| 11/15/2005 12:00:00 AM

Rebelión contra el gobierno de Internet

Como se ha venido escuchando, existen voces que piden democracia o división. Buscan que administración de la red pase de manos estadounidenses a un ente global.

La segunda fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) tendrá lugar en Túnez la semana próxima. Es difícil ocultar que para muchas de las naciones que se harán presentes, esta cumbre será el mejor momento para cobrarle a Estados Unidos el fracaso de la primera cumbre, realizada en Ginebra hace dos años, en la que se dio prelación a la lucha contra la brecha digital.

A la Fase de Ginebra de la CMSI asistieron cerca de 50 jefes de Estado o Gobierno y Vicepresidentes, 82 Ministros y 26 Viceministros y jefes de Delegación de 175 países, así como representantes de organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil, que proporcionaron apoyo político a la Declaración de Principios y el Plan de Acción que se aprobaron el 12 de diciembre de 2003.

En ese momento, en la euforia del inédito encuentro se creyó lo que de hecho se cree en toda clase de cumbres: que el papel es mágico. Se firmaron acuerdos y se estamparos sellos sobre proyectos, pero en realidad ninguno se llevó a cabo, y luego de dos años, la brecha digital no tiene freno.

Tal fracaso se le achaca a Estados Unidos pues no quiso respaldar ciertas ideas, como adelantar investigación de redes y desarrollo de nuevas tecnologías con naciones emergentes, de forma que pudieran migrarlas rápidamente a sus sistemas. Razones de seguridad fueron motivo para la negativa.

Pero ahora es el gobierno de Internet, que está de forma casi exclusiva en manos de Estados Unidos, lo que inquieta a varias naciones ricas y subdesarrolladas en busca de poder aprovechar las oportunidades que ofrece la red.

Apuntando a este hecho y con la consigna de cambio de gobierno para mejorar los costos de inclusión a los países en vía de desarrollo, a la par de motivos no tan santos como lograrlo para mejorar la competitividad de industrias de movilidad en Europa o Asia, la reunión de Túnez entre el 16 y el 18 ya está ardiendo, incluso desde las reuniones preparatorias de este fin de semana.

Como se ha venido escuchando, existen voces que piden democracia o división. Y se refieren a que la gobernanza (gobierno corporativo) de Internet debe pasar de manos de Estados Unidos a un ente global, idealmente dentro de la ONU.

Pero ahí fue Troya, los estadounidenses no van a soltar el cofre sin chistar, y los europeos, principalmente, amenazan con cisma si no se llega a un acuerdo que les permita gobernar también la asignación de direcciones y dominios, lo que secundan países como China, Brasil, Rusia o Arabia Saudita, que incluso proponen ir más allá.

Por ahora, la gestión de Internet está a cargo de la Corporación para la Asignación de Nombres y Números de dominio en Internet (ICANN), un organismo privado constituido en 1988 y que está bajo la competencia del Departamento de Comercio estadounidense, sistema que las autoridades de Washington quieren mantener.

Por su parte, la Unión Europea (UE) aboga por un sistema que sea gestionado por el sector privado y que debe estar en un punto medio entre la postura americana y la que defienden países como China y Brasil, que quieren mecanismos de control gubernamental oficiales.

Estados Unidos no piensa abandonar su control "pase lo que pase en la Cumbre", según Teresa Swinehart, una de las dirigentes de la Corporación para la Asignación de Nombres y Números de Internet (ICANN), en declaraciones a medios internacionales.

La UE considera una prioridad el lograr un acuerdo sobre esta cuestión, en especial sobre la seguridad y estabilidad de Internet, pues de los contrario se empujaría a buscar una división regional de la red lo que acabaría con su naturaleza como red sin fronteras.

La que distancia a los europeos de la posición estadounidense, es que estos últimos consideran que la mejor forma de garantizar tal y estabilidad seguridad es con el sistema actual, mientras que la UE y otros países opinan que se necesita la implicación de otros gobiernos, especialmente en los que se refiere a sus propias infraestructuras.

Por ejemplo, se señala que "existe una distribución desigual en los costos de acceso. "Los proveedores de servicios de Internet (ISP) basados en países que están alejados de las redes centrales de Internet, en particular en los países en desarrollo, tienen que sufragar el costo completo de los circuitos internacionales", como ha dicho el Comité Directivo de Internet Brasil. Esto significa que los usuarios finales deben abonar altas sumas por los servicios de acceso, en contra de lo que ocurre en Estados Unidos. Por ello, falta un mecanismo mundial de gobernanza de Internet adecuado y efectivo para resolver el asunto.

Ante las diversas posiciones, incluso políticos ya se dejan oír. Un senador estadounidense justificó recientemente la continuación del control de Internet por parte del gobierno de su país, al decir que "Estados Unidos ocupa una posición única en el mundo para proteger los principios fundamentales de prensa libre y de libertad de expresión, que han permitido que Internet prospere". El mismo argumento podría utilizarse con igual eficacia en los debates sobre gobernanza global, para asumir el control de entidades de la ONU, o para dejarlas fuera de juego, dicen los proponentes de un nuevo gobierno.

Para complementar el argumento de los proponentes de un cambio, están estudios de la ONU que muestran que, aunque es un asunto de gran complejidad, la forma en que se administra y regula la asignación de direcciones y dominios para habitar Internet afecta en gran medida a cuestiones clave como la distribución equitativa de recursos para mejorar la conectividad desde ciertas regiones, el acceso universal y el multilingüismo, entre otros.

La preocupación también nace por razones históricas, pues hay un desequilibrio en la distribución de direcciones IP. La cuestión ya se abordó en los registros regionales de Internet (RIR). Al hacerse la transición a las versiones de IP, algunos países consideran que las políticas de asignación de direcciones deberían garantizar un acceso equilibrado a los recursos con arreglo a una distribución geográfica, contrario a como se ha venido haciendo, lo que ocasiona mayores costos por un lugar a países como Colombia, Brasil y más a naciones como Paraguay.

Lo cierto es que en un mundo cada vez más globalizado y en el que las redes de comunicación, Internet como la principal de ellas, tienen una importancia estratégica, su control permite a quien lo ejerce una supremacía estratégica decisiva en el planeta. Igual que en el siglo XIX el control de las vías de navegación mundiales supuso que Inglaterra disfrutara los beneficios de la dominación geográfica. Por eso lo que buscan los europeos y las naciones emergentes es globalizar una herramienta de control que además, es un mecanismo de desarrollo.

También se propone la creación de un foro internacional en el que participarían los principales actores vinculados al desarrollo de Internet, como son la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos, y que serviría como espacio de debate, análisis y recomendaciones.

La primera fase de la CMSI en Ginebra consiguió algunas medidas para potenciar el desarrollo de las nuevas tecnologías, especialmente entre los países pobres y eliminar así la llamada 'brecha digital', que separa cada vez más a los países industrializados y en desarrollo.

En la cumbre de Túnez se revisará cómo van los trabajos en esos puntos, pero como adelantamos al inicio de este análisis, no se ha avanzado casi nada para alcanzar esos objetivos, entre los que se encontraban, por ejemplo, que en 2015 todos los hogares del mundo tengan al menos acceso a un teléfono, lo que requeriría una inversión de unos US$300.000 millones.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?