| 8/5/2005 12:00:00 AM

Que no nos deje el bus

Rápidamente las direcciones disponibles en Internet se agotan. La solución se llama IPv6, un nuevo protocolo al cual hay que migrar. Es también una oportunidad barata de innovación para las empresas.

No es nuevo decir que cada día son más los usuarios de Internet en Colombia, y que muchos de estos son empresas que ven en la red la oportunidad de abrir mercados, mejorar su competitividad basados en los menores costos de comunicaciones gracias a la red, además de mejorar sus procesos y servicios acortando distancias con sus socios, proveedores y clientes.



Al igual que en el país ahora, desde hace mucho más tiempo en otras latitudes estos objetivos han hecho de Internet más que la autopista, el universo de la información. Este crecimiento se evidencia en que hace poco más de un lustro las 4.200 millones direcciones públicas IP (Internet Protocol) disponibles, una oferta que se pensó como suficiente para el volumen de usuarios que existirían, ya está agotada. Bueno, quedan algunos espacios, pero la evolución de la computación ubicua (pervasive computing) hace que el actual protocolo IPv4 deba evolucionar.



Es entonces cuando se estructuró una nueva lógica de direccionamiento en Internet que ampliará el espacio de ubicación dentro de la red y es el protocolo IPv6.



En primer lugar hay que aclarar términos. Cuando hablamos de IP, hablamos del protocolo sobre el que se hacen correr los paquetes de contenido en Internet; lógicamente para que lleguen a algún lugar deben tener un dirección de destino y esa es la que tienen los dominios detrás. Es decir, el dominio Dinero.com tiene una dirección IP así: 192.168.1.122. La mejor forma de entenderlo es un símil con una persona cualquiera: tiene un nombre(dominio), Alejandro Méndez, pero para los sistemas de identificación y bases de datos es un número, por ejemplo el de su cédula de ciudadanía(dirección IP).



Y resulta que en el IPv4 actual esos números de identidad se agotaron, así que se debe cambiar la forma de llamar lo que existe, en este caso lo que habita y habitará, en el universo Internet.



De otro lado, los desarrollos de conectividad han hecho converger los lenguajes de comunicación de las máquinas, y cada vez son más los contenidos que se movilizan por IP y con ello los usuarios de red, que ya no son solo pc's, servidores o sitios web, sino teléfonos y PDA's. Esto es lo que se conoce como computación ubicua, pues es tecnología presente en cada espacio y actividad cotidiana del ser humano.



Con estos antecedentes es fácil entender por qué llegó la era IPv6. En esta nueva versión del protocolo de Internet, las direcciones ya no serán de 32 bits como en IPv4, sino que podrán soportar hasta 128bits. Por lo que ya no hablamos de miles de millones de direcciones posibles, sino de 1.000 sixtillones. Difícil imaginárselo, pero con una calculadora científica se simplifica. De verdad son muchas.



Pero además de acabar con el problema de direccionamiento, IPv6 proveerá mejoras en seguridad, movilidad y la agregación de aplicaciones y máquinas.



En seguridad, la evolución de IP soluciona lo que en IPv4 eran claras, muy conocidas y vividas fallas de seguridad que permitían el ingreso de intrusos espías o incluso ladrones de identidad y saboteadores de dominios.



En movilidad, IPv6 significa la oportunidad de que cada sitio web, empresa, persona, máquina (PDA, teléfono móvil, televisor, nevera, licuadora...) tenga su propia dirección pública y puedan interactuar o ser administradas fácilmente en el universo de Internet.



En agregación, el paso a un nuevo protocolo simplifica la configuración de redes y el enrutamiento de dispositivos en ellas. El famoso "plug and play" será posible sin mayores problemas con las características de autoconfiguración de IPv6.



La vida real



Lo más importante de esta evolución a IPv6 es su impacto en la vida cotidiana. Impacto que se desprende de las posibilidades de innovación que ahora podrán tener más fácil y más barato las empresas, como lo ha dicho Jordi Palet, líder europeo de migración y desarrollo hacia el nuevo protocolo.



Palet, quien estuvo en enero en Colombia, es el evangelizador por el mundo que viene impulsando el trabajo hacia IPv6. El viene hablando de la competitividad que pueden ganar los países y sobre todo sus pequeñas empresas, si empiezan a invertir en la capacitación de ingenieros y usuarios sobre el nuevo protocolo, pues de esta forma se pueden saltar ciertas lagunas que por tiempo y costos nacen y crecen en los desarrollos sobre IPv4. Al encaminarse en IPv6 para crear desarrollos desde ahora, se pueden conseguir avances y eficiencias que retornaran en productividad y competitividad en el corto plazo. No se tapan "huecos tecnológicos, sino que se innova sin mayores costos", ha dicho Palet.



