| 9/30/2009 12:00:00 AM

Soat de motocicletas: esto no marcha

La accidentalidad elevada de las motos está desbalanceando notablemente las finanzas del Soat. Algunos motociclistas deberían pagar casi 50% más de lo que les cuesta ese seguro hoy ¿Qué hacer?

Uno de cada tres muertos y la mitad de los heridos graves de los 92.475 accidentes de tránsito que se han presentado este año hasta julio han sido de ocupantes de motos. Esa escalofriante estadística del Fondo de Prevención Vial muestra que el riesgo de recibir una lesión seria o la muerte en uno de estos vehículos es importante.

A final del año pasado se habían registrado cerca de 1.300 muertes y 13.000 heridos en accidentes de tránsito en los que se involucraban motos.

Pero además del enorme costo en la pérdida de vidas y en lesiones, la accidentalidad de los motociclistas está generando un problema financiero en el sistema de aseguramiento de vehículos que se podría tasar en los miles de millones de pesos.

Con ese nivel de accidentalidad, una moto debería pagar según cálculos de la agremiación de aseguradores, Fasecolda, una prima de $205.000 anuales por su Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, SOAT. Esta suma parecería desproporcionada porque equivaldría al 7% del costo de una moto promedio en el país y no estaría muy lejos del valor que se pagaría por un Mercedes C180 nuevo.

Sin embargo, esa es la realidad matemática. Para cubrir su riesgo plenamente es lo que deberían cancelar. Son sumas y restas incontrovertibles. Pero ¿por qué pagan sustancialmente menos? Con los cálculos de Fasecolda, una moto en promedio paga un SOAT de $129.200 al año.

Esto ocurre porque los demás vehículos pagan una suma superior a lo que deberían para subsidiar el costo de la prima de las motocicletas. Esto se ha convertido en un problema financiero en la medida en que las ventas de motos las han convertido en una porción cada vez más importante del parque automotor del país.

En septiembre de 2004, las motos eran el 30% del total de vehículos y hoy son el 42%. Esto quiere decir que hay cada vez una porción mayor de vehículos que deben recibir el subsidio y una menor que los genere.

Los costos de atención de lesionados en motos son enormes. “Más de 350.000 personas fueron atendidas en 2008 con cargo a las pólizas de motocicletas con lesiones que iban desde raspaduras hasta trauma complejo. Cerca de 469.000 fueron atendidas por el SOAT en ese año”, le dijo a dinero.com Ricardo Gaviria de la Cámara del SOAT de Fasecolda. Con esto, el 75% de las víctimas de accidentes de tránsito que debieron recibir atención médica fueron atendidas con cargo a una póliza de moto.

La atención comienza con el traslado en ambulancia desde el sitio del accidente y el cuidado médico inmediato hasta una suma cercana a los $9,5 millones. Pero si además resulta con una incapacidad permanente o muere, la familia recibe una indemnización y un dinero para cubrir gastos funerarios.

“Cerca de 1.200 personas al año resultan con incapacidad permanente y el grueso de las indemnizaciones para ellos se paga con cargo al Soat”, explica Ricardo Gaviria.

Hay un argumento que atenúa este comentario. la Asociación Nacional de Empresarios, Andi dice que los vehículos de cuatro ruedas ocasionan accidentes de mayor severidad. Los automóviles y los vehículos de transporte masivo, asegura, generalmente llevan un conductor y varios pasajeros y sus accidentes generan mayores costos por daños, lesionados y muertos.

Sin embargo, de nuevo, los porcentajes parecen jugar en contra de las motocicletas. “El 84,6% de los siniestros del SOAT son de cubrimiento de gastos médicos. De esa parte, el 63% fueron cubiertos con pólizas de motos”, dice el experto.

Entonces ¿qué se debe hacer?
Una posibilidad podría ser la de cambiar completamente el sistema de aseguramiento. En Colombia el régimen del SOAT es solidario. Así se estableció desde hace 22 años cuando se implantó.

El sistema, como lo señala Fasecolda, en un estudio reciente, permite la atención de todas las personas que se ven afectados por accidentes de tránsito, “buscando que aquellos con mayor vulnerabilidad estén protegidos y que los estratos con mayor capacidad de pago subsidien, en alguna medida, a aquellos mas pobres”.

El esquema favorece entonces la existencia de subsidios entre grupos. “Estos subsidios corren a cargo de los propietarios de los vehículos que causan accidentes de transito de mayor severidad a favor de aquellos que representan menor severidad en los accidentes”, destaca Fasecolda.

Una fórmula para hacer desaparecer el desequilibrio estaría en moverse hacia sistemas como el brasilero, en el cual cada clase de vehículo tiene una tarifa sin subsidio, o hacia otros más complejos como el de Argentina y España, en los que el pago sólo se hace cuando se demuestra la culpa de uno de los involucrados en el accidente.

Posiblemente esa no sea una opción interesante ni viable políticamente. Entonces, si se trata de conservar el sistema solidario, se deberían atender consejos como el del presidente de Liberty Seguros, Mauricio García, que recurre a una combinación de varias soluciones.

De un lado, recomienda disminuir al menos una porción del subsidio. "En la medida en que se desmonten los subsidios la gente se vuelve más cuidadosa”, señala. ¿Qué tanto sería la disminución? Habría que verlo. Lo cierto es que según las estimaciones de Liberty, la tarifa de SOAT para las motos debería aumentar 45% para cubrir completamente su propio riesgo. De modo que cualquier aumento hasta ese límite mejoraría la situación.

La brecha se ha venido recortando paulatinamente, pero aún no es suficiente. “El ministerio de Hacienda ha venido haciendo eso poco a poco lo que pasa es que todavía falta mucho”, sostiene el ejecutivo.

Pero hay un elemento importante en este asunto. Cualquier modificación debería ser diferente para tipos distintos de motos. “Las que se usan en el pueblo, por la familia, son muy distintas a las que se usan para repartir pizzas a domicilio. Las de reparto son el problema”, explica.

Así, se le debería cobrar sustancialmente más a las motos de reparto que a las de transporte familiar y más a las de ciudades congestionadas que a las de regiones menos acosadas por el tránsito.

Pero sugiere además que el aumento de tarifas se complemente con una mejor reglamentación para el tránsito de motos y con educación. En muchos casos no está clara la regulación para estos vehículos, o las personas las desconocen. “No se sabe si deben ir por un lado o si pueden pasar por cualquier lugar”, ilustra coloquialmente el presidente de Liberty.

Pero además se requiere de más educación. En las condiciones actuales, dice, cualquier persona puede ir a un almacén, comprar una moto y salir con ella sin ninguna capacitación en su manejo. “Todo accidente (de motos) ocurre por la interacción de varias causas, pero entre las más frecuentes están la conducción bajo efectos de alcohol, el exceso de velocidad, y la falta de pericia al conducir”, dice un informe del Fondo de Prevención Vial.

Quizás con una combinación de todos estos elementos, tarifas un poco más elevadas para los grupos de mayor riesgo, educación y prevención, para todos los motociclistas, las calles serían más tranquilas y las finanzas de los propietarios de algunas motos y de los vehículos mejores. Pero, naturalmente, lo más importante, Colombia se podría ahorrar las muertes y las lesiones que se producen en estos accidentes que en alguna medida se pueden evitar.

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