| 5/7/2009 12:00:00 AM

Programa para sobrevivir y prosperar en tiempos de crisis

Deloitte planteá 11 principios para diseñar un programa de reducción de costos eficiente y que cumpla con todos los objetivos sin descuidar el valor percibido por los accionistas.

La firma de riesgos profesionales cuenta con un programa para reducir costos eficazcamente, desarrolla formas para operar de un modo efectivo y con sus recursos dedicados al logro de los objetivos estratégicos.

Según Deloitte, en un entorno económico pujante y aún más en tiempos de crisis, las empresas se enfrentan a presiones para reducir costos. La firma se pregunta si deberían externalizarse o trasladarse a otros países ciertas operaciones? Si es así, ¿cuáles? ¿Cómo pueden afrontarse recortes de dotación sin que se vea afectada la productividad? Cada una de estas preguntas trae consigo un delicado acto de equilibrio. Si va demasiado lejos, correrá el riesgo de debilitar su competitividad. Si no avanza lo suficiente, no logrará las mejoras continuas que necesita para incrementar el valor para el accionista.

Además, plantea que la reducción de costos empresariales es un imperativo estratégico que requiere visión, metodología y disciplina operativa, si quieren alcanzarse resultados significados y sostenibles en el tiempo.

En este orden de ideas, la firma ha colaborado con las empresas a sostener sus compromisos con la gestión de costos. Deloitte presenta una serie principios para superar las barreras más comunes:

1. Incluya a las “vacas sagradas”. La reducción estratégica de costos debe ser una iniciativa de toda la organización.

2. No aparte la vista de su blanco. El objetivo por excelencia de la Reducción de Costos empresariales es la creación de valor para el accionista.

3. Evite enfoques parciales. Muchas oportunidades de reducción de costos tienen consecuencias operativas y financieras de gran alcance, deseadas o no, que podrían afectar al área fiscal, inmobiliaria y contable.

4. Simplifique. Busque oportunidades para reducir la complejidad, estandarizar los procesos de negocio y eliminar actividades redundantes.

5. Cuestione la trayectoria del negocio. A medida que aumenta el número de productos, servicios, clientes y zonas geográficas, también crece la complejidad.

6. Centralice donde tenga sentido. Observe cuidadosamente la relación entre economías de escala y grado de reacción del mercado. Mantenga una predisposición a centralizar procesos estandarizados e intensivos en operaciones, como Finanzas y Tecnología.

7. Estructure la organización de forma horizontal. Aumente el ámbito de control y elimine las actividades que generan poco valor.

8. Desarrolle una cultura de concienciación sobre los costos. Desarrolle políticas y mida resultados, promoviendo actitudes que fomenten la responsabilidad individual con respecto a los gastos discrecionales.

9. Lidere el proceso. Los líderes de la compañía deben apoyar fuertemente y en forma visible las actividades de mejora a través del ciclo de vida del proyecto.

10. Alinee recompensas. Considere programas de retribución que alineen funciones y responsabilidades de los empleados con recompensas globales.

11. Nunca baje la guardia. Se trata de un requisito constante para mantener la competitividad y lograr el máximo valor para el accionista. Utilice un enfoque
disciplinado y sistemático para la implantación.



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