| 3/27/2008 12:00:00 AM

RS en seguridad es un buen negocio

"Negocios, Responsabilidad Social Empresarial y Conflicto Armado’, organizado por la revista Dinero, la Embajada de Canadá y la Fundación Ideas para la Paz.

Más allá de la filantropía, la protección del medio ambiente, la buen voluntad y el acatamientos de la ley -entre otros factores-, las políticas de responsabilidad social, particularmente de aquellas empresas que operan en áreas de conflicto, deben estar en sincronía con un tema de respeto a los derechos humanos.

En este frente coincidieron los participantes del foro ‘Negocios, Responsabilidad Social Empresarial y Conflicto Armado’, organizado por la revista Dinero, la Embajada de Canadá y la Fundación Ideas para la Paz, realizado en el Hotel Tequendama.

De acuerdo con los foristas, aunque en una situación de conflicto el tema de la seguridad para garantizar una normal operación es esencialmente una responsabilidad del Estado, las compañías deben trabajar de manera concertada con el gobierno, otras organizaciones, la comunidad, e inclusive con algunas ONG para generar condiciones de protección de derechos humanos.

En tal sentido, frente a la implementación de políticas de Responsabilidad Social Empresarial, se concluyó que -ante todo- las organizaciones deben saber entender e interpretar el entorno en el que están para que, de esta manera, se logre un mayor efecto en términos de beneficio para la comunidad y los trabajadores, rentabilidad del negocio y trasparencia de las acciones que desarrollan en sus zonas de influencia.

Lo anterior es indispensable para minimizar lo que varios panelistas manifestaron en su exposición: que las zonas de conflicto armado las empresas enfrentan riesgos de seguridad que generan desafíos legales y éticos, tales como llegar a convertirse en cómplices de violaciones a los derechos humanos o del fortalecimiento de la ilegalidad.

Y uno de los factores que se hizo hincapié es la necesidad que las compañías establezcan controles de supervisión de las conductas de los contratistas y proveedores antes el riesgo de verse involucradas en situaciones de violación de Derechos Humanos a través de terceros.

En ese orden de ideas, se planteó que la responsabilidad no solo se debe circunscribir al cumplimiento de las leyes laborales, sino también adquirir una postura más proactiva frente al tema de la violencia en las zonas de conflicto: que se refleje esencialmente en la denuncia ante las autoridades de conductas delictivas que los afecte en su negocio, como es el caso de la extorsión.

Lo anterior está ligado con la construcción de uno de los principales activos de las organizaciones de hoy: su reputación. Allí es donde la Responsabilidad Social Empresarial juega un papel relevante.

Precisamente en una de las exposiciones se estableció que las empresas exitosas en RSE les va bien en el mercado en la medida que los consumidores premian a quien es socialmente responsable.

Eso es algo que entienden bien, especialmente, las multinacionales –que son las que llevan más tiempo trabajando en el asunto-, quienes tienen claro que este es un medio idóneo para lograr sostenibilidad en el negocio.

Así, la conclusión de los participantes coincidió con el planteamiento inicial del foro que establecía que hacer “negocios con una clara política de Responsabilidad Social Empresarial en seguridad y derechos humanos puede ser su mejor negocio”.

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