En relación a usos en la cotidianidad que solo son posibles sobre IPv6 , Japón lleva la delantera mundial en adopción comercial y desarrollo. Sobre redes inalámbricas, los nipones ya ha logrado redes que trabajan sin contraseña, solo se necesita la dirección que únicamente conoce el propietario de la terminal o máquina conectada.



Por ejemplo, en los sistemas de trenes japoneses los revisores podrán acceder a la red del terminal solo tocando los billetes de los pasajeros, mediante dispositivos de radiofrecuencia (RFI) soportados en Internet. De la misma forma, un pasajero puede acceder al horario de su tren acercando su tiquete a una pantalla en la terminal.



En un edificio de oficinas muy grande, para centralizar los sistemas de cámaras, el portero tendrá una sola aplicación para ver todas las oficinas y pasillos en una sola pantalla y navegará para ir a cada una de las cámaras; a su vez, los propietarios pueden a través de Internet ver sus propias oficinas.



De nuevo con dispositivos de radiofrecuencia centralizados sobre Internet, muchas empresas de logística podrán conocer en tiempo real lo que cada empresa de distribución lleva y lo que contiene cada paquete a través de dispositivos colocados en ellos, en los vehículos e interconectados a través de Internet. A su vez, el remitente y/o el destinatario del paquete podría ver sólo la información de su propio paquete con su etiqueta.



De la misma forma y con la mezcla de IPv6 y dispositivos de radiofrecuencia se habla ya de que a través de los celulares, solo con pararse al frente de un cartel en un cine se podrán ver apartes de las películas promocionadas, así también en una tienda de música. (Para ver más, lea el artículo relacionado "Tuve un Sueño")



La tarea colombiana



Como se dijo, es Japón el líder mundial en migración y desarrollo de IPv6, le sigue europa donde se ha venido haciendo mucho énfasis en su desarrollo para investigación y aplicaciones industriales. En Estados Unidos, en cambio se ha carecido de un liderazgo gubernamental en la transición por lo que muchos analistas afirman que el comercio podría enfrentarse a una competencia "devastadora" desde Europa y Asia.



En este momento, después de 4 años de implementación, la NTT (autoridad tecnológica) japonesa cuenta con más clientes de IPv6 que todas las empresas norteamericanas juntas.



Esto ilustra la importancia que tiene para el país el empezar a trabajar en la migración y desarrollo de aplicaciones y servicios sobre IPv6.



Según Carlos Neira, Gerente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones, en "Colombia no ha pasado casi nada", y es una tarea que "principalmente corresponde a los operadores, desarrolladores de software, academia y gobierno, sacar adelante".



Sobre los riesgos que corremos si no hacemos la tarea, están que "el resto del mundo migre y perdamos acceso a ciertos sitios con este protocolo, las empresas queden bloqueadas hacia sus clientes externos y tampoco puedan acceder a opciones más baratas y seguras de aplicaciones y desarrollos de tecnología para sus negocios", dice Neira. (Vea un ejemplo de bloqueo en http://www.el-mundo.es/imasd/ipv6/)



En Latinoamérica ya tienen oferta comercial México y Perú, con avances incipientes pero significativos Brasil, Chile y Argentina. Por lo que subirnos al bus de IPv6 es prioritario para no perder más competitividad por lo menos en la región. En esta labor las universidades deben jalonar la migración. Dentro del sector empresarial es claro que será un trabajo costoso en términos de entrenamiento de los programadores y administradores de red, pero con un retorno seguro y a corto plazo.



En la CCIT se está liderando la creación de un grupo de trabajo e inversión para iniciar rápidamente con los trabajos para crear espacios de desarrollo y prueba que permitan trasferir el conocimiento sobre el nuevo protocolo a el país.



Se podría arrancar con la cración de un backbone Ipv6 virtual, implantado sobre una infraestructura Ipv4 preexistente, como se hizo en México y Brasil, pero para eso necesitan ingenieros y universidades que trabajen y empresas que ayuden con los recursos.



Como se ve, es un esfuerzo nacional necesario y urgente, pues de lo contrario no solo podríamos quedar out -literalmente- en Internet, sino que ahondaríamos con retroexcavadora nuestra brecha tecnológica.
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