como sí lo hace a otros destinos como Perú, Ecuador, México, Venezuela y algunos nichos de alto valor en Europa. Esto la lleva a mantener una estrecha relación con los fabricantes locales de prendas que producen para marcas internacionales, de tal manera que esas confecciones garanticen el origen.

¿Cómo es el modelo?

En el pasado, la relación era solo entre las marcas y los productores, y de lado quedaban los proveedores de insumos, como en este caso la tela. “Hoy, las grandes marcas mundiales quieren estar muy cerca de las textileras, una circunstancia que no ha sido tradicional, y buscan mantener una relación más estrecha, lo que permite hacer nuevos desarrollos de producto, más inmediatos. Así, se abren posibilidades para generar mayores diferenciaciones de producto”, explica Juan Carlos Cadavid, presidente de la compañía.

Bajo este modelo, Fabricato desarrolló un proyecto conjunto con Levi’s y la firma confeccionista colombiana CI Jeans. Según Cadavid, este acercamiento le permitió a la textilera producir un índigo antibacterial y de repelencia a la suciedad. “Es un ejemplo del nuevo modelo de negocio y de producto que hay que buscar en la transformación que queremos.”, dice.

La apuesta apenas empieza y dentro de sus ingresos este modelo pesa solo el 3% hasta ahora. Sin embargo, el potencial es alto si se tiene en cuenta que uno de los temas para ajustar en la implementación del tratado es la acumulación de origen, que se refiere a la posibilidad de que textileros colombianos provean este insumo a los confeccionistas de otros países o zonas geográficas con los que Estados Unidos ya tiene acuerdos comerciales.

Este esfuerzo llegó en un momento complejo para la textilera, cuando las importaciones de tela y de prendas venían creciendo, en buena medida por la política de reducción de aranceles y el comportamiento del dólar. Pero, además, cuando enfrentaba una complicada coyuntura en el precio del algodón, que desde 2010 registra incremento de precios y alcanzó a llegar, en marzo de 2011, a US$2,25 por libra –más de 200% del precio promedio–, a lo que se sumó una expectativa de escasez.

Este escenario llevó a Fabricato, al igual que a otras textileras, a comprar grandes volúmenes para aprovisionarse. Sin embargo, en julio de 2011 el precio se derrumbó y se situó en US$1 por libra. “Este hecho dejó a muchas compañías con algodón comprado a un alto costo y el mercado experimentando precios a la baja de la materia prima”, explica Cadavid. Parte de este aumento se logró trasladar a los precios finales, lo que reflejó el incremento en ventas de 10% al final del año, aunque no así en sus volúmenes.

Ahora tendrá que acelerar su estrategia para ganar más rentabilidad y poder enfrentar con éxito estas coyunturas.
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