| 3/6/2007 12:00:00 AM

Se venden más ventiladores

Los bogotanos, acostumbrados a días fríos o lluviosos, se sorprendieron con las altas temperaturas de comienzos de año y algunos debieron tomar medidas inusuales, como comprar ventiladores.

Una mujer vestida de gris, de unos 40 años, entra a una tienda de electrodomésticos:
-Buenas tardes, señor ¿tiene ventiladores?- pregunta al vendedor.
-Sí claro, sígame- le dice el asesor. Tras recorrer unos pasillos, llegan a la sección donde están varias marcas de ventiladores, entre ellas Samurai, Universal y Home Elements. Los precios varían entre $50.000 y $120.000. Después de una breve evaluación de marcas y precios, la señora toma uno de $76.900, paga y se va.

Lo anterior no tendría nada de raro si ocurriera en una ciudad de “tierra caliente”, pero la escena está sucediendo en Bogotá y lo cierto es que los capitalinos han tomado “medidas extremas” ante las temperaturas altas que se han presentado en la ciudad en los primeros tres meses del año, como consecuencia del fenómeno de “El Niño”.

Por el calentamiento del Océano Pacífico, nuevas temperaturas se han sentido en Bogotá y han obligado a sus habitantes a dejar las bufandas metidas en el fondo del cajón de la ropa, a no llevar sus abrigados sacos de lana para trasladarse durante el día en la ciudad.

Aumentó la demanda


Al tiempo que la temperatura subió este año en Bogotá, la venta de ventiladores aumentó en los almacenes especializados.

Óscar Fuquen, quien labora como coordinador de electrodomésticos en el almacén Alkosto de la avenida 68 de Bogotá, explica que la demanda se incrementó como consecuencia del calor experimentado por los bogotanos. Esto trajo como consecuencia un aumento en el valor del producto, debido a que no se presenta la suficiente oferta.

“Estos primeros tres meses del año se ha vendido un 12% de unidades más que en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, las ventas de ventiladores han estado un 25% más arriba este año”, señala Fuquen.

En un futuro, dice, esta dejaría de ser una curiosidad de este año y pasaría a convertirse en tendencia: “como van las cosas, debido a los informes sobre el calentamiento global, creo que Bogotá dejaría de ser una ciudad fría en temporadas y esto llevaría a la gente a comprar ventiladores y aires acondicionados para su hogar u oficina”, dice.

Otro que está satisfecho con las cifras de las ventas es el director del canal de servicio de Landers y Cía, Juan Guillermo Gómez, empresa que distribuye para Colombia la marca de electrodomésticos Universal. Según manifestó, mientras para Bogotá se venden unas 1.200 unidades al mes, este año la cifra se dobló y hasta el momento han vendido en la ciudad 2.400 ventiladores mensuales, desde que inició el año. “En toda Colombia se distribuyeron en los primeros tres meses 6.500 ventiladores. La ola de calor que se ha sentido en general en todo el territorio nacional obligó a la gente que no tenía un ventilador a comprar uno”, indica.

Según su apreciación, tan pronto pase la temporada seca, el nivel de ventas descenderá a su ritmo normal, pero apenas se acabe, en los meses de junio o julio, probablemente se incremente de nuevo la demanda de estos aparatos.

No aguantan el calor

Emilia Rodríguez, ama de casa que vive en Bogotá, dijo que las temperaturas sofocantes la obligaron a comprar este electrodoméstico. “El clima está muy raro, me acuerdo que el año pasado en esta fecha llovió mucho, todo cambia ahora y hay que comprar ventiladores. Es una locura”, manifestó.

Lo mismo tuvo que hacer Anita Pérez, una comerciante que comparó, averiguó precios y se llevó este electrodoméstico a la casa. “Normalmente uno lo compraba, pero para llevar a la finca que estaba en tierra caliente. Mientras uno está en la oficina no siente el calor, pero al llegar el fin de semana se siente la temperatura. Por eso tuve que comprar uno”, explica.

Dependiendo del almacén, un ventilador cuesta entre $70.000 a $185.000 y un aire acondicionado tiene un valor entre $450.000 a $1’700.000.

¿Qué pasó con el clima?

A los habitantes de Bogotá los tomó por sorpresa el inicio de la temporada seca de este año. Desde enero hasta lo corrido de marzo soportaron las intensas temperaturas en el día y el frío de siempre por las noches. Situación distinta a la del año pasado, cuando el común denominador fueron las intensas lluvias de enero y febrero y uno que otro día soleado.

Según Daniel Useche, ingeniero meteorológico del IDEAM (institución que estudia y da previsiones sobre el clima en el país), indicó que la temporada seca podría llegar a su fin en marzo: “de hecho ya se están viendo los primeros días opacos y algunas lluvias”, afirma.

En la ciudad, la temperatura máxima se registró el pasado 4 de febrero, cuando alcanzó los 23.9°C. Ese día, Bogotá estuvo a un grado de alcanzar la máxima temperatura registrada en su historia la cual fue de 24.9°C, en 1992, cuando el país sufrió el racionamiento de luz durante el gobierno de César Gaviria.

Ahora la amenaza es La Niña, es decir, las llegadas de las lluvias, aunque podría haber un cambio a clima seco en los meses de junio y julio. Para entonces, la gente que vive en Bogotá podría estar sacando de las cajas los ventiladores que hoy han comprado.


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