| 6/27/2012 6:00:00 AM

Puro cuento... japonés

Con bombos y platillos, Odin Grupo de Energía S.A. llegó hace tres años a Colombia con la convicción de que encontraría un buen refugio para sus inversiones en biocombustibles. Hoy afronta una grave situación financiera y está buscando comprador para sus plantas.

La Superintendencia de Sociedades intenta salvar lo que queda de una planta de biodiesel y una refinería en Santa Marta, cuya construcción adelantaron de empresarios japoneses hace ya tres años.

Con el ex presidente Álvaro Uribe a bordo, el presidente del grupo Odin Energy, Mamuro Saito, inauguró en febrero de 2009 su planta de biodiesel en la capital del Magdalena, con la promesa de elevar sus inversiones y la invitación gubernamental de construir una más.

Después de consolidar su operación, el objetivo era listar sus acciones en la Bolsa de Valores de Colombia, pero fracasó en el intento. Hoy debe al menos $67.000 millones a bancos, DIAN trabajadores, acreedores y demás.

Hoy, tres años después, se ve en serios aprietos para pagar sus acreencias, ya que tuvo que parar sus plantas a comienzos de 2012 y no tiene cómo generar flujo de caja.

Por eso, la Supersociedades tomó control de Odin Energy y sus tres filiales, en medio de un proceso de búsqueda de inversionistas que asuman los pasivos y pongan a marchar de nuevo los proyectos, necesarios para abastecer al país de combustibles.

Odin Energy 89 empleados directos y 54 procesos laborales y civiles en contra en Bogotá, Barranquilla y Santa Marta.

Lo que empieza mal...

Los recursos para invertir en Colombia los consiguió Odin Energy en Panamá, a través de una oferta pública de acciones preferentes acumulativas, por un total de US$20 millones, pero ya la empresa venía con una demanda de inversionistas.

Según un artículo publicado por la Revista Forbes en marzo de 2011, un grupo de inversionistas estadounidenses presentó una demanda civil en febrero 2011, al considerarse víctimas de un fraude al adquirir acciones de Amiworld, que luego sería Odin.

Amiworld cotizaba acciones en el mercado OTC de Nueva York y estaba liderada por el japonés Mamoru Saito (que a su vez es el representante legal y CEO de Odin Energy).

Los demandantes alegaron que inicialmente pensaron que podían ver extraordinarios retornos anuales, siempre y cuando canalizaran sus inversiones por el Banco del Atlántico, con sede en Anjouan, África.

Después de ver sus inversiones y rentabilidad en línea por un tiempo, el acceso al banco comenzó a ser más difícil y las transacciones se retrasaron o no pudieron realizarse, dice el texto escrito por Walter Pavlo para Forbes.

"Según la demanda, en agosto de 2010, Amiworld ya sabía de la insatisfacción de sus inversionistas y, sin previo aviso, decidió que lo mejor sería disolver la compañía en Estados Unidos y revivirla como una sociedad anónima panameña", dice.

El artículo de Forbes habla de que muchos de los inversionistas de Amiworld invirtieron entre US$20.000 y US$2 millones.

Llegó a Colombia

Con los recursos que captó en la emisión en Panamá, Odin Energy se dirigió a Colombia, en donde construyó dos plantas: una de biodiesel con capacidad de producción de 36.000 toneladas al año y una refinería de petróleo.

Operó durante todo 2011 bajo la expectativa de listar sus acciones en Colombia. De hecho, se habla de que hubo una emisión previa en la que logró recoger al menos $8.000 millones de unos 80 inversionistas, que al conocer que no se materializó la operación, ahora reclaman su dinero.

En enero de este año, Odin tuvo que empezar a cerrar sus operaciones por motivos desconocidos y desde ese momento dejó de pagar salarios y obligaciones fiscales y financieras.

Amylkar Acosta, miembro de la Junta Directiva de la Federación Nacional de Biocombustibles, afirmó que la situación de iliquidez de la compañía se debe a que a comienzos de este año se redujo ostensiblemente la demanda de biodiesel, luego de una parada en la Refinería de Barrancabermeja.

Además, señaló que desde el Gobierno Nacional no se han dado las señales claras que les dé confianza a los inversionistas para seguir destinando recursos a la construcción de plantas.

Lo cierto es que Odin está buscando comprador para sus plantas, pero según Acosta, este es un mal momento porque la turbulencia internacional hace que las inversiones sean más conservadoras.

Dinero.com intentó comunicarse con los directivos de la empresa en las oficinas, tanto en Bogotá, como en Santa Marta, pero no tuvo respuesta.

¿Quiénes son?

El Grupo Odin es una subsidiaria de Jasb Corporation y Jasb Colombia S.A.S. Opera en Colombia a través de cuatro empresas: la matriz Odin Grupo de Energía, y sus filiales CI Odin Petroleum, Odin Petroil y Odin Energy Santa Marta.

Estas tres empresas se dedican a la comercialización internacional de combustibles marinos para el aprovisionamiento de naves, refinación de petróleo y sus derivados y producción y comercialización de biodiesel de aceite de palma, respectivamente.

Odin Energy fue presentada como una ambiciosa apuesta de empresarios japoneses en Colombia, que listaría sus acciones en la Bolsa de Valores de Colombia, pero fue puro cuento chino... es decir, japonés.






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