| 4/2/2008 12:00:00 AM

Tensión comercial no amaina

A pesar del abrazo de reconciliación entre los presidentes de Colombia y Venezuela, la tensión en el mercado binacional sigue latente. Aumenta la desconfianza y persiste la incertidumbre.

 
Muy a pesar del abrazo y el apretón de manos como señal de reconciliación entre los presidentes de Colombia y Venezuela en la cumbre de Río, la tensión en el mercado binacional sigue latente, aumenta la desconfianza y persiste la incertidumbre.

Voces autorizadas afirman que desde el día siguiente a la cumbre realizada en República Dominicana, la situación política sigue siendo delicada.

Actualmente hay preocupación entre los exportadores colombianos porque el vecino país está exigiendo todo tipo de controles y regulaciones en el mercado internacional, golpeando fuertemente las ventas de la industria venezolana y la credibilidad en ese mercado, pues se vienen los incumplimientos o las demoras en los tiempos de entrega.

Cabe anotar que el asunto deprime al sector real de la economía pues en el primer bimestre de 2008 el crecimiento de las exportaciones a Venezuela fue del 110 %, ritmo que cayó con los desencuentros presidenciales en la región tras la muerte del comandante guerrillero, mas conocido con el alias de Raúl Reyes.

La Cámara de Comercio Colombo Venezolana, precisa que lamentablemente el incidente con el vecino demuestra que resulta difícil separar el entorno económico del político.

La presidenta de la Cámara, María Luisa Chiappe aseguró que ahora lo que viene con Venezuela es un comercio que no dejará de existir por el factor frontera y por la condición de abastecimiento que el vecino tiene con Colombia, pero advirtió que dicho intercambio no está exento de riesgos.

“Esperamos que la reconciliación entre los dos países sea duradera y estable pero también avizoramos en el escenario político varios apuros que pueden golear el comercio. De todas maneras el mercado sigue fluyendo y lo cierto es que el mercado de Venezuela es insustituible”, anotó la señora Chiappe.

Los riesgos
La Cámara explica que actualmente hay problemas serios en el comercio con Venezuela.
El problema con las importaciones no es nuevo porque se trata de la licencia previa que impuso el gobierno del presidente Chávez a las importaciones de todos los países con el objeto de proteger su producción doméstica. Es una expresión de la famosa política de desarrollo endógeno que se conoció desde 2006.

En ese año salieron unos listados con los productos que estarían sujetos a dicho permiso y los que no.

La licencia previa obliga al comprador en Venezuela a tener un certificado en el que se diga si hay producción insuficiente, con lo cual se autoriza la importación. El gobierno venezolano ha diseñado listas de productos que requieren ese procedimiento.

Los productos de consumo esencial como los alimentos y los medicamentos están exentos de todo el procedimiento.

“Todo esto implica más demora, más tramites y la presentación de documentos a las autoridades venezolanas para obtener el certificado. También genera inquietud en los exportadores porque a mayor demora en la aprobación de las divisas mas expuestos están a cambios que los pueda perjudicar”, explicó Chiappe.

La medida tiene penando a varios sectores productivos entre ellos a textiles, confecciones, calzado y manufacturas en cuero que entraron al listado de no indispensables desde comienzos de marzo.

El problema más complicado está por el lado de las exportaciones que hace Venezuela hacia Colombia, porque suspendieron parcialmente las expediciones de los certificados de origen. Sin esa certificación, no se puede vender en Colombia.

Los productos afectados son, entre otros, laminados de acero, cables de acero, productos para el sector eléctrico colombiano, equipos de refrigeración, de cocina, petroquímica, aluminio y maderas.

El futuro
El futuro del intercambio está básicamente atado a lo que pase con el precio internacional del petróleo y en ese frente hay que ser optimistas porque sigue siendo más fuerte la demanda de crudo que la oferta.

El comportamiento de las exportaciones hacia Venezuela podría tener un comportamiento igual al del cierre de 2007 cuando mostró ventas récord por valor de US$5.000 millones, empero hay que advertir que la coyuntura política hace que el optimismo baje.

“Si sigue repuntando el precio del petróleo con seguridad habrá más liquidez en Venezuela y con ello aumentará la demanda de bienes y servicios colombianos. Pero si políticamente algo sucede, las cosas se complican en el frente económico”, sentenció la presidenta de la cámara Colombo venezolana.

Otro aspecto que preocupa es la posibilidad que Venezuela devalúe su tasa de cambio, con lo cual se reduciría la rentabilidad de las exportaciones a ese país. Esto no parece que ocurra antes de las elecciones de noviembre.

“El empresariado colombiano se la juega por Venezuela, tiene una visión de largo plazo y sabe que ese mercado no se puede acabar. En Colombia se ve al hermano país como el mejor destino para las exportaciones y para la inversión a pesar las vicisitudes políticas y de los cambios normativos”, concluyó.


Por Germán Enrique Núñez


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