| 5/4/2011 8:00:00 AM

Se buscan lectores

La Feria del Libro de Bogotá es la oportunidad anual que tiene la industria editorial para revitalizar sus ventas, en un país de pocos lectores.

Durante los últimos 24 años, la Feria Internacional del Libro de Bogotá se ha convertido en la vitrina preferida por editoriales y escritores para presentar sus novedades literarias en Colombia. Gracias a su volumen de visitantes, a la calidad de expositores y a la cantidad de novedades que presenta, ha logrado posicionarse como la tercera más importante de América Latina, detrás de Buenos Aires y Guadalajara.

Tan solo este año, más de 500 editoriales, distribuidores y autores independientes aprovecharán esos trece días –entre el 4 y el 16 de mayo– para presentar en sociedad los libros y colecciones que ofrecerán en todo el país. A esto se une una programación con más de 700 eventos, entre conversatorios, congresos, seminarios y presentaciones culturales.

“Nuestra idea es abarcar a todos los actores de la cadena en la industria del libro. Para esto contaremos con actividades que comprenden encuentros de marketing, de lectura y de autores, hasta cátedras de pedagogía y foros de revistas”, comenta Enrique González Villa, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro.

Para esta edición, el evento además tendrá a Ecuador como país invitado, el cual presentará una extensa muestra de su literatura contemporánea, arte y cultura. Entre sus novedades, vendrá su presidente, Rafael Correa, quien aprovechará este espacio para lanzar un libro de su autoría sobre temas económicos.

Pero más allá de la promoción puntual de las nuevas obras, la Feria de Libro también ha servido para llamar la atención del poco apoyo que recibe la industria editorial por parte del Estado y del público en general. De hecho, estadísticas de la Cámara Colombiana del Libros muestran que los colombianos apenas leen 1,8 libros cada año, en promedio.

Gabriel Iriarte, director editorial de Norma, comenta que el principal reto de la industria editorial es ampliar su universo de lectores. “En Colombia todavía se lee muy poco en comparación con países como Argentina. Pero ese es un reto no solamente para la industria editorial sino también para los libreros, para el Estado y para las instituciones educativas a todo nivel”.

Para los expertos, la falta de acciones concretas del Estado y las enormes deficiencias del sistema educativo terminan por convertir a Colombia en un ‘país no lector’. “La gran tarea del gobierno es enseñarle a la gente a leer, a que comprenda los textos. Sin embargo, Colombia no invierte en cosas básicas para lograr este objetivo, como entregar los textos a las escuelas, como pasa en otros países”, dice González Villa.

A esto se suma el poco apoyo que reciben los escritores. Mientras que las primeras ediciones de autores principiantes suelen tener 500 ejemplares, las de los consagrados apenas superan 3.000 ejemplares en promedio. La idea de las editoriales es medir la respuesta del público, antes de hacer una apuesta más ambiciosa.

“Pocos escritores colombianos pueden vivir exclusivamente de la venta de sus libros. Por lo general, buscan ‘agregados’ para generar mejores ingresos, como llevar esas historias al cine y la televisión, o dictar conferencias”, concluye González Villa. Eso sí, existen excepciones a la regla, como el libro del secuestro de Ingrid Betancourt o uno de medicinas naturales de Santiago Rojas, que superaron 40.000 ejemplares.

 

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